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Blog El atril

Fray Antonio Praena Segura, OP

de Fray Antonio Praena Segura, OP
Sobre el autor

29
Nov
2010

Mercadillos

6 comentarios

 

El exceso de vida literaria no me parece beneficioso para la literatura misma. No hablo del hecho de leer demasiado, porque cada libro abre un mundo y cada acto de lectura es un acto de comunicación, aunque le falten dimensiones. Me refiero, más bien, al hecho de vivir para la literatura, viendo el mundo tan sólo a través de ella y, más peligrosamente aún, al hecho de peregrinar de acto literario en acto, de estar más pendiente de la crítica que de los libros mismos, de dedicar más atención a presentaciones, tendencias, premios, grupos, cotilleos… que a la lectura y escritura mismas.

 

Un ángulo me basta –dice la Epístola Moral a Fabio- un libro y un amigo. Sí: un lugar en el mundo desde donde mirar y ser mirado, un libro y un amigo, pero sin que ninguno pueda sustituir al otro. Puede, de lo contrario, volverse la palabra endogámica, enrocada sobre sí misma, egoísta y ciega.

 

Creo que sin forma y estilo, sin literaturas, no hay literatura. Como sin relaciones, digamos, literarias. Pero, a la vez, creo que toda verdadera forma tiende, cuando tiene la suficiente fuerza, a abrirse al mundo y a la vida. Un gran rigor y mucha vida juntos.

 

Reivindico lo uno y su inverso: que la literatura es metáfora de la vida y que la vida es metáfora de la literatura. Acepto las renuncias pero no aquí. Porque la vida nada es sin palabra y la palabra nada es sin vida. Porque vivir es contarlo y porque contarlo requiere un exigente cuidado del lenguaje para ser literatura y no mera palabraría o desahogo sentimental. Perijoréticamente se contienen palabra y vida, rigor y mundo.

 

Por eso, en tiempos de crisis, encuentro poesía en los mercadillos. En ellos el lenguaje está vivo. En ellos nace, corre; sufre carencia, se multiplica; se deshace, se reconstruye; se da normas, se las quita; se confunde con el mismo acto de sobrevivir, hace del acto de existir una exigencia de estilo.  Encuentro en los mercadillos, suburbios de la lengua y sus afueras, a la vez el centro del lenguaje y su más hondo.


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1
¿ los gayumbos leen?
30 de Noviembre de 2010 a las 08:22

Hasta los vendedores ambulantes saben que la lectura es marcadamente femenina: las bragas son femeninas. Y quien suelen comprarlas tambien. Hubiera hecho justicia a la varonía que aparecieran tambien gayumbos entre libros. Pero el vendedor ambulnate probablemente no haría negocio. O los varones no renuevan a menudo sus calzoncillos. Quizá prefieren la lectura-al-modo-Adán.
¡ Mientras leamos...!

2
josemaría esteve i pallarés,op
30 de Noviembre de 2010 a las 20:10

Entre la clase alta (nunca he entendido el motivo de llamar alta a algunos enanos)
Bueno te decía que en esa clase alta,altísima,aunque no sean eruditos,la lectura es indispensable (aunque solo sea saber, el título,autor y editorial) por que forma parte de la vida social....de las comidas y cenas "pastorales" donde la cultura da lustre. No saber quién fue Van Gogh o quien es García Marques va en detrimento de la persona.
Los que compramos la ropa en los mercadillos y alguna novela junto a la parada de los gayumbos debemos ser raritos.
La lectura es un gran placer. En los mercadillos,se cámbia la ridícula gorguera de Cervantes y se pone el soldado que fue en Lepento.

3
Antonio
1 de Diciembre de 2010 a las 01:46

Amigo José María: qué razón tienes. En la calle se hace el lenguaje y la gran literatura. Cervantes encuentra y cuenta sus historias desde la calle y Lope probaba entre el vulgo sus obras. Nunca me canso de decir que la genialidad de Velázquez, llevando el caso ahora a la pintura, está en saber llevar hasta los salones reales a los mendigos y viejos de la calle y en pintar a reyes y papas retratando la persona que él desnudaba detrás de sus ropas y pompas. Para escribir bien hace falta "fluidez" de oido y saber escuchar mucho. Luego hay que pasarlo por el estilo, pero ya no será un estilo almidonado, sino creativo, vivo, impregnado de realidad y, por lo tanto, de carácter universal. Nadie puede escribir un poema universal sin saber cantar lo más particular y concreto de la historia de los hombres.

4
lola
1 de Diciembre de 2010 a las 14:42

A mi meparece genial. Gracias Antonio..

5
Calimandroco
3 de Diciembre de 2010 a las 07:44

Muy hermoso post. Es verdad, "la literatura es metáfora de la vida y que la vida es metáfora de la literatura". En la literatura se puede aprender tanto porque es la misma expresión de lo humano hecha canto, letra y armonía. En la literatura encontramos nuestra reconciliación con nuestro género. Si algún día desapareciéramos, por evolución, de la faz de la Tierra, por lo menos que quede una biblioteca para dar testimonio de la profundidad del espíritu humano.

Y por otro lado, me gusta el detalle del vendedor de calzones de fomentar la lectura. Me recuerda a la contraportada de un libro de 1856 que leí el otro día: "se conceden 3000 días de indulgencia a quien lea 3 páginas de cualquier libro de la editorial x". Si continuáramos con eso a lo mejor fomentaríamos la lectura entre los creyentes, que a veces, brilla por su ausencia.

6
Antonio
3 de Diciembre de 2010 a las 14:17

Lector Calimandroco: ¿realmente compartes eso de que la vida es metáfora de la literatura? Puede llevarnos muy lejos, hecernos muy lúcidos o muy infelices.O las dos cosas. Porque a veces que las cosas existen antes en las palabras y en su relato o en su poema. Pero al final tendrías la impresión de que has vivido tan sólo una gran metáfora. ¡Por eso son tan buenos los mercadillos! Tan completemente llenos de relismo cuanto de palabra. Tanto más lo uno por lo otro.

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