El atrilhttp://elatril.dominicos.org/Este blog trata diversos temas de la relación arte-religión. Su autor es profesor en Teología y ha publicado varios libros de poesía.esCopyright 2019 Orden de Predicadores. Todos los derechos reservados.Thu, 25 Apr 2019 00:00:00 +020020La caída del imperio americanohttp://elatril.dominicos.org/articulos/la-caida-del-imperio-americano/<p>Para un mi&eacute;rcoles que puedo ir al cine&hellip; Y, bueno, la sorpresa: &iquest;nueva pel&iacute;cula de Denys Arcand? De cabeza a ver <em><strong>La ca&iacute;da del imperio americano</strong></em>, que, adem&aacute;s, apunta a uno de sus grandes temas: la ca&iacute;da de occidente, de sus valores y creencias, asuntos sobre los que ha dejado reflexiones necesarias en pel&iacute;culas como <em><strong>El declive del imperio americano</strong></em>, <em><strong>Las invasiones b&aacute;rbaras</strong></em> o el mismo <em><strong>Jes&uacute;s de Montreal</strong></em> (mi favorita de su filmograf&iacute;a y de las cintas sobre la vida de Jes&uacute;s de Nazaret).</p> <p>En apariencia, como casi siempre, la historia poco parece tener que ver con el t&iacute;tulo y con la idea de fondo. Pero es que Arcand es de la vieja escuela y filma obras para para ser pensadas, debatidas, revisitadas. Un repartidor se ve envuelto en un atraco y, contra su natural filantr&oacute;pico, se hace con el bot&iacute;n, una cantidad descomunal de dinero.</p> <p>A partir de ah&iacute;, los dilemas morales, los para&iacute;sos fiscales, la posibilidad y el c&oacute;mo redimirse y redimir, la acci&oacute;n caritativa, el precio que cada uno podemos tener, nuestras contradicciones morales, los oscuros mundos que se esconden tras tipos importantes -esto me ha gustado: mi &uacute;ltimo libro va de eso y agrada no sentirse solo-. &iquest;Qu&eacute; tiene todo esto que ver con la ca&iacute;da americana? Pues que cada cual saque sus conclusiones. S&oacute;lo apuntar que para Arcand, en boca de uno de los protagonistas, el gran enemigo, el otro dios, el comienzo del fin es el dinero.</p> <p>Y en ello se hace muy patente la huella cat&oacute;lica, siempre tratada a su manera, del director canadiense. Hasta vuelve a hacer gui&ntilde;os a los escenarios de rodaje de <strong><em>Jes&uacute;s de Montreal</em></strong>, sin duda porque lo que ahora cuenta en estos jardines del Santuario tiene que ver con lo que ocurr&iacute;a en aquella pel&iacute;cula m&iacute;tica y deslumbrante.</p> <p>Menos cuidada formalmente, queda muy claro que a Arcand le interesa no perder el tiempo. Nos vamos haciendo viejos y no hay segundo que perder en detalles secundarios, en disimulos est&eacute;ticos. Si hay belleza, nace del fondo. Y bastan varias escenas para tocar la fibra de la emoci&oacute;n ext&aacute;tica que produce lo bello: la secuencia con la ciudad al fondo (su adorada Montreal) y los planos fijos finales cuyo contenido no voy a destripar.</p> <p>En definitiva. Nos queda seguir creando, seguir filmando aunque casi nadie asista a la proyecci&oacute;n (&eacute;ramos 5 personas en la sala), o escribiendo poemas aunque nadie los lea. Ese tambi&eacute;n es el mensaje: hay cosas que no cuentan por su alcance, sino por s&iacute; mismas. En ellas a&uacute;n nos aguarda la peque&ntilde;a, insignificante batalla de intentar no perder la dignidad aunque el mundo corra en otra direcci&oacute;n.</p>Fray Antonio Praena Segura, OPThu, 25 Apr 2019 00:00:00 +0200http://elatril.dominicos.org/articulos/la-caida-del-imperio-americano/No es estar por estarhttp://elatril.dominicos.org/articulos/no-es-estar-por-estar/<p>La exposici&oacute;n "Mientras la luz" de Jose Saborit en O_Lumen ha suscitado el inter&eacute;s informativo.</p> <p>TVE se hac&iacute;a eco en su Telediario del d&iacute;a 30. Estamos felices de que el ente p&uacute;blico d&eacute; cabida al arte y la poes&iacute;a en su noticiero de mayor audiencia. Ojal&aacute; iniciativas as&iacute; sean noticia cada vez m&aacute;s.</p> <p>En O_lumen estamos ilusionados de llevar al coraz&oacute;n art&iacute;stico de Madrid (C. Claudio Coello 141) la serena y profunda mirada del pintor y poeta valenciano.</p> <p>Y es, adem&aacute;s, una alegr&iacute;a redoblada, porque resulta dif&iacute;cil hacer visibles iniciativas como las que configuran el proyecto de O_lumen: un espacio de verdadera libertad para el encuentro entre arte, palabra y b&uacute;squeda religiosa con artistas de diferentes creencias o increncias.</p> <p>Tras siete meses de apertura, nuestro esfuerzo ha sido arduo y este espaldarazo informativo nos anima a seguir creyendo en el encuentro entre personas que, por caminos diversos, buscan la verdad, la belleza y el sentido de la existencia.</p> <p>No es f&aacute;cil en el mundo cultural, a veces demasiado precavido frente a iniciativas que tengan un horizonte religioso, hacer visible una iniciativa as&iacute;, un proyecto gestionado por frailes, cuando, en estos circuitos, el merchandising, la especializaci&oacute;n, los "lobis" culturales y los astron&oacute;micos intereses cremat&iacute;sticos del potente mercado del arte establecen tendencias que esceden una iniciativa humilde como la nuestra.&nbsp;</p> <p>Por mi parte, muy orgulloso de comisariar, junto a Jos&eacute; Luis Palacios, esta exposici&oacute;n que tiene detr&aacute;s m&aacute;s de un a&ntilde;o de preparativos.</p> <p>Tanto la poes&iacute;a de Lola Mascarell, como los cortometrajes de Hern&aacute;n Talavera, la antolog&iacute;a de poetas en torno a la Noche Oscura de San Juan de la Cruz, o la obra de Ana Rossetti, que conforman el programa de actividades paralelas a "Mientra la luz", nos est&aacute;n dando que pensar y, sobre todo, est&aacute;n contribuyendo a establecer un sincero di&aacute;logo entre la visi&oacute;n de la fe y la esperanza cristianas y la mirada de artistas de nuestro tiempo que, igualmente, por caminos tan sorprendentes como los del arte, buscan lo esencial humano o el sentido de la vida dando cabida en sus creaciones al asombro ante el milagro imprepensable del ser.</p> <p>Por si quer&eacute;is echar un vistazo (advertimos que salimos irritantemente guapos 😎), buscar a partir del minuto 34 del siguinete video:</p> <p><iframe src="http://www.rtve.es/drmn/embed/video/4917645" width="640" height="385" name="Telediario - 21 horas - 30/12/18" class="embed-responsive-item"></iframe></p>Fray Antonio Praena Segura, OPWed, 02 Jan 2019 00:00:00 +0100http://elatril.dominicos.org/articulos/no-es-estar-por-estar/Un vaso de aguahttp://elatril.dominicos.org/articulos/un-vaso-de-agua/<p>En tiempos de crisis y agitaci&oacute;n se hace necesario regresar a las cosas sencillas.</p> <p>No hay mejor manera de ser radicales. Porque hay formas de volver a las ra&iacute;ces que lo &uacute;nico que hacen es abrasarlas, agostar las ra&iacute;ces. Radicalizarse es eso, aferrarse a la ra&iacute;z y olvidar su sentido, su destino de flor y de fruto. Disecarla fuera de la tierra que es su hermana. Convertirla en &aacute;spera rama, desvitalizada, para que, en vez de &aacute;rbol, sea instrumento de ataque o de defensa.