Logo dominicosdominicos

Blog El atril

Fray Antonio Praena Segura, OP

de Fray Antonio Praena Segura, OP
Sobre el autor


Filtrando por: 2012 quitar filtro

23
Sep
2012
Si llovieran estrellas
1 comentarios

 

 

Es una iniciativa más que sugerente y esta es su segunda edición. El Real Monasterio de Santo Tomás, el histórico y más que hermoso convento de los dominicos en Ávila, ha dado cabida al arte contemporáneo.

 

 

La exposición, titulada “Si llovieran estrellas”, ocupa las galerías y el patio del Claustro del Silencio. La muestra parte de la estrella como símbolo del espíritu humano. Ésta centra la mirada del espectador y es la parte positiva, la luz y la libertad frente a lo negativo y lo oscuro.

 

 

No por su lejanía las estrellas son ajenas a la vida de los seres humanos. De entrada, como señala Göran Pilbratt, de la Agencia Espacial Europea, “estamos hechos de la misma materia que vemos en la formación de estrellas y planetas”.

 

 

La estrella ha sido un elemento continuamente presente en la tradición artística, desde Van Gogh a Miró. Es símbolo de nuestros sueños personales. Una estrella sobre la frente marca la iconología de aquellos santos que, como Domingo de Guzmán, irradiaban desde la claridad de su frente y de su mirada una luz especial. Así lo describen las crónicas de sus contemporáneos.

 

 

Pero también son las estrellas un lugar colectivo, pasando a la emblemática universal como símbolo del ejército espiritual que lucha contra el mal.

 

 

Recomiendo esta exposición. Su integración en el Monasterio es misteriosa. Las sutiles y poéticas esculturas de mimbre se funden con la luz de las arcadas góticas. Parecen ascender, buscar un lugar entre las nervaduras. Pero, a la vez, revelan un nuevo punto de vista desde el que mirar la piedra entrelazada de las bóvedas que, así, se nos presentan como constelaciones.

 

 

Aunque a alguien pudiera parecer una mezcla extraña, la exposición parece sentirse cómoda en el monasterio y éste con ella. Nuestros conventos han sido siempre hogares de cultura y, cómo no, la cultura del siglo XXI no le es ajena a estos viejos muros ni a sus habitantes.

 

 

La he disfrutado, la he habitado, la he contemplado y ella, esta constelación de estrellas, me ha hecho sentir vivo en un lugar vivo. Me ha recordado que los dominicos, en todo tiempo, nacimos por la luz para la luz.

 


Ir al artículo

11
Sep
2012
A los que nunca volvieron a encontrarse
7 comentarios


He estado en Berlín. Llevaba cuaderno y bolígrafos para escribir, pero no he escrito nada. Los museos, las infinitas caminatas, los lugares de la historia –sobre todo esto, los lugares de la historia-, me han tenido la letra oprimida y los ojos asombrados. Sólo al trasbordar en Barcelona llegó apenas un endecasílabo difuso:

 

 

“como si nada hubiera sucedido…”

 

Supongo que esto es como un puñado de semillas que te tragas aún vivas. Poco a poco brotan. Cuando ellas quieren. Como ellas quieren. Y sé que vendrán los poemas, los poemas que se me engendraron en Berlín mientras yo no lo sabía. Las cosas importantes nos ocurren mientras no nos damos cuenta.

 

Confieso que lloré en el Memorial del Holocausto. Que recé el Padre Nuestro en silencio y tenía cada palabra un significado diferente al de otras veces. Allí, de pronto, recordé que cuando era niño se me grabaron en los ojos los montones de cadáveres apilados que mostraban los reportajes de Informe Semanal. Descubrí demasiado pronto la muerte y me hizo un niño adulto antes de tiempo. Un niño raro. Por eso la muerte acompaña cada uno de mis libros. El primero –sin que tampoco me diera cuenta- nació con las fotos de la guerra de los Balcanes. Esa es su clave de lectura, no hay más. 

