Antonio Praena Segura es dominico. Nació en 1973 en Purullena, Granada. Actualmente, como una dimensión más de su predicación, se dedica a la enseñanza e investigación teológicas en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. Allí ha impartido también algún seminario sobre fe y cine contemporáneo.
Ha sido seleccionado en alguna antología poética, la última, 12 voces al sur (existe una versión digital). Ha recibido alguna distinción por su poesía, como el Accésit del Premio de Poesía Iberoamericana Víctor Jara por su obra Humo verde. Ha sido varias veces finalista de premios como el Adonais y el de la Academia Castellana de la Poesía.
En el 2006, su poesía Poemas para mi hermana ha sido reconocida con un Áccesit del premio Adonais. En la actualidad, prepara un nuevo libro.
miércoles, 13 de junio de 2007
|
Hay 5 comentarios
Antes del examen final de Trinidad, celebramos el final de curso comiendo en un chino decente y baratito. Con el dinero que nos sobra decidimos tomar café y, como la Casa del Libro queda cerca, les propongo ir a la cafetería que esta librería tiene en la planta dedicada a la poesía. A mis alumnos les sorprende lo peculiar de una cafetería en medio de los estantes de libros. Una vez sentados, hago acopio de un par de poemarios, abro y les digo que les voy a leer un poema titulado Ultimus Romanorum.
¿Quién es el último de los romanos? –pregunto. Casi nadie sabemos de quien se trata. Pero el poeta se refiere a muchos últimos romanos: así es que, sin vergüenza ninguna, me pongo a recitar en voz alta ese poema que aúna la voz de S. Agustín con la de Robbie Williams y muchas otras referencias contemporáneas. El camarero mira divertido. Entre el café y la charla mis alumnos y alumnas ojeamos libros, especialmente esos que son tan caros y sólo se ojean en los estantes.
Son ellos los que tienen que abrir su camino a través del misterio para encontrar a Dios en cualquier sitio.
Yo me siento a gusto, porque, sin complejos, leemos en voz alta como estudiantes de teología que somos en medio de otros jóvenes que acuden a leer poesía mientras toman un café. Y porque ¿hay una manera más original de acabar el curso que enseñarles a mis alumnos que entre los paganos anaqueles también hay kilómetros de versos que aún aúllan por Dios y cantan, por ejemplo, palabras de S. Agustín al ritmo del último disco de Robbie Williams?