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Blog El atril

Fray Antonio Praena Segura, OP

de Fray Antonio Praena Segura, OP
Sobre el autor

17
Feb
2014

Las ventanas de invierno

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“Las ventanas de invierno” es el nuevo libro de Francisco Onieva (Córdoba, 1976). Con él obtuvo el XXI Premio Cáceres Patrimonio de la Humanidad. Estamos ante una obra que viene a consolidar una trayectoria personal ya reconocible y que ahora crece y se amplía de manera a la vez coherente y novedosa.


Coherente porque en su obra poética anterior, especialmente en “Perímetro de la tarde”, Onieva abría sendas al paisaje por las que éste llegaba a ser palabra en la que -con una intensa capacidad contemplativa, siempre sin retórica, con mansedumbre siempre- emergían, insinuadas en el discurrir del día, en el lento pero inexorable fluir de la naturaleza, relaciones entre ésta y el misterio de la vida humana.


Novedosa porque ahora, sin embargo, Francisco Onieva abre ventanas por las que el paisaje y la naturaleza penetran sin timidez -aunque siempre con suavidad- hasta el centro mismo de la existencia. La enfermedad, el miedo a la muerte, la muerte misma, quedan unidas por ventanas de ida y vuelta con el misterio del fluir del tiempo, del respirar de los álamos, de la pujanza del grano de trigo.


La naturaleza queda humanizada y, paradójicamente, late en su plena esencia en estos versos. Y los misterios de la existencia -entre los que el dolor, las despedidas presentidas o consumadas no restan intensidad a un amor sereno, limpio, profundo, asombrado de ser- quedan iluminados por una luz sin violencia, venida del resol o de la nieve, del bosque o de la curvatura del agua.


Es un magnífico logro de este libro que su intimismo se diferencie de los poemas al uso, quizá porque una lucidez fría, una distancia consciente y una contención sabia le otorgan a cada palabra el peso justo. Nada sobra y, como en la mejor tradición, lo no detallado es parte esencial de estos poemas.


Onieva hace habitable el frío con la inteligencia de quien no necesita demostrarla. Con la libertad de quien puede prescindir de todo aquello que el poema mismo, y nada más que el poema, exige desprenderse para vibrar más desnudo.


No es que este libro fusione dos mundos que estaban llamados a encontrarse, el de la naturaleza y el del corazón humano y sus misterios, es que Francisco Onieva ha mirado desde nuevos puntos de fuga desde los que el panorama se hace más profundo, más ancho, más complejo. Intuimos que esos puntos de fuga son algo más que ventanas:



Puntos de fuga.


Todos son tú


sin que tú estés aquí.

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