</p> <p>Pero nuestras ra&iacute;ces piden agua. &ldquo;Un vaso de agua&rdquo; (Pretextos, 2018) de Lola Mascarell es uno de esos libros que detienen el tiempo y nos hacen reparar en lo sencillo admirable. Una rosa en la ventana ante el azul inmenso. Donde es m&aacute;s rosa la rosa y m&aacute;s azul lo inmenso. La sed que nos espolea y, escuchada la sed, no dice sino amor. La verdad del amor que en la otredad es amor y no tan s&oacute;lo un suced&aacute;neo.</p> <p>La lluvia que se funde con la tierra, el barro que, en su imagen po&eacute;tica, se transforma en muerte dentro de la vida para que la vida sea m&aacute;s vida.</p> <p>La poes&iacute;a de &ldquo;Un vaso de gua&rdquo; nos recuerda que un d&iacute;a una maestra contempla un vaso de agua en el alfeizar, que con su l&aacute;piz lo dibuja. Que un d&iacute;a esos trazos ocupan la sala de un museo; que alguien contempla en un museo un vaso de agua que alguien vio cuando los ni&ntilde;os se hab&iacute;an marchado de clase y, ante el dibujo contemplado ahora, escribe un poema con la mano suya que es mano de todos. Es decir, el misterio de la vida que nos antecede y nos sobrevive.</p> <p>Las hojas de los &aacute;lamos cantando. Esas que vuelven a caer cuando nuestros ojos se posan en el poema que dice &ldquo;hojas de &aacute;lamo cantando&rdquo;.</p> <p>La ternura de la madre, el olor de los huertos. La sinraz&oacute;n del viento que nos lleva. Lo que lleva nuestro cuerpo a tu cuerpo. Estos son los temas que Mascarell trae providencialmente a un mundo que necesita recuperar la mirada inocente.</p> <p>Su libro "Mientras la luz" brind&oacute; el t&iacute;tulo a la exposici&oacute;n pict&oacute;rica de Jos&eacute; Saborit que podemos visitar en O_Lumen. Este viernes 21 de diciembre a las 20,00 h. tenemos una cita con su po&eacute;tica.</p> <p>Dialogaremos sobre la plenitud de la vida, ese misterio, su milagro, del que su escritura deja testimonio con transparencia, vac&iacute;o, humildad. Lola desvelar&aacute; aspectos de la relaci&oacute;n entre pintura, palabra, contemplaci&oacute;n. De esa espiritualidad que trasciende tradiciones y nos devuelve al asombro m&aacute;s humano, el primigenio.</p> <p>Desde su personal acento, desde su profundidad, tambi&eacute;n podremos abordar aspectos de actualidad social y art&iacute;stica.</p> <p>En estos momentos en que es f&aacute;cil entregarse a la crispaci&oacute;n social, pol&iacute;tica, conviene celebrar la belleza de las cosas sencillas que en la voz de Lola Mascarell llegan a ser palabra habitable.</p>Fray Antonio Praena Segura, OPThu, 20 Dec 2018 00:00:00 +0100http://elatril.dominicos.org/articulos/un-vaso-de-agua/Libérame Dominehttp://elatril.dominicos.org/articulos/liberame-domine/<p>Un libro sincero. Una vocaci&oacute;n contemplativa que deja entrar el misterio de la existencia en el lenguaje. Agilidad y respeto. Sencillez y altura juntas.</p> <p>Una poeta que habla desde la profundidad con una voz de su tiempo. Gracia Aguilar Almendros, ganadora del Premio Internacional Emilio Prados 2017, engrandece el oficio llev&aacute;ndolo a su voz.</p> <p>No tiene miedo a la palabra alma. Habla de amor en la noche oscura con versos claros y renovadamente sanjuanistas. Afronta el miedo. Pide a Dios que la libre de la muerte eterna como se habla con amigo.<span style="font-size: 1rem;">&nbsp;En su familia, nos dice, hubo educaci&oacute;n po&eacute;tica: en los d&iacute;as de lluvia, abr&iacute;an ventanas, respiraban hondo, miraban rayos, se empapaban.</span></p> <p>Su hermana Clara hace que la luminosidad de vivir no sea cosa abstracta. Sabe permanecer en las afueras de la suerte, de lo echado. Y asume el riesgo de explorar lo in&eacute;dito, las afueras de la experiencia en busca de un margen de resplandor, trazos de lo Absoluto escritos donde menos parec&iacute;a.</p> <p>Llego tarde a dar noticias de los libros recibidos en este a&ntilde;o desbordante. Recomiendo este libro tan "Pretextos" por su calidad y revelaci&oacute;n.</p> <p>Y pido a Gracia me disculpe por haber escrito sobre su portada: es que me inspir&oacute;.</p>Fray Antonio Praena Segura, OPTue, 18 Dec 2018 00:00:00 +0100http://elatril.dominicos.org/articulos/liberame-domine/Mientras la luzhttp://elatril.dominicos.org/articulos/mientras-la-luz/<p>Valencia, 2012, Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM). Visito al fin la exposici&oacute;n &ldquo;M&aacute;s al sur&rdquo; de Jos&eacute; Saborit, amigo cuya obra po&eacute;tica era, hasta el momento, m&aacute;s familiar para m&iacute; que su obra pict&oacute;rica.</p> <p>En ese templo consagrado al arte moderno se abr&iacute;a, sin embargo y de pronto para nuestros ojos, algo m&aacute;s all&aacute; de lo moderno; algo, en esas salas acostumbradas a lo novedoso, m&aacute;s all&aacute; de cualesquiera pretensiones innovadoras, rompedoras o supuestamente transgresoras, y ello, sencillamente, porque aquellas pinturas eran revelaci&oacute;n.</p> <p>A&ntilde;os despu&eacute;s, cuando O_lumen ech&oacute; a andar, se gest&oacute; el sue&ntilde;o de poder acoger y mostrar un d&iacute;a en este espacio las pinturas de Jos&eacute; Saborit. Este sue&ntilde;o se realiza tras m&aacute;s de un a&ntilde;o de trabajo emocionante.</p> <p>Este lugar nacido para convertirse en &aacute;mbito de trasparencia donde puedan encontrarse las obras de los artistas y los caminos de los hombres y mujeres que van buscando lo aut&eacute;nticamente trascendente y aut&eacute;nticamente humano acoge las pinturas de Saborit como algo que estaba llamado a suceder.</p> <p>En las pinturas de Saborit vamos a dar con la mirada abandonada de s&iacute; y de ego que en el arte y en lo espiritual -cada uno dentro de la libertad de sus caminos- llamamos contemplaci&oacute;n y que tan necesaria es para nacer de nuevo y para revivir el prodigioso milagro del ser y el existir. Lo que el artista vive, lo experimentaban a su modo tambi&eacute;n los te&oacute;logos medievales. La luz no s&oacute;lo nos muestra las cosas en su ser, sino que ella, la luz, es ya en s&iacute; misma el ser esplendiendo m&aacute;s all&aacute; de las cosas y del tiempo. Es ella el asombro primordial.</p> <p>El poeta deja decirse y el pintor deja mostrarse este asombro primordial. Desde el punto de vista teologal, podr&iacute;amos decir algo an&aacute;logo: Dios es luz no s&oacute;lo porque hace ser las cosas y porque las hace visibles, sino porque es la condici&oacute;n en que todo es y todo est&aacute; patente, visible, dado a los ojos del hombre. Tu luz -dice el salmo- nos hace ver la luz. En cuanto luz, Dios est&aacute; y hace visibles las cosas retir&aacute;ndose de las cosas. Tambi&eacute;n Saborit se retira de sus pinturas de una forma humilde, sacrificial incluso, para que el misterio sea y sea s&oacute;lo el misterio.