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Blog El atril

Fray Antonio Praena Segura, OP

de Fray Antonio Praena Segura, OP
Sobre el autor

30
Mar
2016

Orquesta de desaparecidos

1 comentarios

Orquesta de desaparecidos

Francisco Javier Irazoki

Hiperión 2015

No están desaparecidos todos los integrantes de esta orquesta, como, por ejemplo, Eloy Sánchez Rosillo, de cuya obra poética se hace acompañar Irazoki por las calles de París. Nos lo dice en uno de los primeros textos de este libro. Y es, en realidad, no tanto una declaración de principios como de finales. Quizá una declaración de estado. De estado presente. Irazoki elige a quienes han decidido elegir la respuesta luminosa para aquellas cosas que también podrían tener una respuesta oscura. Frente a la buena fama de la angustia en “nuestra” cultura -el “nuestra” es cosa del autor-, existe otra alternativa: la conciencia contra la simpleza sombría.

En los textos de esta “Orquesta de desaparecidos” percibimos claramente esa opción precisamente en cuanto opción, en cuanto voluntad y balance de vida. Como si el verdadero compromiso consistiera en alejarse del coro de plañideras, profetas de calamidades y traficantes de desdichas que tan comercialmente pueblan el panorama artístico. Los campeonatos de dolor literario otorgan coronas, pero no es el compromiso con el mundo el que importa a sus vencedores, sino el compromiso con su propia exaltación.

Los textos de Irazoki no necesitan imitar el tono y las músicas marginales ni los versículos con olor a serpiente. Nos alertan contra las ráfagas herméticas por las que “el lector vuela con los ojos vendados” así como contra los gestos comerciales de abandono y languidez, esos libros de poemas en los que la sordina y el filtro sepia impiden escuchar con nitidez el apogeo de la vida. El verdadero arte consiste en trasmitir la complejidad con expresión limpia, llevar la profundidad a la superficie.

Y eso explica este libro por el que desfilan retazos autobiográficos en los que lo verdaderamente importante son los otros, desaparecidos o no: familiares, artistas callejeros o consagrados, personajes anónimos en cuyos hombros cae la carga ética de nuestro tiempo. El anonimato también como una opción en la que ética y estética se conforman mutuamente.

Víctimas del Gulag o de la Zona Cero de Nueva York, hombres que pudiendo triunfar regalaron su suerte a otros escritores, poetas verdaderos que tuvieron que protegerse tras la máscara de la locura o la hermana muerta que, sencillamente, lo acompañó para que él pudiera estar solo componen esta orquesta. Pero también la propia alma, la propia conciencia o la propia soledad desgajadas del poeta, como verdaderos otros y otras cuya música en realidad no nos pertenece. Y ahí su extraña belleza.

No quiero parecer baboso, pero “Orquesta de desaparecidos” de Francisco Javier Irazoki sí merece contarse como un libro necesario y distinto. Frente a una literatura que podríamos denominar “Tristeza de supermercado”, un libro impregnado de gratitud, una gratitud que excluye recompensas.

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Dr.J
30 de Marzo de 2016 a las 14:53

Parece algo baboso... y desde luego mi paisano Sánchez Rosillo, santo patrón de los estudiantes de selectividad en Murcia porque "siempre cae" es muy baboso.
Nos gustan los filtros sepia!!

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