 

Y luego la mañana en los restos del muro. Sombría. Inmisericorde. Algunos hombres que habían sido tiroteados intentando saltar al Berlín Occidental morían desangrados en tierra de nadie sin que ninguno de los bandos lo recogiera. Así son las guerras frías. Basta decir eso. O no: porque lo que más duele es saber que hay cosas que ya no se pueden arreglar. Que miles de personas jamás pudieron volver a encontrarse nunca. Nunca es una palabra demasiado terrible como para pronunciarla demasiado. Esto ha sido demasiado; fue demasiado lejos y está demasido cerca -en el centro de Occidente-. Demasido ayer mismo. Demasiado en términos absolutos.

 

De vuelta a España encuentro este video. Está, como este post, dedicado a quienes nunca volvieron a encontrarse.

 


Ir al artículo

6
Sep
2012
Estrategias de manipulación
1 comentarios

 

 

Por estos caminos ciber, el blog de una amiga me descubre otro blog que rescata esta lista de “Estrategias de manipulación” atribuida a Noam Chomsky.

 

 

Las nuevas formas de comunicación, las redes sociales, la inmediatez del WhatsApp, la proliferación de informaciones, blogs de opinión, etc., han hecho que los cambios en nuestra manera de mirar el mundo se vayan produciendo a un ritmo vertiginoso.

 

No estoy de acuerdo, ni de cerca, con todas estas características, pero me han parecido interesantes y dan que pensar. Llama mi atención lo que puede referirse al arte y la cultura. Y es que este verano he tenido ocasión de conocer algún programa televisivo que me ha parecido directamente deleznable. Algo tiene que ver. Por otro lado, en lo que se refiere a la creación artística y poética, me parece que alguna de las siguientes características explica esa proliferación de lo sensiblón, lo impactante, lo emotivo por encima de la reflexión, la comunicación comprensible y el rigor formal.

 

1- LA ESTRATEGIA DE LA DISTRACCIÓN.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes.

 

2- CREAR PROBLEMAS, Y DESPUÉS OFRECER SOLUCIONES.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar.

 

3- LA ESTRATEGIA DE LA GRADUALIDAD.
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

 

4- LA ESTRATEGIA DE DIFERIR.
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. El público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado.

 

5- DIRIGIRSE Al PÚBLICO COMO CRIATURAS DE POCA EDAD.
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante.

 

6- UTILIZAR EL ASPECTO EMOCIONAL MUCHO MÁS QUE LA REFLEXIÓN.
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamiento.

 

7- MANTENER AL PÚBLICO EN LA IGNORANCIA Y LA MEDIOCRIDAD.
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control. La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la mas pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores.

 

8- ESTIMULAR AL PÚBLICO A SER COMPLACIENTE CON LA MEDIOCRIDAD.
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto.

 

9- REFORZAR LA AUTO-CULPABILIDAD.
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción.

 

10- CONOCER A LOS INDIVIDUOS MEJOR DE LO QUE ELLOS MISMOS SE CONOCEN.
Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. Ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos.

 


 

Ir al artículo

10
Ago
2012
Ser y amor
7 comentarios

 

Estos días de verano son propicios para mirar desde una perspectiva distanciada los momentos más significativos del pasado curso.

 

 

Vienen a mi cabeza algunos versos de “Actos de amor” y trato de cerrar ese capítulo poético con un cortafuegos a veces inútil. Se quería allí verso, entre otras influencias, la afirmación de Balthasar según la cual ser y amor son coextensivos. Con cierto desenfado playero, de forma un tanto alucinada por los baños de sol, magullo si es cierto eso de que nuestro ser queda irreversiblemente marcado por el amor. Y como para mí amor es siempre alteridad, me pregunto, sin excesivo rigor, si la vida de los otros cala hasta la esencia de nuestro ser.

 

Más por fortuna que por desgracia concluyo que sí. Unos ejemplos.

 

Nos nacen, no nacemos.