</p> <p>Ser pintor sin ir de pintor, igual que Dios se rebaj&oacute; incluso a la muerte para salvar y salvarnos de la muerte. Por ello, la condici&oacute;n ken&oacute;ticamente art&iacute;stica de Jos&eacute; Saborit es capaz de dejar que el misterio se revele y nos revele el mundo desde una perspectiva radicalmente in&eacute;dita. Y, porque ya no pregunta, porque ya s&oacute;lo nos sumerge en lo abierto, pueden nacer nuevas b&uacute;squedas para quienes hasta su obra nos acercamos: &iquest;qui&eacute;n sostiene el horizonte? &iquest;Ser&aacute; lo inabarcable e indefinible quien sostiene la l&iacute;nea del horizonte y no a la inversa? Sin pretender ser humanismo, ni arte, ni teolog&iacute;a, estas pinturas nos arrastran a una experiencia del hombre, del arte y de Dios m&aacute;s profundas.</p> <p>Del hombre porque invierten la perspectiva de las b&uacute;squedas invitando a verse a s&iacute; mismo desde una luz nueva, desprovista de a prioris y de af&aacute;n de af&aacute;n de dominio. As&iacute;, ellas ensanchan y profundizan la conciencia de lo que como humanos somos y nuestro lugar en el cosmos.</p> <p>Del arte, porque, sin trucos, atajos, efectismos y ambiciones narcisistas, todo lo que podr&iacute;a ser pintado y todo el virtuosismo que podr&iacute;a ser exhibido se acaba acogiendo a lo que exige ser pintado, revelado en su misterio, haciendo as&iacute; del arte un lenguaje de lo inefable y no un discurso al servicio del ego del artista.</p> <p>De Dios, porque, sin que necesitemos conocer si hay alg&uacute;n presupuesto religioso en estas obras, ellas nos introducen en una forma de gloria an&aacute;loga a la Gloria que el Creador mostrara a la mirada de un ni&ntilde;o en el primer amanecer del universo -si es que acaso no es la misma gloria-.</p> <p>Por esto y por mucho m&aacute;s, la obra de Jos&eacute; Saborit estaba llamada a entrar en este templo. Estos muros reciben sus pinturas pero, en realidad, son ellos los que entran tambi&eacute;n en la luz de estas pinturas.</p> <p>Esta doble correspondencia nos hace patente, eso: que Mientras la luz&hellip;; es decir, que la luz es un Mientras, y que, quien una vez ha existido en ese tiempo de gracia, en este Mientras, ha ingresado ya para siempre en algo que trasciende al tiempo y la materia.</p> <p>Son &eacute;stas unas pinturas impregnadas de esperanza. Porque toda la luz futura es atisbada desde un punto presente. No puede haber camino hacia la eternidad si no es atisbado en el instante. Y ocurre que, por otro lado, el cristianismo no ser&iacute;a el cristianismo si elimin&aacute;ramos de su moral la virtud de la esperanza. Sin buscarlo, por caminos diferentes, la esperanza viene a ser un elemento com&uacute;n entre estas pinturas de Saborit y el esp&iacute;ritu que hizo que esta sala se abra al mundo del arte y la palabra. Eso es lo hermoso: encontrarse sin buscarse o, al menos, sin saber que nos est&aacute;bamos buscando por los caminos diferentes de mundos diferentes que son el mismo camino y son el mismo mundo.</p> <p>Acompa&ntilde;a a las pinturas una proyecci&oacute;n in situ del cineasta Hern&aacute;n Talavera sobre el proceso creativo del pintor. Formado con directores como V&iacute;ctor Erice o Jos&eacute; Luis Guerin y pintores como Antonio L&oacute;pez, el cortometraje de Hern&aacute;n Talavera tiene la virtud de hacernos asistir al espacio y al tiempo en que las pinturas de &ldquo;Mientras la luz&rdquo; han surgido.</p> <p>Recuerden: en O_Lumen (C./ Claudio Coello 141, Madrid, hasta el 31 de enero) No se la pierdan: saldr&aacute;n mirando el mundo de una forma distinta.</p>Fray Antonio Praena Segura, OPFri, 14 Dec 2018 00:00:00 +0100http://elatril.dominicos.org/articulos/mientras-la-luz/Sucederá la florhttp://elatril.dominicos.org/articulos/sucedera-la-flor/<p>Breves son algunos de los libros m&aacute;s grandes. Cada d&eacute;cada nos regala alguno. Se trata de peque&ntilde;os "Platero y yo", "El principito"; son exiguos "Vida en comunidad" (Dietrich Bonhoeffer), cuya brevedad redunda incluso en su dimensi&oacute;n profunda. No necesitan m&aacute;s para que el oficio y la vida confluyan en verdadera literatura, esa en la que ni asistimos al mero y leg&iacute;timo desahogo verbal de un ser humano, ni al ejercicio de un virtuoso del lenguaje.</p> <p>Ante sus p&aacute;ginas no tenemos necesidad de preguntarnos d&oacute;nde empieza el uno y d&oacute;nde acaba el otro, porque esa pregunta en la verdadera literatura no tiene lugar. La verdad literaria ni es subjetiva ni es objetiva; ocurre si sucede el libro cada vez que el libro sucede.</p> <p>El hecho de que Jes&uacute;s Montiel nos deje adentrarnos en esta ep&iacute;stola que da cuenta de la dura enfermedad de su hijo peque&ntilde;o, desde el descubrimiento de la leucemia hasta el presente; el hecho de que se refiera a un acontecimiento de primera magnitud en su historia personal y en la de su familia no dejar&iacute;a de ser un testimonio personal, algo que escuchar con el coraz&oacute;n arrodillado ante el sagrado misterio de la vida y la muerte que en estas 55 p&aacute;ginas se nos revela, si no fuera porque con este acontecimiento biogr&aacute;fico Montiel ha edificado una obra trascendente que, gracias al don de la palabra por el que ha sido tocado, se convierte en verdad edificada para ser habitada y revivida como verdad cada vez que sea le&iacute;da.</p> <p>En una palabra: &ldquo;Suceder&aacute; la flor&rdquo; no es un diario &iacute;ntimo sino una obra literaria may&uacute;scula inspirada para permanecer y para que en cualquier tiempo y cualquier cultura su verdad encienda resurrecci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de los acontecimientos aqu&iacute; narrados.</p> <p>Para que este hermos&iacute;simo regalo haya sucedido, m&aacute;s all&aacute; del misterio que envuelve a las obras de arte que verdaderamente lo son, varios factores concurren que podemos y debemos desentra&ntilde;ar. En primer lugar, una docilidad. Aceptar que algo que quiere ser dicho desde m&aacute;s all&aacute; de nosotros mismos llegue a la palabra a trav&eacute;s del autor.</p> <p>En segundo lugar, una distancia. El autor puede hablar de una etapa tan decisiva en su biograf&iacute;a porque, en cierto modo, se ha separado de &eacute;l mismo, se ha desprendido del exceso de identidad que nos afecta al com&uacute;n de los mortales. S&oacute;lo as&iacute; la literatura se abre paso m&aacute;s all&aacute; del pudor; se revela sin m&aacute;s como literatura y no mero diario &iacute;ntimo, ejercicio de terapia o autoayuda.</p> <p>En tercer lugar, el estilo epistolar otorga a este conjunto un alcance moral que, junto a un exigente ejercicio de contenci&oacute;n, transmite al texto un tono estoico cuya clave de emoci&oacute;n no estriba en la concesi&oacute;n sentimental sino en el ajustado patr&oacute;n que rige entre forma y contenido. M&aacute;s concretamente: un car&aacute;cter divino humano palpablemente encarnacional, cristiano.</p> <p>Por &uacute;ltimo, una libertad, fruto no s&oacute;lo del excelente oficio de Jes&uacute;s Montiel sino de algo arrebatado a la muerte: una conciencia del tiempo, de nuestra fugacidad sobre la tierra. Es algo no aprendido s&oacute;lo en las muchas lecturas sino en las muchas horas en la planta de oncolog&iacute;a infantil junto a su hijo.