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Blog El atril

Fray Antonio Praena Segura, OP

de Fray Antonio Praena Segura, OP
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4
May
2010
Sábana Santa
3 comentarios

 

Arrodillarse ante la Sábana Santa es arrodillarse ante la imagen que allí hay y, sobre todo, ante el hombre que ya no está allí. No sé si el sudario es del siglo I o del XIV. Sabemos que, por las pruebas realizadas, no parece tratarse de una pintura; más bien parece tratarse de la huella de un cuerpo que se ha estampado en el lienzo de alguna forma aún no del todo aclarada.

 

No creo, a estas alturas de la vida, que la fe de nadie se sostenga o se venga abajo por el hecho de demostrar que se trata de un sudario de la época de Jesús o no. Si una fe se sostuviera ahí, mal signo me parece.

 

Sin embargo, la Sábana Santa sigue atrayendo a gran número de personas, creyentes y no creyentes. Eso es lo que llama la atención. Y, en cierto  modo, es explicable. Porque lo que en ella aparece es la huella de un hombre que ha sido brutalmente tratado. Un auténtico varón de dolores que ha dejado las marcas de su sangre y de los azotes recibidos. Un náufrago de la historia y un perdedor.  Un hombre roto, como hay miles de hombres rotos, de hombres que han quedado en la cuneta de la historia; de mujeres que siguen recibiendo golpes y heridas. Pero, sobre todo, parece la huella de alguien que estuvo allí y que ya no está. Toda huella remite, en su vacío, en su ausencia, a una presencia. Toda huella, la huella de unas manos sobre el barro, de unos pies sobre la arena, por ejemplo, parece llamarnos a poner dentro de ella nuestra presencia, nuestra mano, nuestros pies, nuestro rostro, nuestras heridas. Nuestra vida en carne y hueso, en volumen y discurrir.

 

Alguna corriente pictórica actual invita a pintar con todo el cuerpo, dejando sobre la superficie del cuadro las huellas, marcas y texturas de nuestro cuerpo, que se convierte así no sólo en el artífice de la obra de arte sino en obra de arte misma.

 

El pensamiento posmoderno que reclama memoria para las víctimas de la historia, para todos los débiles y caídos cuyo nombre nadie recordará, aquellos por quien nadie cantará, llorará o rezará, bien encuentra en este icono una reivindicación para las víctimas. Y más: si ahí hubo un hombre injustamente asesinado, ahora lo que hay es un hombre que venció de su mortaja para siempre.

 

 

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30
Abr
2010
“Tras el e-book y el wc-book, hacia el no-book”, JCF
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Perdonad. Sé que esto es una gamberrada. Pero es que me he reido hasta no poder más. Mi amigo Juan Carlos Friebe me envía un capítulo de su Crónica de vidas improbables, que trascurre en 2094. Este capítulo 9 diserta sobre la suerte de lo que ahora entendemos por libro y los sucesivos planes de educaión hasta el año 2094. Sé que es largo, pero aquí dejo unos párrafos por si alguien tiene tiempo este fin de semana y se quiere reir.

 

(...) Entre las nuevas iniciativas legales de la RAE debemos destacar el nombramiento de una Supernanny para cada unidad familiar: ha llegado el momento de educar a los padres. Toda vez defenestrados los padres como responsables de la deseducación integral de los menores a su cargo, los siguientes en ser pasados por la piedra serán los abuelos, demasiado sensibles a las innovaciones: su psicomotricidad reducida y sus achaques de vejestorio parecen recomendar una pronta extremaunción. Nietos y nietas, nietas y nietos, nietos y nietas todos y todas, en suma niet@s tod@s, se han sumado a la reforma y se emplean a fondo contra sus mayores al grito de “cuanto más viejos más hostias”, lema de la última y espléndida campaña del Gobierno para promover la eutanasia preventiva para mayores de 45 años. Ciertamente desconsiderados con las dificultades de la juventud, los carcamales se han venido negando de manera sistemática a domiciliar sus pensiones en las cuentas de sus dilectos niet@s para que los nenes puedan adquirir sus chuches preferidas, como cocaína o éxtasis.