 

En un orden ya personal, mi vida ha quedado determinada, sin retorno, por el nacimiento y el crecimiento de Emmanuel. De alguna forma la trastoca; no en la dirección de un desvío de su órbita, sino en el sentido de llevarla auténticamente a lo que es, a lo que está llamada a ser desde lo que era. Cuidar de él, acompañarlo en la maratón de la vida, empujarlo a su misma e inintercambiable persona, son aspectos que me definen ya. No me son un accidente.

 

Otro ejemplo. La separación de una vida, la imposible recomposición de una relación, permanece en nosotros como por vía negativa, a manera de vacío definidor de lo que somos. Casi casi una ausencia metafísica que se instala en lo que habremos de ser. Porque somos, también, lo que ya jamás será. Algunas ausencias son tan profundas que quedamos convertidos nosotros mismos en una especie de ausencia.

 

En estos ejemplos la vida de los otros es la nuestra. Me atrevería a decir que hasta lo es con intolerable arrogancia, si no fuera porque conceder intolerancia a este aspecto no haría sino instalar en nosotros mismos una intolerancia a nuestra propia realidad. Aparte, claro está, de ser un error, porque nada hay tan hermoso como esa inevitable coexistencia del amor con la esencia que de otro modo no seríamos.

 

Es este el camino de la verdad y la belleza. Encuentra, en cierto modo, un paralelismo con la encarnación, la cual, a su vez, no revela sino la esencia verdadera de Dios: hacerse existencia para los otros porque desde siempre era alteridad. Descubrirlo es la fuente de la paz y de ese motor de creación inagotable que es la costumbre de trato con el misterio.

 

 

 


 

Ir al artículo

8
Ago
2012
Imprudencia
4 comentarios

Voy a cometer un acto poéticamente incorrecto. La prudencia literaria aconseja no definirse mucho en lo que a creencias religiosas se refiere: siempre habrá un premio, algún componente en un jurado a quien la mera presencia de Dios en un poemario le eche para atrás. Aunque, por amor a la verdad, he de decir que muchos de los que más sinceramente creen en mi poesía y me alientan a seguir son ateos. También muchos de mis mejores amigos. Agradezco y admiro su verdadera libertad para apostar por un poeta al que alguna vez, por su condición religiosa, se le ha cerrado alguna puerta. Incluso me han animado, porque, por otro lado, mi poética tampoco es muy del agrado de algunas mentes muy tradicionales.

 

 

Y ahora la razón de ello: soy dominico y esto influye directamente en mi forma de afrontar la literatura. Me da una libertad inapreciable, me inserta en una tradición artística y filosófica de continua relación con cualquier forma de saber o creación con la esperanza de que en todas partes se puede encontrar la belleza y la verdad; de que Dios habla en los márgenes, también del arte.

 

Por otro lado no sé si podría, en este tiempo, estar en la iglesia de una forma diferente a mi condición de dominico.

 

En el s. 13 Santo Domingo envió sin miedo a sus apenas seis frailes a las universidades europeas. Un siglo más tarde Tomás de Aquino recibía las condenas de los maestros de París por incorporar la peligrosa filosofía aristotélica. Un siglo después Fr. Angélico pintaba de una manera que no se parecía a nadie. Y así sucesivamente.

 

Hoy, 8 del 8, es la fiesta de Santo Domingo. Le agradezco la valentía de abrir una forma de vida como la que abrió: pobreza, evangelio, amor a los libros, apertura, verdadera vida común en la que todo se comparte, insólita democracia como gobierno. Gracias a Domingo yo he encontrado mi lugar en el mundo y en la Iglesia.

 

Ir al artículo

7
Ago
2012
Liturgias laicas
3 comentarios

Hay que ver hasta qué punto los artistas deliramos. Asistía hace poco a una conversación en la que uno de los interlocutores negaba el arraigo antropológico de los ritos. Le ponía nervioso reconocer la importancia de una dimensión a través de la cual el ser humano trata de expresar aspectos que escapan a la lógica de un discurso completamente racionalizable. Reconocer algo que pudiera recibir etiquetas tales como “abierto a la trascendencia” o “expresión del misterio” le ponía nervioso y desestabilizaba su lógica. Por ello su estrategia conversacional le llevaba a cerrar el paso a estos elementos tan inasibles. Una pena, porque esa dimensión ritual del ser humano puede ser interpretada desde otras perspectivas, por ejemplo apelando al simple hecho de la pluralidad de manifestaciones comunicativas del ser humano, sin necesidad de abrirse, si es que esto no se desea, a lecturas trascendentes.