</p> <p>Pocas veces una experiencia tan radical se convierte en palabra compartida por la mano de un escritor tan genuino, una de las voces a quien no podemos considerar como promesa joven porque lo suyo es una realidad confirmada. Ya lo sab&iacute;amos quienes hemos seguido su poes&iacute;a. Ahora este peque&ntilde;o &iquest;diario, ep&iacute;stola, ensayo&hellip;? nos deja paso a m&aacute;s.</p> <p>Precedido de un acertado pr&oacute;logo de Erika Mart&iacute;nez, &ldquo;Suceder&aacute; la flor&rdquo; (Pretextos 2018) es un libro milagroso que hay que leer ya. Cuanto antes. Porque si hay peque&ntilde;os grandes libros que est&aacute;n llamados a perdurar, nosotros no vamos a permanecer siempre sobre la tierra. H&aacute;ganme caso, desgraciadamente s&eacute; lo que digo.</p>Fray Antonio Praena Segura, OPSun, 19 Aug 2018 00:00:00 +0200http://elatril.dominicos.org/articulos/sucedera-la-flor/Una habitación de hospital con vistas al marhttp://elatril.dominicos.org/articulos/una-habitacion-de-hospital-con-vistas-al-mar/<p>Que no te confundan los anuncios de televisi&oacute;n. La vida no huele como en ellos se supone que ha de oler la vida. El suyo est&aacute;, seguramente, m&aacute;s cerca del olor de una habitaci&oacute;n de hospital: cuerpos sudorosos, morfina, sangre seca. Eso s&iacute;, la habitaci&oacute;n de hospital de la que nos habla Antonio Cruz (Mar&iacute;a, 1978) tiene vistas al mar. M&aacute;s ac&aacute; de la met&aacute;fora, esa habitaci&oacute;n tiene realmente vistas al mar y en ella ha convalecido la madre del poeta.</p> <p>&Uacute;ltimamente me llegan libros con muerte en su interior. Madres que han enterrado a su hija, hijos que han perdido a su madre, quimioterapias, operaciones quir&uacute;rgicas: me pregunto para qu&eacute; nos est&aacute; preparando la vida. Y no es cosa de temblar: sabemos que es inevitable y aprendemos a reconocer el momento de ir deshaciendo nudos, desatando lazos, amando sin apegos.</p> <p>El poemario de Antonio Cruz, &ldquo;Una habitaci&oacute;n de hospital con vistas al mar&rdquo; (Edt. Letras cascabeleras, 2018) nos da la oportunidad de profundizar en la experiencia de la madurez, esa madurez a la que nos enfrenta la enfermedad, la convalecencia, el debate entre la vida y la muerte de alguien a quien amamos y que, en esta ocasi&oacute;n -no olvidemos el privilegio de vivir en el pa&iacute;s con el, posiblemente, mejor sistema sanitario del mundo-, acaba bien. Es decir, con el triunfo de la vida.</p> <p>Estamos ante un libro convulso, radical en su vocabulario, versicular en su ritmo. Se entreveran en &eacute;l cotidianeidad y cultura. Se nos descubren los nombres y la obra de algunos poetas holandeses de los que Antonio Cruz es uno de los mejores conocedores en nuestro pa&iacute;s, adem&aacute;s de traductor para la editorial y la revista Ravenswood, de la que es fundador.</p> <p>Constituye este uno de los rasgos m&aacute;s personales de la voz de Cruz: ese aura de extra&ntilde;eza de una poes&iacute;a como traducida que consigue abrir en el lenguaje nuevas texturas y que deja en el lector la sensaci&oacute;n de estar comprendiendo y, a la vez, acerc&aacute;ndose a algo que escapa a cualquier intento de apropiaci&oacute;n.</p> <p>Estoico y, a ratos, desenga&ntilde;ado, el libro sostiene y es sostenido por una dimensi&oacute;n trascendente que, seg&uacute;n avanzamos, se nos revela verdaderamente religiosa. Eso s&iacute;: se trata de una religiosidad de corte contempor&aacute;neo y lenguaje poderosamente personal fraguada en la experiencia del dolor y la enfermedad, pero tambi&eacute;n en la esperanza y la experiencia redentora que el sufrimiento puede tener cuando es vivido con fe en el Misterio de un Dios tocado, como en el caso de Jacob, en la lucha cuerpo a cuerpo. Las ilustraciones de Hilario Barrero traen a estas p&aacute;ginas el universo particular de nuestro poeta y dibujante afincado en Nueva York. Sus anatom&iacute;as y paisajes, instalados en la geometrizazi&oacute;n de lo org&aacute;nico, dejan un testimonio que hace de este un libro irrepetible en su misma factura, una joyita donde Barrero enlaza su visi&oacute;n con la de los poetas emergentes. Un puente entre el Mediterr&aacute;neo avistado desde una habitaci&oacute;n de hospital en Almer&iacute;a y el skyline de la Gran Manzana.</p> <p>Potentes son, en este sentido, los &ldquo;Seis poemas religiosos&rdquo; que Antonio Cruz dedica a este rese&ntilde;ista -gracias Antonio: ha sido muy emocionante descubrir estos versos-. Del libro del G&eacute;nesis al Apocalipsis pasando por el Evangelio de San Mateo (inquietante el poema &ldquo;Deudas&rdquo;), estos poemas religiosos acaban desembocando, en la parte &uacute;ltima del libro (&ldquo;Breviario: Al principio fue el Logos&rdquo;), en una metapo&eacute;tica donde existencialismo y aliento m&iacute;stico componen trazos como cortes visibles en el alma invisible.</p> <p>Un libro de arriesgada originalidad. Una lectura cuya extra&ntilde;eza se nos hace adictiva, pues es milagro encontrar tal valent&iacute;a en medio de un panorama empantanado en sentimentalismos insustanciales e im&aacute;genes tan banales como previsibles. Un libro que mira a los ojos de la muerte para que los de la vida nos miren. Un libro que pone el dedo en el dolor para que la belleza no se fosilice.</p>Fray Antonio Praena Segura, OPTue, 31 Jul 2018 00:00:00 +0200http://elatril.dominicos.org/articulos/una-habitacion-de-hospital-con-vistas-al-mar/Verbos por dentelladashttp://elatril.dominicos.org/articulos/verbos-por-dentelladas/<p>Se&ntilde;alaba Heidegger que el elemento perdurable del pensamiento es el camino. Y que los caminos del pensamiento llevan oculto consigo el misterio de que podamos andar por ellos tanto hacia adelante como hacia atr&aacute;s, de tal modo que &ldquo;incluso el camino hacia atr&aacute;s sea el primero que nos conduzca hacia adelante&rdquo;.</p> <p>Ese camino traza para nosotros Noelia Ill&aacute;n en &ldquo;Verbos por dentelladas&rdquo; (2&ordf; ed., Lastura 2018). Desde la primera cita, de Virgilio, a la &uacute;ltima, de Eliot, este libro no cesa de hacer nuestras las palabras que otros se tatuaron en la piel.</p> <p>Porque cultura es una forma de estar insertos en otros, en otros que ya no est&aacute;n y en otros que han de venir, no hay un solo poema de este libro que no dialogue con las voces de los muertos, de los vivos o de los futuribles.</p> <p>No todos los libros se arrojan a la vida -en su sentido m&aacute;s corporal, pasional y encendido- y a la inteligencia -en su sentido m&aacute;s clarividente- de la misma manera y en proporciones que mutuamente se potencian. Noelia s&iacute; lo hace.</p> <p>&ldquo;Verbos por dentelladas&rdquo; pone los ojos sobre un trayecto posmoderno de nuestra historia colectiva mediante el recurso de hacerla acertadamente personal. Pero lo hace ya desde cierta distancia: los viajes, las drogas, la moto azul, ese sumidero que no deja de dar vueltas y que nos recuerda la espiral sin destino fijo, sin sentido teleol&oacute;gico, que anunciara Nietzsche; todos estos elementos sacados a dentelladas de la vida y de los libros (que en Noelia son la misma cosa), llegan a ser poema, precisamente porque Noelia ve desde la distancia.