 

En un incierto momento de la Historia alguien tuvo la brillante idea de simplificar aún más los medios de enseñanza gracias al uso del ordenador. Tras pasar por la apisonadora el vetusto y castrante sistema educativo anterior, basado en una extravagante idea que primaba la jerarquía de padres y profesores sobre hijos y alumnos, y gracias a la wikipedia, cualquier alumno podía tener acceso a una vasta cultura de contrastada solvencia, lo que hacía innecesaria la existencia de los profesores. Este hecho permitió eliminar de un plumazo el pesado lastre de sus nóminas del porcentaje destinado a Educación en los Presupuestos Generales del Estado, y supuso un incremento de la asignación presupuestaria en partidas más necesarias para los ciudadanos como fútbol y timbas de póker, para ellos y ellas, y liposucciones y aumentos de senos para ellas y ellos. Quizá, al principio, la decisión gubernamental produjo un alarmante incremento del analfabetismo infantil y juvenil. Pero qué gusto daba pasear por las calles viendo a la comunidad femenina lucir cuerpazos de play-boy; qué placer echar unas cartas y unas risas con los amigotes al tiempo que nos desgañitábamos berreando uys y gooooles de los partidos de todas las ligas del planeta; qué días aquellos…

 

Para conseguir una cultura bien empaquetada y comprimida, tipo aspirina, se estandarizó el uso del e-book a fin de dar un apoyo adicional a los jóvenes que ahora podrían consultar absolutamente ninguno de los contenidos que les exigían en el mesozoico educativo anterior a la RAE y, sin embargo, tenerlos todos. He aquí la clave del éxito inicial del e-book: una vez que los jóvenes poseen toda la cultura precisa para su desarrollo intelectural en un pequeño aparato electrónico, ¿para qué aprenderse nada?

 

No obstante se consideró que, para hacer más competitiva la formación de los alumnos había que dar un nuevo paso. Se observó entonces una tendencia común a todos los muchachos y muchachas, especialmente en las edades comprendidas entre el inicio de la pubertad y el final de la adolescencia: la de encerrarse durante muchas horas en los cuartos de baño. Y ahí estuvimos especialmente finos: tras el e-book, en un avance científico español sin precedentes, el Gobierno implantó el wc-book en todos los hogares expañoles dado que, al parecer, el retrete parecía el único lugar en el que nuestros estudiantes se sentían capaces de leer algo –por lo general la composición química de los distintos botes de champú- para distraerse un poco. Lo cierto es que no, ya que después de pasar medio día en el aseo salían con varios kilos de alcayatas, tornillos y profusión de quincalla adornando sus cejas, labios, lenguas y vaya usted a saber qué más, e impecablemente vestidos como zombies de una película de terror. Pero de esto nos dimos cuenta más tarde, cuando el wc-book ya estaba funcionando a pleno rendimiento.

 

 

Esto supuso una inversión educativa descomunal, ya que todos los contenidos lectivos tuvieron que ser impresos en papel higiénico. Sin embargo, observamos que este sistema también tenía sus carencias. Al arrancar parte del papel para su propio uso, los padres, egoístas e irreflexivos, causaban lamentables lagunas educativas en el aprendizaje de sus retoños. Para solventar este imprevisto se desarrolló el wc-book por módulos y cursos, agrupados en grandes bloques temáticos.

Juan Carlos Friebe. Crónica de vidas improbables (Inédito) 

 

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27
Abr
2010
Devotas, distinguidas y principales
4 comentarios

 

No me resisto a abandonar por un momento el rol artístico de este blog para referirme a las lecturas de este fin de semana. Uno lleva preparada una cosa, pero, en el último momento, el Espíritu dice otra e improvisa el sermón. Mira por dónde, hasta hay arte aquí: al arte del Espíritu Santo, que se parece a esas performances en las que el texto de la representación teatral no está escrito, pues comienza la acción, no se sabe lo que va a ocurrir y los actores se van dejando llevar.

Claro que esto es poco recomendable, porque la mayoría de las veces puede acabar siendo un desastre, más un show nuestro que una predicación inspirada por el Espíritu. Sin embargo, este fin de semana me ocurrió algo así: tienes preparadas unas palabras y en el último momento vas y se te escapa otra cosa. Ésta: que Dios hace las cosas bien y saca bien de mal si se reciben sus correcciones con humildad.

Veamos. Los judíos incitan a una persecución contra Pablo y Bernabé. Aquellos instigan a las devotas, distinguidas y a los principales de la ciudad a perseguirlos. Y, en vista de esto, ellos -¡qué alegría más grande!- pasan a dedicarse a los gentiles.