 

 

Pero era así. Nuestros prejuicios, nuestras previas tomas de postura, son tan evidentes que a veces no las vemos y nos cierran. Incluso el arte pueda ser una forma supuestamente superior de negarlas. Nos cierran incluso bajo esa otra excusa –que encierra un temor- de defender posturas progresistas, cuando en realidad lo que esconden es un recalcitrante embotamiento reaccionario o, más al fondo incluso, una incapacidad para reinventarse y vivir en una realidad rica en manifestaciones, más allá de los dogmas ideológicos o artísticos que fueron fructíferos en su día pero que hoy ya no lo son.

 

Y todo esto venía a propósito de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres. Una ceremonia no sólo plagada de elementos rituales y simbólicos sino enteramente ella misma imbuida de un carácter casi litúrgico: la ceremonia del fuego, las palomas y banderas blancas, los anillos forjados en la fragua colectiva, la izada de banderas... Algo bonito y emocionante, capaz de aunar en un marco representativo anhelos y puntos de convergencia comunes entre personas procedentes de todos los rincones del planeta, de creencias e increencias diferentes.

 

Yo lo llamo “liturgias laicas”, sin connotación peyorativa alguna. Ni siquiera con ironía. Más bien celebro su capacidad para aunar en un mismo sentimiento, para expresar en un lenguaje artístico, para concitar bajo el espíritu de superación deportiva algo humano común.

 

Tan fuerte es esa capacidad litúrgica, tanto potencial tiene, tanta fascinación sobre le mismo ser humano, que puede volverse profundamente diabólica en manos del poder. Aquí sí, aquí si cabe recordar la capacidad hipnótica y alienante de estos mismos rituales, como vemos en el uso que de ellos hicieron –y aún hacen- los regímenes totalitarios.

 

Pero el primer paso para enfrentarse a una amenaza es reconocerla y desenmascararla. Como la energía nuclear: que se emplee para fabricar bombas o para iluminar hogares depende no de ella, sino de la voluntad humana.

 

 

 

 

Ir al artículo

30
Jul
2012
Elefante blanco
5 comentarios

Aquí estamos de nuevo después de unas semanitas de parón.

 

 

Hace unos días me decía alguien que “Actos de amor” le había reconciliado con un cristianismo de corte humanista con el que tiempo atrás tuvo cierta sintonía. La deriva de las cosas había propiciado su distanciamiento, pero estas palabras habían avivado un ascua que él creía extinguida.

 

Estos días de verano son una buena ocasión para reencontrarnos con esas tres o cuatro cosas que fundamentan nuestra vida. A mí me ha ayudado “Elefante Blanco”, la película argentina que encontramos estos días en cartelera y que ha sido un éxito de público y crítica en el país austral.

 

Es la historia de dos sacerdotes que, tras sobrevivir a una matanza, se instalan en una de las villas pobres y violentas de Buenos Aires. Allí, junto a Luciana, una asistente social, realizan su vocación religiosa unida a su vocación humana, que coinciden.

 

Pero la historia no es sólo el relato de una lucha social, no es sólo el retrato de los invisibilizados por su pobreza, no es sólo el testimonio de una vocación religiosa. Es, además, una incursión en los problemas de la existencia humana en su más realista concreción. Es la muestra de que una auténtica experiencia religiosa lleva consigo una auténtica experiencia humana: toca, cuestiona, replantea nuestra manera de estar en el mundo.