</p> <p>Noelia es el ser bueno que ha acogido en su coraz&oacute;n las vidas de las hermanas y de los seres cuya historia, no siendo directamente parte de la historia de la poeta, ha llegado a la vida de la poeta. En cierto modo, Noelia es post-postmoderna. Ha encontrado una puerta de salida en el amor y en la literatura. Una lucidez destilada en la ebriedad de sentirse viva. Por eso puede hablar mimetiz&aacute;ndose con el lugar donde a&uacute;n no se ha encontrado la puerta de salida. Ella ya est&aacute; en el umbral camino a otra parte.</p> <p>De Ovidio a Katy Parra pasando por Juan Antonio Gonz&aacute;lez Iglesias (no citado expresamente pero presente en la forma y el fondo), la luz no se ha perdido. Estoica y nov&iacute;sima, Noelia Ill&aacute;n recibe la llamada y le da el <em>fiat</em> en este libro. Porque este libro es un s&iacute;, una puerta de emergencia que se abre.</p> <p>&ldquo;Verbos por dentelladas&rdquo; no se dirige a los sentimientos en un tiempo que hace caja con los sentimientos. Su autora apela a la inteligencia, a la cultura, a la raz&oacute;n que ha vertebrado occidente. Viceverso y fascinante, no debemos perdernos este libro: hoy que tanto se habla de las zonas de seguridad que, sin embargo, son zonas muertas y mort&iacute;feras, estas p&aacute;ginas despliegan para nosotros un paraca&iacute;das con el que saltar. Porque en el riesgo hay salvaci&oacute;n.&nbsp;</p>Fray Antonio Praena Segura, OPThu, 05 Jul 2018 00:00:00 +0200http://elatril.dominicos.org/articulos/verbos-por-dentelladas/Te lo voy a decir de otra manerahttp://elatril.dominicos.org/articulos/te-lo-voy-decir-de-otra-manera/<p style="text-align: right;"><strong>La chica de amarillo</strong></p> <p style="text-align: right;"><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Domingo_Aguilar">Juan Domingo Aguilar.</a></p> <p style="text-align: right;"><a href="http://www.esdrujula.es/libro/la-chica-de-amarillo/">Edt. Esdr&uacute;jula. 2018</a>&nbsp;</p> <p style="text-align: right;">Pr&oacute;logo de Antonio Praena&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p> <p>... quiz&aacute; por eso &ldquo;La chica de amarillo&rdquo; llam&oacute; la atenci&oacute;n de la editorial Esdr&uacute;jula y mi atenci&oacute;n misma. Antes de conocer la identidad de su autor, discut&iacute;amos si se trataba de un joven joven o de un viejo poeta haci&eacute;ndose pasar por joven. Despu&eacute;s abrimos la plica y supimos de su persona. Juan Domingo Aguilar nos pareci&oacute; un verdadero descubrimiento. La directora de la editorial lo vio claro: y<span style="font-size: 1rem;">&nbsp;encima era muy guapo:</span><span style="font-size: 1rem;">&nbsp;"este t&iacute;o va a pegar fuerte".</span></p> <p>Y es que &ldquo;La chica de amarillo&rdquo; cae en la cuenta de que amar no es lo que nos han contado ni lo que nosotros so&ntilde;&aacute;bamos.</p> <p>Da igual si este poemario ha pasado por la experiencia del cantante que escrib&iacute;a de amor hasta que conoci&oacute; el amor o no. Porque esa es la grandeza de la literatura: nos introduce en nuevas experiencias desde la literatura misma y nos deja vivir nuevas vidas que no caben en las lindes del tiempo en que duramos. Lo que importa es que Juan Domingo ha levantado un libro verdadero; y de la imposibilidad de amar ha hecho virtud po&eacute;tica y estilo propio.</p> <p>Una voz le habla a su voz desde otras voces. No encontraremos un poeta que proyecta sobre el papel excrecencias sentimentales. Hay una forma de saberse y saber el mundo que habitamos que no precisa convertir a los oyentes en pantalla de nosotros mismos. Tampoco se trata de convertir un poemario en el centro comercial donde se ofertan emociones.</p> <p>Estudiar, trabajar, enamorarse, compartir piso, adoptar un perro. Renunciar a cosas. Pensar una vida. Organizar las vacaciones. Estudiar, trabajar, enamorarse otra vez; volver al perro. &ldquo;&iquest;De verdad quieres acabar as&iacute;? Juan Domingo no nos cuenta lo que vive. Ya ha descubierto que la poes&iacute;a no va de eso.</p> <p>En Juan Domingo se escucha la voz de una generaci&oacute;n que empieza a descubrir la mentira de esta forma plana de estar en que nos han educado. Se trata del desenga&ntilde;o, pues no tenemos las riendas de nada, empezando por nuestros sentimientos.</p> <p>Organizar las semanas en funci&oacute;n de los cambios de humor. Una generaci&oacute;n sin absoluto, una generaci&oacute;n en despedida. &ldquo;Dice que madurar es aprender a despedirse.&rdquo; Quiz&aacute; tenga que ver con la muerte, con alguna visita al tanatorio.</p> <p>Este libro nos pone ante el hecho de que todos van a la salida y vuelven. A tanatorios y bibliotecas nadie quiere ir, pero siempre est&aacute;n llenos. Juan Domingo, en todo caso, se nos revela poeta porque parece no importarle mucho la poes&iacute;a y s&iacute; ese no s&eacute; qu&eacute; que es al final lo que queda porque es desde el principio lo que nos ha llevado.</p> <p>Y, entretanto, parece que lo &uacute;nico seguro es el exceso de sufrimiento, su desproporcionada magnitud frente a la desproporcionada estupidez del poeta y sus cosas.</p> <p>Te lo voy a decir bien clarito, la vida nos lo dice bien clarito: mira eres tonto y no tienes ni idea de los golpes maquillados, de todos los vestidos que hay en la basura, de todas las mujeres que esta noche no volver&aacute;n a su casa, de todos los maricones represaliados o ahorcados en Qatar, de todos los cuerpos de los ni&ntilde;os que yacen en las playas de Turqu&iacute;a, de todas las Europas no alcanzadas, de todos los orificios de bala que se suman en las casas familiares de Gaza Alepo Nom Pen Yuba.</p> <p>Te lo voy a decir, est&uacute;pida poes&iacute;a, para que dejes de hacer el rid&iacute;culo. Eso escucharemos en estas p&aacute;ginas.</p> <p>El nacimiento de una voz es siempre un soplo de esperanza. Si esa voz es diferente, la esperanza, entonces, es aut&eacute;ntica. Pues es connatural a la esperanza la diferencia. Y me alegra por ello darle la bienvenida a Juan Domingo Aguilar y su chica de amarillo.</p>Fray Antonio Praena Segura, OPMon, 25 Jun 2018 00:00:00 +0200http://elatril.dominicos.org/articulos/te-lo-voy-decir-de-otra-manera/Los ritmos rojos: un cuento tristehttp://elatril.dominicos.org/articulos/los-ritmos-rojos-un-cuento-triste/<p>Tras muchos a&ntilde;os dedicado a la b&uacute;squeda de lo mejor entre las nuevas voces, las voces ya consagradas y las voces extranjeras para ofrec&eacute;rnoslas con las mejores garant&iacute;as de edici&oacute;n, Jes&uacute;s Mun&aacute;rriz se ha ganado con creces el derecho a hacer una excepci&oacute;n y publicar un libro suyo en el sello por &eacute;l creado y llevado a lo m&aacute;s alto, la <a href="http://www.hiperion.com/index.php/libreria/poesia-hiperion">Editorial Hiperi&oacute;n</a>.