¿El mensaje? Pues en el contexto del Buen Pastor y la vocación sacerdotal, que le hace mal a la Iglesia vivir bajo el amparo de los devotos, distinguidos y principales de este mundo. Que quizá muchos de los males que estamos padeciendo en este momento pudieran haberse cometido en momentos en que los principales y distinguidos amparaban y protegían a la Iglesia, al menos con el aplauso social. Que los contextos de proteccionismo político no son los mejores para la vocación, pues en ellos es más difícil distinguir si ésta es verdadera, si busca dar la vida por las ovejas, o, en cambio, la protección, reconocimiento y respaldo social que la Iglesia tenía y de la que, el ingresar en su estructura de gobierno, se iba uno a beneficiar.

Si estas situaciones sirven para discernir la vocación al sacerdocio o la vida religiosa con todos los medios, incluidos los humanos y sicológicos, mejor. No es la primera noticia que tengo de instituciones religiosas que al principio eran muy reacias a las ciencias humanas, como la sicología, y que ahora no dejan entrar en sus seminarios a nadie sin el mínimo discernimiento humano y sicológico, el cual no suple a la gracia y al misterio sagrado de toda vocación, pero que, en la gracia, es un gran medio que Dios pone a nuestro alcance.

No es bajo el amparo de devotos, distinguidos y principales bajo el que debemos caminar. Sino abiertosa a los gentiles. El arte del Espíritu.

 

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25
Abr
2010
De ratas y crueldades
2 comentarios

 

Me gustó la crónica de ABC sobre la entrega del Cervantes. Quien la hacía conocía su oficio y sembraba de referencias intertextuales su texto sin hacerlas incómodas para el lector que no las reconozca.

 

Al hablar de este abril literario, notaba que no parecía el mes más cruel. Estaba citando el famoso primer verso de La tierra baldía, de T. S. Eliot.

 

Muchos abriles me han parecido crueles y su crueldad misma me impedía averiguar por qué. Desde demasiado cerca, dentro incluso, a veces las cosas no desnudan sus razones. Y, como este abril no me ha resultado nada cruel, sino todo lo contrario, me he vuelto a preguntar por el sentido del verso de Eliot. ¿Por qué dijo aquello de Abril es el mes más cruel? Pues vete a saber, porque la Tierra baldía ha sido sometida a todo tipo de interpretaciones. Ese es otro de los misterios de la poesía: que nos puede seguir afectando incluso después de decir ¿y a mí qué me importa?

 

Total. Que desde fuera de ella, he encontrado algo que es verdad en la crueldad de abril: la ley de la naturaleza puja en nosotros a vivir, mientras que la ley de la conciencia está ya un poco resignada a la muerte. Y eso cansa y duele y te hace sentir en guerra contigo mismo.

 

Vale, que esto venía a otra cosa –(o no)-. He empezado con la crónica de ABC sobre José Emilio Pacheco. Lo prometo: es el último poema suyo que pongo. Pero es que no me lo aguantan las carnes!

 

LA HORA DE LOS NIÑOS

Los niños traficaban con una nueva especie de ratas
anilladas como langostas y de color magenta y celeste.

Sabor extraño al principio
pero como el hambre no miente
nos habituamos a hornearlas.

Ya que uno es lo que come, en menos de un año

nos volvimos como ellas.
Primero los ojitos alarmados, la pelambre y la cola.

Poco después los dientes de taladro,
las garras como sierra de partir huesos.
(¿Hará falta añadir que a este respecto
no tuvieron gran cosa que enseñarnos?)

Ahora son hombres los niños que vivían de las ratas.
Actúan como sicarios de un poder invisible
y poco a poco pero noche tras noche
nos eliminan sin clemencia.

 

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24
Abr
2010
Orden mendicante
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Recuerdo el día, hará ya más de cinco años, en que fui a entregarle mi primer librito a un poeta muy famoso -de los que salen en la tele, vamos- y la cara que puso al leer la contraportada tras un ratito de conversación. Ah, ¿pero es que tú eres fraile? Se le cortó el rollo. Y eso que el librito tenía un título surrealista y era accésit del Premio Iberoamericano Víctor Jara, vamos, lo menos piadoso o parecido a un libro de horas que se podía esperar… Pero se le cortó el rollo.

