11
Mar2009Gracias a todos
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Mar
Llegan a mi correo electrónico varios Power-points cargados de dolor. Algunos son de amigos, otros, de hermanos. Otros, de no se sabe dónde, como parte de esas largas cadenas que ayudan a romper cadenas. No sé cómo dar las gracias. Bueno, sí lo sé: con una abrupta convulsión os he hecho un poema que casi no está ni pulido. Da risa, pero es mi manera de dar las gracias. Gracias.
Las profundidades del mar escupen hombres
ya muertos o camino de la muerte
como mi corazón me escupe a mí.
No es asco lo que el mar siente en su fondo.
Es su única manera de salvar lo ya perdido.
No sé si un sentimiento similar
tiene mi corazón al vomitarme.
Lo único seguro es que sus muertes
no pueden compararse con la mía.
Yo muero de estar muerto, me muero de mí mismo.
Varones de dolores, magullados
de mar, hermanos míos
cargando con mi cruz.
Pesqueros de cadáveres –pesquero
ninguno a mí me lleve.
Más bien llorad por mí
junto a mi corazón que ya está lejos
de mí, libre de mí, posiblemente navegando
tan indocumentado que tan sólo,
tan sólo es corazón sobre la playa-.
...y tú, mientras, Antonio,
estúpido hijo mío,
hablándole a tu voz.
Valencia, 11-M de algún año


Miedo me da Aristóteles. ¡Mira que si tiene razón! Dice en la Poética:
Me ruboriza reconocer que todavía veo la gala de los Goya. Es uno de esos residuos de la juventud, de cuando había que apoyar al cine español y éste lo merecía (esa
La vida vegetal, la vida animal, no tienen que definirse a sí mismas. Sólo la vida del hombre tiene que definirse a sí misma, so pena de convertirse en una vida amorfa. Son cosas de la libertad. Si no la tuviéramos, el problema ni se plantearía. Pero la tenemos y por eso hemos de definirnos en nuestras elecciones.
Leo en