</p> <p>El ritmo de haikus del t&iacute;tulo, &ldquo;Los ritmos rojos / del siglo en que nac&iacute;. / Un cuento triste&rdquo;, es un recurso que contribuye a acentuar, por contraste, las sombras de las que este poemario da cuenta. Porque de haikus nada: ni contemplaci&oacute;n de la naturaleza, ni cambio de estaciones, ni ausencia de sujeto, ni aire zen. Este poemario es, en efecto, un cuento triste, el relato de quien da cuenta del desencanto ante los ideales de la Revoluci&oacute;n Rusa precisamente en el a&ntilde;o de la celebraci&oacute;n del centenario de esta, 2017.</p> <p>Seg&uacute;n el mismo autor declara, &ldquo;el triunfo de los revolucionarios rusos en 1917 cambi&oacute; el curso de la historia y condicion&oacute; de una u otra forma las vidas de cuantos nacimos en el siglo XX, al igual que su fracaso y sus consecuencias condicionan tambi&eacute;n a su manera lo que sucede en el XXI. Las vidas de los humanos nunca escapan a su circunstancia. Ni la poes&iacute;a, si no quiere tintinear en el vac&iacute;o, debe hacerlo.&rdquo;</p> <p>En efecto, el primer verso de este poemario es &ldquo;Mil novecientos diecisiete&rdquo;. El &uacute;ltimo poema se refiere a &ldquo;Jes&uacute;s de Nazaret, aquel jud&iacute;o / que andaba por la vida con lo puesto / dijo que siempre habr&aacute; pobres y ricos / y arre&oacute; a los banqueros zurriagazos.&rdquo; En el medio, una aut&eacute;ntica cr&oacute;nica de lo ocurrido en este siglo, con versos claros, a veces premeditadamente prosaicos, que buscan agilidad ante todo, pero que no pierden la intensidad, una elegancia incluso adusta basada en la depuraci&oacute;n y en la claridad.</p> <p>Rusia, Budapest, Berl&iacute;n, M&uacute;nich, Tur&iacute;n&hellip;: los escenarios de la obra. CHEKA, GPU, OGPU, NKVD, KGB&hellip;: las siglas de la trama. Y, c&oacute;mo no, los nombres de los poetas, los seres, en nada especiales entre millones de seres m&aacute;s, para los que esta trama fue tragedia:</p> <p style="padding-left: 70px;">&ldquo;Antes que nadie, Blok, acorralado</p> <p style="padding-left: 70px;"><span style="font-size: 1rem;">por sus propios versos.</span></p> <p style="padding-left: 70px;">Yesenin luego, suicidado, Jl&eacute;bnikov</p> <p style="padding-left: 70px;">gangrenado en el frente, Mandelshtam</p> <p style="padding-left: 70px;">aniquilado en el gulag, el entusiasta</p> <p style="padding-left: 70px;">Vlad&iacute;mir Mayakovski, suicidado,</p> <p style="padding-left: 70px;">la vacilante Marina Tsvietaieva</p> <p style="padding-left: 70px;">suicidada tambi&eacute;n, y sus controladores</p> <p style="padding-left: 70px;">y acusadores Lev Trotsky y Anatoli Lunatcharski</p> <p style="padding-left: 70px;">asesinados a su vez&hellip;&rdquo;</p> <p>Munarriz mantiene un tono racional y fr&iacute;o, una clara opci&oacute;n por el car&aacute;cter reflexivo de la poes&iacute;a, una reflexi&oacute;n pegada a la historia y a los nombres propios de esta, especialmente cuando la tentaci&oacute;n del sentimentalismo, la afectaci&oacute;n y el escapismo est&aacute;n al orden del d&iacute;a en la poes&iacute;a.</p> <p>Un cuento triste, s&iacute;, pero l&uacute;cidamente comprometido. Sincero al dar cuenta de la decepci&oacute;n. Y, aunque no es f&aacute;cil atisbar esperanza en este poemario, no puede haber futuro sin confrontaci&oacute;n sincera con el presente y el pasado que hasta aqu&iacute; nos ha tra&iacute;do.</p> <p>A uno, que aparte de camarada poeta no deja de ser te&oacute;logo y est&aacute; por tanto obligado a ejercer la reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre todo aquello que habla de Dios, no deja de llamarle la atenci&oacute;n que el poema ep&iacute;logo finalice d&aacute;ndole la raz&oacute;n al Nazareno. Me pregunto, seguro de que a Mun&aacute;rriz no le ha faltado nunca sinceridad y valor, qu&eacute; traer&aacute; el &ldquo;Continuar&aacute;&rdquo; del Colof&oacute;n. No se pierdan estas p&aacute;ginas.</p> <p>&nbsp;</p>Fray Antonio Praena Segura, OPFri, 22 Jun 2018 00:00:00 +0200http://elatril.dominicos.org/articulos/los-ritmos-rojos-un-cuento-triste/El tiempo es un león de montañahttp://elatril.dominicos.org/articulos/el-tiempo-es-un-leon-de-montana/<p>&ldquo;El tiempo es un le&oacute;n de monta&ntilde;a&rdquo; (Ed. Visor), un libro conquistado a la experiencia y a s&iacute; misma, es el &uacute;ltimo poemario de Trinidad Gan. Por &eacute;l obtuvo el XX Premio de Poes&iacute;a Generaci&oacute;n del 27.</p> <p>Creo que es &eacute;sta una obra de inspiraci&oacute;n cubista. De un modo que guarda similitud con el cubismo, en &ldquo;El tiempo es un le&oacute;n de Monta&ntilde;a&rdquo; desaparece la perspectiva &uacute;nica y son tratados los temas desde una composici&oacute;n de &ldquo;perspectiva m&uacute;ltiple&rdquo;.</p> <p>En estos poemas podemos adentrarnos, al mismo tiempo y en el mismo plano, desde perspectivas diversas. Sin embargo, al contrario de lo que ocurr&iacute;a en la pintura, donde se buscaba suprimir la sensaci&oacute;n de profundidad, la implicaci&oacute;n de la experiencia y del sentimiento, que Trinidad s&iacute; incorpora, nos va a otorgar profundidad y emoci&oacute;n.</p> <p>El sujeto po&eacute;tico es, a la vez, quien mira y es mirado. La persona cuya voz nos habla comparece ante el lector y, a la vez, se distancia de la poeta retratada. Es sujeto y es objeto. Es ella y otra, muchas otras. Es su fiera y la presa que su fiera devora.</p> <p>La poeta convive con ella misma en el pasado. Trata de advertir a la que fue sobre el futuro que le espera, prevenir lo inevitable. Pero lo inevitable es ella, la suma -y algo m&aacute;s- de todos los tiempos, ciudades, asfaltos, rellanos y escaleras que la han tra&iacute;do hasta aqu&iacute;. Este libro es un puzle roto, un espejo roto en otros tantos espejos -poemas- rotos y cuyo &uacute;nico fondo estable es la poes&iacute;a misma.</p> <p>Viaje, tiempo, perspectivas, memoria, sue&ntilde;o, son, al fin y al cabo, formas de parafrasear la vida. Trinidad ha vivido la suya, una vida hecha de muchas vidas, y ha hecho del azar su propio juego, y de los muchos rostros posibles su propio rostro. Este libro muestra que en la vida llega un momento de atajarle el camino al camino, de salirle al camino al camino mismo.</p> <p>Por ello la poeta sale del cuarto gris donde en entregas anteriores la encontr&aacute;bamos, para romper paredes, desalojar la ceniza acumulada y quedarse s&oacute;lo con el fuego, que es, al fin y al cabo, lo que importa, lo que arde, lo que era poes&iacute;a en tantos poemas. Es un libro sin miedo, o, quiz&aacute;, un libro que mira a los ojos del miedo como quien mira a los ojos de la fiera, del le&oacute;n, del tiempo, de s&iacute; misma.</p> <p>El mismo tiempo que deshilacha nuestro tejido existencial es el que teje nuestra verdad, pues nuestra verdad es temporal, es en el tiempo, es tiempo. Por eso la poeta que se enfrenta aqu&iacute; a su furia, a su estrago, es la misma que ha de reparar los da&ntilde;os, rehacer el orden, volver a poner en pie las cosas que el le&oacute;n ha arrasado para, luego, decirlo, dec&iacute;rselo, dec&iacute;rnoslo.</p> <p>Quiz&aacute; por eso cobra una especial relevancia en estos poemas la metapoes&iacute;a. Si a esto le sumamos que estamos ante un libro de madurez y de balance, nos damos cuenta de que a Trinidad lo mejor que le queda, despu&eacute;s de decir adi&oacute;s a las cosas que no eran sino un lastre, es el lenguaje mismo.