Por eso me alegra oír de José Emilio Pacheco, en su discurso del Cervantes, que los escritores somos miembros de una orden mendicante. Y más que sea esa frase el titular elegido por varios periódicos. Supongo que ya no les parecerá tan raro a algunos que un fraile escriba poesía.

Sí, ya sé que el mexicano lo ha dicho refiriéndose al hecho de estar siempre a dos velas, de estar siempre sin un duro; pero al menos espero que sirva para que algunos se enteren de que las órdenes mendicantes existen y se preocupen por saber qué es una orden mendicante.

Por otro lado, impecable el mensaje del autor de Como la lluvia. Ante todo la humildad de quien escribió:

 

MELOPEA

 

Un señor toca el piano, otro declama

Una “poesía” muy dulce de hace cien años.

 

Estoy a punto de reírme o largarme,

Huir de esta catacumba en donde, pese a todo,

Soy por inmensa diferencia el más viejo.

 

¿Quién es el cursi, el anticuado, el ridículo?

 

Porque la gente se conmueve,

Brotan las lágrimas,

Se toman de la mano,

Se besan.

 

La melopea

Puede sonar grotesca

Pero ha logrado

Lo que nunca obtendré con mis versitos.

 

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22
Abr
2010
El vencedor
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Mañana se entrega el Premio Cervantes, el más importante de las letras hispanas. Este año ha recaido en el poeta mexicano José Emilo Pacheco.

 

Su poesía es una lección moral y un testimonio del claroscuro de vivir. Una poesía extremadamente sencilla, pero con esa sencillez que denota un trabajo de depuración antiretórica y de ascésis del lenguaje que es siempre más brilante, inspirada, difícil que una poesía basada en el efectismo y el artificio. Hay que escribir mucho para que, al fin, el poema venga de un tirón con el ritmo puesto, con la intensidad entera. Quien lo ha probado lo sabe: sólo al final de tirar muchas paginas a la papelera la matemática milagrosa del poema surge sin necesidad de contar versos con los dedos.

 

Poesía humilde de un hombre humilde que declara que lo único que habría deseado es contribuir a erradicar la maldad y la violencia de este mundo. Ahí es poco.

 

EL VENCEDOR

 

El primer hombre al que maté

Cayó en Tolemaida.

Trató de protegerse con el escudo

Pero mi lanza fue más rápida.

 

Se tambaleó, vomitó sangre

Y me miró,

Me miró en silencio.

 

Me dejó a solas con mi triunfo y su muerte.

 

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14
Abr
2010
Castidad
6 comentarios

 

En su último post dice Martín Gelabert: Tampoco hay que reducir el celibato a estar sexualmente intacto. Hay que traducirlo en términos de cariño, ternura, amor, poesía. Porque la castidad no es algo físico, sino algo espiritual y poético.

 

 

Esa vinculación con la poesía... Un poema de mi libro "Actos de amor" habla de ello. No fue un poema pensado ni buscado. Fue uno de esos que llegan de un tirón. Así es que aquí lo dejo -a este paso voy a agotar el libro-. Dedicado a Martín.

 

 

 

 

 

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1
Abr
2010
Jesús de Montreal
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De entre todas las películas sobre Jesús y su pasión no he encontrado todavía ninguna que me guste más que Jesús de Montreal. Creo que permanecerá como la mejor por muchos años. Denys Arcand filmó una verdadera obra maestra. Cada vez que la veo me emociona. Siento mucho no poder poner aquí un trozo de la misma en español. Por más que he buscado no lo he encontrado.

 

Un grupo de actores amigos representala Pasiónde Jesús en los jardines de un santuario católico. La representación que llevan a cabo se mezcla con sus propias vidas. Los diálogos son vibrantes, emocionantes, agudos, profundos.

 

La película acierta porque elige el camino más cercano a los evangelios. Sí: esas películas que intentan narrar la pasión del Señor como si de un documental histórico se tratara no acaban de entrar en el centro de la cuestión. Los Evangelios mismos son testimonios de lo ocurrido a través de la experiencia de los testigos y la mediación de la comunidad que ha experimentado en sí mismala Pascuade Jesús. Por eso están más cerca de la verdad que cualquier narración que se pretenda biográfica o científicamente histórica.