 

La película alude a la tarea del Padre Mújica, un sacerdote en proceso de beatificación que llevó a cabo una intensa labor social en los arrabales de la miseria argentina y que fue asesinado en el ejercicio de su ministerio. “Ayúdame a vivir para ellos, ayúdame a morir por ellos” era su oración. Esta historia filmada no es sino un paralelo, en otras coordenadas –la violencia tiene formas diferentes; nuestro amor es el mismo- de lo que fue la vida del P. Carlos Múgica, quien, entre otros escritos con los que estaría bien retirarse al más profundo silencio para fortalecer el compromiso de nuestra fe, porque la fe no puede ser sino comprometida, decía también:

 

“Señor, perdóname por haberme acostumbrado a chapotear en el barro. Yo me puedo ir, ellos no. Señor, yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no, porque nadie puede hacer huelga con su propia hambre. Señor.”

 

Recomiendo más que encarecidamente esta película. Ha sido un golpe de aire fresco del Espíritu.

 

 

Y -paradojas- fui a verla con una amiga que no cree, pero con quien me une un profundo amor a nuestra atribulada condición humana. Gracias, amore, por dejarme caminar a tu lado.

 

 

 

 

Ir al artículo

7
Jul
2012
Viaje improbable
1 comentarios

 

 

Javier Bozalongo; Viaje improbable. Premio Surcos de Poesía. Renacimiento, 2008. 57pp.

 

En el primer poema está el germen de todo el libro. Pero, como en los buenos viajes -la vida el principal de ellos-, es necesario regresar, desandar la memoria, para culminar nuestros pasos.

 

Este libro de Javier Bozalongo, Viaje improbable, no puede comenzar mejor la andadura:

 

Algunos viajes tienen
un principio impreciso,
una razón confusa
que mezcla en la maleta
las ganas de partir
y un miedo como plomo
que hace imposible el vuelo.

 

Y sin embargo el vuelo sí que se levanta, pausado, reflexivo, sin acrobacias innecesarias. Y discurre con precisión verbal y un ritmo acordado con el contenido sobre los territorios del amor y la memoria, mas sin falaz sentimentalismo ni manida nostalgia.

 

Este poemario concita en sus versos influencias diferentes pero no es deudor ni epigonal de escuela alguna. Hay una proyección hacia una zona de misterio pero es siempre fiel a la tierra, a la experiencia, de tal modo que somos llevados a un ámbito desconocido -el verdadero espacio del verdadero viaje- a través de sus páginas pero, a la vez, quedamos ligados y conscientes de este mundo más de lo que lo estábamos antes. O al menos de una forma diferente, de la forma diferente en que partir para regresar nos ha cambiado haciéndonos más lo que somos:

 

Queda luz a la vuelta. Luz sin sombra.

 

Ante algunos libros, como ante este, uno tiene la sensación de que la plaza fuerte de tu vida ha sido conquistada sin apenas darte cuenta: una voz ha entrado y no sabes cómo ni por dónde. Javier Bozalongo tiene aquí la virtud de aunar sin que se note -ahí su virtud- las condiciones que un lector como yo agradece: nada de narcisismo con pretensiones seudoliterarias; nada de ficticios dramas que acaban revelando su impostura precisamente en la desmesura y la ambición de forma o fondo; experiencia y desconocimiento a la vez, en equilibrio; misterio y mundo juntos; distanciamiento poético y fidelidad a lo cotidiano, como en este hermoso homenaje implícito a Rosales:

 


Igual que el niño que al cerrar los ojos
cree que nadie lo ve
así he pasado yo,
como un hombre invisible.

Igual que el mudo utiliza los signos
para hacerse entender
así he pasado yo,
como un hombre en silencio.

Igual que el sordo mira fijamente
los labios y las manos de quien habla
así he pasado yo,
como un hombre solícito.

 


Recomiendo este poemario de Javier Bozalongo para antes, durante y después de estos viajes que emprendemos en vacaciones. Y si la crisis obliga a estar en casa, este libro suplirá bien otros desplazamientos.