</p> <p>Para los apache y walapai de Arizona, el le&oacute;n de monta&ntilde;a (o puma) fue precursor de la muerte. Precursor de la muerte: ten&iacute;amos que llegar aqu&iacute; y tem&iacute;amos llegar aqu&iacute;, pero estaba anunciado desde el principio. Que sea precursor de la muerte un animal tan bello como el le&oacute;n de monta&ntilde;a nos habla, en realidad, de la belleza de la vida y de la furia del instante y de la potencia del presente.</p> <p>Creo que en este libro Trinidad llega a un acuerdo consigo misma, a un pacto con su verdad, a un compromiso con su futuro. Y ese pacto se firma en verso, un verso definido con esa belleza que tienen los seres salvajes cuando est&aacute;n en calma, en reposo.</p>Fray Antonio Praena Segura, OPTue, 12 Jun 2018 00:00:00 +0200http://elatril.dominicos.org/articulos/el-tiempo-es-un-leon-de-montana/El derecho a odiarhttp://elatril.dominicos.org/articulos/el-derecho-odiar/<p>Pues no, no le reconozco derechos al odio. Una cosa es reconocer que odiamos, que podemos sentir odio, que a veces lo mejor sea reconocerlo si de verdad queremos superarlo, y otra admitir impasiblemente que el odio tenga carta de legitimidad, que sea uno de los derechos que nos otorgamos a nosotros mismos.</p> <p>Porque la fuente del derecho no es el capricho autoindulgente, sino la dignidad de la persona concebida en su verdadero ser, que es relacional. &ldquo;El otro&rdquo; forma parte de m&iacute;. Odiando, me rebajo a m&iacute; mismo. &iquest;Y a qu&eacute; viene esto?</p> <p>El anonimato de las redes sociales, cierto periodismo que algunos, con raz&oacute;n, denominan &ldquo;de cloacas&rdquo;. Cierta telebasura que hace omnipresentes en los medios a personajes absurdos y fr&iacute;volos que venden su vacuidad a precio de oro por plat&oacute;s televisivos en los que se aplaude el lenguaje soez, el insulto y la descalificaci&oacute;n gratuita. La falaz equiparaci&oacute;n de la sinceridad con la mala educaci&oacute;n. La intenci&oacute;n de hacernos creer que es libertad de expresi&oacute;n o derecho a la informaci&oacute;n lo que en realidad es un modo de hacer dinero f&aacute;cil mediante un amarillismo especialmente dise&ntilde;ado para las audiencias m&aacute;s vulnerables, las de aquellas vidas cuya aventura m&aacute;s apasionante es proyectar sobre rid&iacute;culos famosos, famosos por nada interesante, su propio aburrimiento o su propia frustraci&oacute;n. El espect&aacute;culo de tertulianas maquilladas como puertas que lo mismo lanzan hip&oacute;tesis sobre el asesino, que se convierten en especialistas en derecho, o en psic&oacute;logas, o en fil&oacute;sofas sociales y chupan c&aacute;mara tratando de mantener el pico de audiencia seg&uacute;n les vayan indicando por el pinganillo que suban o bajen el tono mientras el video morboso se repite y se repite en bucle&hellip; A esto me refiero.</p> <p>Hace a&ntilde;os se pusieron de moda los estudios que analizaban hasta qu&eacute; punto las convenciones sociales influ&iacute;an en nuestras convicciones morales. Simplificando, se pon&iacute;a de relieve c&oacute;mo el hecho de ser aceptados, de acomodar nuestros valores morales a lo aceptable o a lo correcto socialmente hablando, nos pod&iacute;a llevar a mantener posiciones morales &ldquo;convencionales&rdquo;, incluso cuando en nuestro fuero interno o privado no coincidi&eacute;semos exactamente con aquello que en nuestro comportamiento externo dej&aacute;bamos entrever. Es decir, el contexto social hac&iacute;a de &ldquo;molde&rdquo; moral. Y no era lo mejor, pero al menos ayudaba a &ldquo;contener&rdquo; lo peor. Cuando el muro de contenci&oacute;n social se corrompe, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s da lo moralmente bueno, si en la anarqu&iacute;a del anonimato podemos vomitar contra los dem&aacute;s nuestro malestar consciente o inconsciente?</p> <p>Dec&iacute;a San Agust&iacute;n que, cuando un hombre se eleva, todos nos elevamos. Pues bien: cuando un hombre se degrada, entre el aplauso y el regocijo, todos nos degradamos.</p> <p>Reivindico una &eacute;tica de los medios. De lo contrario, lo que se deteriora es la convivencia.</p>Fray Antonio Praena Segura, OPTue, 22 May 2018 00:00:00 +0200http://elatril.dominicos.org/articulos/el-derecho-odiar/He visto el Amorhttp://elatril.dominicos.org/articulos/he-visto-el-amor/<p>Ya lo dice Bj&ouml;rk en esa m&iacute;tica escena de &ldquo;Bailar en la oscuridad&rdquo;, cuando, descubierta su grave falta de vista, preguntada por el hombre que la ama si le da igual, si no piensa hacer nada para evitar una ceguera inminente, ella responde: &ldquo;Ya lo he visto todo. He visto la oscuridad. He visto una peque&ntilde;a chispa.&rdquo;</p> <p>Es la escena del tren en marcha sobre el que Selma (Bj&ouml;rk) danza. Ya ha decidido en su interior que el dinero ahorrado durante toda su vida est&aacute; destinado a operar a su hijo para evitar que sufra la misma enfermedad por la que ella es ya pr&aacute;cticamente una invidente.</p> <p>&ldquo;&iquest;No te importa perderte la gran muralla China, el Empire State, la mano de tu nieto acariciando tu pelo?&rdquo;. Y ella responde: &ldquo;He visto lo que eleg&iacute;. He visto lo que necesit&eacute;. Y eso es suficiente. Desear m&aacute;s ser&iacute;a avaro. He visto lo que era y s&eacute; lo que ser&eacute;&rdquo;.</p> <p>Si a esto le unimos el mensaje sacrificial de la pel&iacute;cula (es un paralelo a la vida Cristo), y esa jarra de agua fr&iacute;a que nos dice que muchas veces la injusticia y la mentira triunfan pero que no pasa nada, porque el bien, la entrega y la bondad no pueden ser comparadas con ninguna otra cosa y justifican nuestra vida entera, podremos llegar a sentir la felicidad incluso en las circustancias m&aacute;s adversas.</p> <p>Ese es el milagro de la desconcertante pel&iacute;cula: que todo salga mal pero que todo est&eacute; bien. Porque lo m&aacute;s importante es lo que el coraz&oacute;n ha visto, lo cual es una forma de entregarse que el mismo coraz&oacute;n tiene.</p> <p>Hay momentos en la vida que nos hacen volver la mirada hacia atr&aacute;s y en los que, si echamos tambi&eacute;n la vista hacia adelante, nos parece que todo ha sucedido como si nada hubiera sucedido. Porque lo importante es invisible a los ojos y s&oacute;lo permanece lo que ha visto el alma.</p> <p>Quiz&aacute;s es este uno de esos momentos.&nbsp;</p> <p><span style="font-size: 1rem;">Un par&eacute;ntesis me obliga a detenerme mientras perge&ntilde;o otras palabras, las que habr&eacute; de pronunciar en gratitud al... (bueno, esto da igual). En el par&eacute;ntesis se abre un claro y en ese claro recuerdo que, hace apenas unos a&ntilde;os, s&oacute;lo deseaba llegar a los 40 con un pu&ntilde;ado de poemas que, como agua en las manos, tuvieran m&aacute;s o menos sentido. La vida ha sido generosa, con avaricia generosa m&aacute;s all&aacute; de lo siquiera imaginado. Y en el par&eacute;ntesis se escucha una voz que, no sin severidad y contundencia, me dice: &ldquo;todo eso es nada, no lo olvides, porque s&oacute;lo cuenta lo que tu coraz&oacute;n ha visto.