 

Los actores de teatro que dentro de la película escenifican la vida de Jesús han escrito y preparado la obra en común. Narran y viven lo que representan. Hay escenas memorables, como la crucifixión misma, el diálogo entre el sacerdote responsable del santuario y los actores. Me conmueve el poético descenso de Jesús a los infiernos, la metáfora de la resurrección, las tentaciones a que son sometidos los actores para, después de muerto el protagonista, institucionalizar su obra con un contrato millonario…

 

No dejéis de verla. Porque Denys Arcand es uno de los directores que mejor ha filmado nuestro tiempo y sus problemas. Ved también Las invasiones bárbaras: ¡qué lucidez!

 

Esta película es absolutamente imprescindible. Y perdón por la pedantería.

 

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27
Mar
2010
Las briznas
3 comentarios

 

Me vuelvo a encontrar con él. Y a bocajarro. Me reafirmo por tanto en mi convencimiento y digo que a Dios se le encuentra en lo insospechado. Hay que amar lo insospechado (otra vezla Liddell). En donde nada parecía (cita tipo s. Juan dela Cruz).

 

Juan Carlos Friebe y yo estábamos muy cerca, en la misma ciudad, y no nos encontrábamos. El artista, el agitador, el de la vida en límites me manda su libro y es un libro de horas, un mapa del espíritu, un eco en tinta del Misterio. Yo, el fraile, el oculto, le envío el mío y es un cúmulo de pasiones de vida y de muerte, de soledad y de sexo, de cordura y de desvarío. Nunca sabes dónde albescet veritas (esta es de S. Agustín)

 

Las Briznas, el poemario de Friebe, me ha dejado suspendido y asombrado. Se subtitula Poemas para consuelo de Hugo van der Goes, que fue el más grande pintor de la segunda mitad del s. XV en los Paises Bajos. Doliente de no se sabe qué –porque, ¿quién sabe qué es la melancolía?- y tras intentos varios de suicidio, Hugo ingresó en un convento. Pero nada curó su enfermedad.

 

Os dejo los poemas. Y me quito el sombrero (bueno, el bonete) ante Juan Carlos. Por fin amigos.

 

 

 

DESCENDIMIENTO

 

II. Cuyus animam gementem,

contristatam et dolentem,

pertransivit gladius.

Stabat Mater

¡Si yo hubiera nacido, Señor, otro!

¡No este corazón estremecido en zarzas,

ni esta alma consumiéndose en rescoldos!

¡De qué materia ardiente nos hiciste

que el batir de unas alas alimenta la hoguera,

que hasta el aire que mueve una hoja al caer,

o la más suave brisa eleva llamas!

 

¿Cómo diste conmigo, en qué momento

decidiste por mí esta existencia

sujeta a una consciencia que no amara

sino el mundo y la vida, nola Gloria,

la Caídadel Hombre, no tu Descendimiento?

¿Cómo fue que conmigo derramaste

el don de celebrarte, y el don de ser humano?

Si yo hubiera nacido, Señor, otro,

¿acaso no te celebrara en canto

cuanto el cielo cobija bajo manto estrellado,

si suave ave con trino armonioso,

si fresa rosa con intenso aroma,

si luz fugaz con placentero arrullo,

si mies hogaza para ácimo pan?

 

¿Cómo diste conmigo, cómo fue

que consentiste en mí cuando sabías

que la melancolía de lo efímero

socavaría mi alma lentamente?

¿Cómo fue que quisiste quererme pese a todo,

cómo que me trajeras a tu lado

sólo para entender que me llamabas?

 

Si he de morir, muera; si ésta el ara, heme;

si dispuesta la pira, aquí la tea;

y si éste tu deseo, ahora arda

sin dejar que una brizna de mí me sobreviva

ni un rastro de ceniza de quien fuera;

si he de partir, parta;

lo que haya de ser, sea.

 

 

 

 

PRESAGIO DE MUDANZA

 

 

XVI. Fac ut portem Christi mortem

passionis fac consortem,
et plagas recolere.
Stabat Mater

 

Se olvidará de mí la vida un día,
se olvidará la luz de despertarme,
y el tornasol del Sol vendrá a velarme
con Luna de mortaja compañía.



Estoy ahí, ahí, la voz vacía,
rogando ay y aliento para alzarme,
en la garganta un garfio al que aferrarme,
y el grito preso en la mordaza estría.



Heme ahí sola carne desahuciada.
Un cuerpo inerme, lívido e ingrato,
recién ceniza lo que fuera llama.



Heme aquí: esto. El alma descarnada.
Como aguardando de otra voz mandato
que le ordene: Levántate y ama.

 

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