 

 

 

Ir al artículo

28
Jun
2012
Gloria
1 comentarios


Hoy es S. Ireneo de Lyón, uno de los padres de la iglesia de pensamiento más profundo y hallazgos más sorprendentes. Su memoria se me ha mezclado con el hecho de que estos días estoy muy futbolero, y no vengamos con el tópico de la alienación: celebrar un partido y emocionarse con el buen juego no nos hace más insensibles ni menos críticos. Ya está bien, como si hubiéramos de vestirnos de luto hasta que esta terrible crisis acabe.

 

Así es que en unos minutillos improvisé este poemín que os dejo. 

 

Ah, y un gustazo el que me doy: unir a S. Ireneo y Warhol en un mismo verso.

 

 

Gloria Dei vivens homo
(S. Ireneo de Lyon)

 

Todo el mundo debería tener derecho a quince minutos de gloria
(Andy Warhol)

 

España 2 – Francia 0
(Eurosport)

 

 


Desde San Ireneo hasta Andy Warhol,
la historia de Occidente reconoce
que algo más grande que nosotros
define nuestra vida.
No lo encuentro en el sexo ni en el podium,
tampoco en libro alguno ni en la cuota
de audiencia o en el número de veces
que aparece en el Google nuestra imagen.
No en los likes que alcanzamos
en el muro de facebook.
Desnudo alguna vez junto a tu cuerpo
me he sentido muy cerca.
Pero la vida borra aquello que fue vida
y no me queda otro remedio que aceptar
que allí tampoco estaba lo que todos
buscamos sin saber que lo buscamos:
Gloria.

 

 

Ir al artículo

23
Jun
2012
Arte de gitana
2 comentarios

 

Tenía un remedio infalible para esto. Le decía: “guapa, si ya me la has leído, si paso por aquí todos los días. A ver si se cumple lo que me dijo tu amiga el mes pasado”. Y la gitana me dejaba y abordaba a cualquier otro.

 

 

Pero esta vez no. Esta vez me agarró por la muñeca y me siguió por lo menos diez metros, hasta que no me quedó más remedio que pararme y dejar que me leyera la mano.

 

“Tienes que hacer más juegos eróticos con esa persona que está tan enamorada de ti y que te va a llenar de felicidad. Vais a tener tres niños y vais a estar juntos el resto de la vida”. Es lo único que recuerdo de su predicción de futuro. Supongo que es algo parecido a lo que le dirá a casi todos los viandantes, cosas bonitas como que alguien los ama mucho, que van a ser muy felices y que hagan más juegos eróticos… A todos nos gusta que nos digan que alguien nos quiere locamente y que vamos a ser muy felices el resto de nuestra vida. No me preocupa que esta predicción pueda afectar a mi estado actual, porque, la verdad, aparte de ser lugar común de quiromancias, no veo yo en el horizonte que este vaticinio tenga la más mínima posibilidad. Ni lo deseo.

 

Sin embargo hay algo que me inquietó. Al ver la sonrisa -supongo que escéptica- que dibujaba mi cara, la gitana, motu proprio, me levantó las gafas de sol y me miró fijamente a los ojos. En apenas unos segundos me hizo un retrato de personalidad. Y eso sí que me descolocó. No desvelaré lo que dijo, los cuatro detalles con que resumió mi pasado y con que retrató mi forma de ser. Eran, ahora sí, algo más que lugares comunes. No le atribuyo a esto ningún poder adivinatorio, pues, aparte de no creer en estas cosas, me parece claro que la capacidad de observación, de ver el fondo de las personas –por don o por experiencia de vida, por haber tratado muchas almas o por haber vivido muy a fondo- hace a algunas personas llegar más lejos en su intuición. Hay cosas que las llevamos en los ojos. Algunos saben verlas. Un arte, vamos, lo que se dice un arte.

 

Me pidió que pensara un deseo. –Ya. –Pues guarda este ramito en un libro y lo sacas dentro de tres días, que se te va a cumplir.

 

La próxima vez que la melancolía me envuelva, ya sé por qué calle he de pasar.

 


 

Ir al artículo

Posteriores Anteriores


Suscripción

Suscribirse por RSS

últimos artículos

Archivo