&rdquo;</span></p> <p>Entonces el contador se pone a cero. Con la diferencia de que ahora es una cuenta atr&aacute;s.</p>Fray Antonio Praena Segura, OPTue, 15 May 2018 00:00:00 +0200http://elatril.dominicos.org/articulos/he-visto-el-amor/Serán las madres las que digan: bastahttp://elatril.dominicos.org/articulos/seran-las-madres-las-que-digan-basta/<p>Ha habido sobre exposici&oacute;n medi&aacute;tica y algunas cadenas de televisi&oacute;n han traspasado los l&iacute;mites de la &eacute;tica period&iacute;stica convirtiendo el tr&aacute;gico suceso en un espect&aacute;culo sobre el que se vert&iacute;an todo tipo de bulos, comentarios banales, informaciones falsas y detalles morbosos que inmoralmente buscaban audiencia.</p> <p>Por ello, lo importante es quedarnos con la altura moral de Patricia, la madre del peque&ntilde;o Gabriel, con su grandeza de esp&iacute;ritu al pedir que tras el dram&aacute;tico asunto no quede sentimiento alguno de rencor, venganza u odio, pues los hechos demuestran la generosidad de la gente, la capacidad de entrega solidaria y desinteresada para ayudar: hay m&aacute;s personas buenas, inmensamente m&aacute;s e inmensamente m&aacute;s buenas, y, por lo tanto, no hay que darle al mal y sus agentes el protagonismo que no merecen.</p> <p>Todo el dolor de esta madre se convierte en un mensaje en el que la apuesta por el bien y la necesaria actuaci&oacute;n de la justicia encuentran su lugar propio sin detrimento la una de la otra.</p> <p>La rabia, por m&aacute;s comprensible que sea, no puede ofuscar la recta raz&oacute;n, la mirada clarividente, especialmente a la vista de esta ola de solidaridad y ayuda que ha movilizado a miles de personas. Y es la mirada de esta madre, Patricia, la mirada de la parte m&aacute;s afectada de todas, la que nos deslumbra con su serenidad de fondo y con esa sabidur&iacute;a del coraz&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; del dolor.</p> <p>Quiz&aacute; sea oportuno este poema de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81ngela_Figuera_Aymerich">&Aacute;ngela Figuera</a>. Tambi&eacute;n ella perdi&oacute; un hijo. Parece que estos versos llegan como roc&iacute;o al alma en estos d&iacute;as. &iexcl;Ah!: y dejemos las redes sembradas de girasoles, como Patricia ha pedido.</p> <p style="padding-left: 40px;">&nbsp;</p> <p style="padding-left: 40px;">Ser&aacute;n las madres las que digan: basta.<br />Esas mujeres que acarrean siglos<br />de laboreo d&oacute;cil, de paciencia,<br />igual que vacas mansas y seguras<br />que tristemente alumbran y consienten<br />con un mugido largo y quejumbroso<br />el robo y sacrificio de su cr&iacute;a.<br />&nbsp;<br /><br />Ser&aacute;n las madres todas rehusando<br />ceder sus vientres al trabajo in&uacute;til<br />de concebir tan s&oacute;lo hacia la fosa.<br />De dar fruto a la vida cuando saben<br />que no ha de madurar entre sus ramas.<br />No m&aacute;s parir abeles y ca&iacute;nes.<br />Ninguna querr&aacute; dar pasto sumiso<br />al odio que supura incoercible<br />desde los cuatro puntos cardinales.<br />&nbsp;<br /><br />Cuando el amor con su rotundo mando<br />nos pone actividad en las entra&ntilde;as<br />y una secreta pleamar gozosa<br />nos rompe la esbeltez de la cintura,<br />sabemos y aceptamos para el hijo<br />un &aacute;spero destino de herramienta,<br />un p&eacute;ndulo del j&uacute;bilo a la l&aacute;grima.<br />Que as&iacute; la vida trenza sus caminos<br />en plenitud de d&iacute;as y de pasos<br />hacia la muerte l&iacute;cita y aut&eacute;ntica,<br />no al golpe anticipado de la ira.<br />&nbsp;<br /><br />&iquest;Por qu&eacute; lograr espigas que maduren<br />para una siega de ametralladoras?<br />&iquest;Por qu&eacute; llenar prisiones y cuarteles?<br />&iquest;Por qu&eacute; suministrar carne con nervios<br />al agrio espino de alambradas,<br />bocas al hambre, sombras al espanto?<br />&iquest;Es necesario continuar un mundo<br />en que la sangre m&aacute;s fragante y pura<br />no vale lo que un litro de petr&oacute;leo,<br />y el oro pesa m&aacute;s que la belleza,<br />y un coraz&oacute;n, un p&aacute;jaro, una rosa<br />no tienen la importancia del uranio?<br />&nbsp;<br /><br />&Aacute;ngela Figuera Aymerich. &ldquo;Rebeli&oacute;n&rdquo; (<em>El grito in&uacute;til</em>, 1952)</p>Fray Antonio Praena Segura, OPWed, 14 Mar 2018 00:00:00 +0100http://elatril.dominicos.org/articulos/seran-las-madres-las-que-digan-basta/Era viernes y ella se llamaba Rosariohttp://elatril.dominicos.org/articulos/era-viernes-y-ella-se-llamaba-rosario/<p>&nbsp;</p> <p>Uno no puede entenderlo. Lees cada d&iacute;a el Evangelio, piensas que est&aacute; claro. La relaci&oacute;n de Jes&uacute;s con las mujeres, sus gestos prof&eacute;ticos, liberadores. Su forma de complicarse la vida hasta una muerte instigada por los maestros de la ley, por los autorizados int&eacute;rpretes de un dios que tiene poco del Dios vivo.</p> <p>Escuchas el testimonio de una monja que trabaja ayudando a mujeres a salir de la prostituci&oacute;n, su relato de chicas apaleadas hasta el "coma" literal, encerradas y violadas durante semanas. Tu coraz&oacute;n tiembla. Pero luego alguien viene a decirte que entre las reivindicaciones se esconden elementos ideol&oacute;gicos que son fruto del demonio. Vamos, lo que el mismo Jes&uacute;s hab&iacute;a profetizado: filtrar un mosquito para tragarse el camello. Y te dan ganas de tirar la toalla, porque parece que no ha servido de nada. Que a&uacute;n queda mucho por sufrir hasta que el coraz&oacute;n se nos despierte, hasta aprender a amar.</p> <p>Pero al final, pues no, que de sufrir has de hacerlo del lado de las v&iacute;ctimas, porque es lo que tiene sentido. Y porque es lo que Dios mismo hizo, por m&aacute;s que nuestra ego&iacute;sta y culpable sordera insista en ignorarlo. O, lo que es peor, tergiversarlo.</p> <p>Cum spe, sine metu: &iexcl;feliz d&iacute;a de la dona!&nbsp;</p> <p style="padding-left: 20px;"><em>ERA VIERNES Y ELLA SE LLAMABA ROSARIO</em></p> <p class="clearfix" style="padding-left: 30px;">Sus dos hijas estaban jugando con la Barbie en la sala de estar.<br />Alicia, la vecina del tercero, follando como loca con un senegal&eacute;s. <br />Las dos viejas de abajo <br />atentas a un programa de la tele. <br />Sus padres en la playa, <br />disfrutando del sol en Benidorm. <br />El bebi&oacute; una cerveza <br />antes de sugerirle <br />que pensara dos veces lo de aquella denuncia. <br />Ella estaba callada, en postura fetal, <br />entre la lavadora y el sill&oacute;n, <br />en el suelo, tirada, <br />esperando su turno, <br />rodeada de sangre y de miedo.</p> <h5 style="padding-left: 30px;">&nbsp;</h5> <p style="padding-left: 40px; text-align: right;"><strong>Katy Parra</strong></p> <h5>&nbsp;</h5> <h5>&nbsp;</h5> <h5>&nbsp;</h5>Fray Antonio Praena Segura, OPThu, 08 Mar 2018 00:00:00 +0100http://elatril.dominicos.org/articulos/era-viernes-y-ella-se-llamaba-rosario/