Antonio Praena Segura es dominico. Nació en 1973 en Purullena, Granada. Actualmente, como una dimensión más de su predicación, se dedica a la enseñanza e investigación teológicas en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. Allí ha impartido también algún seminario sobre fe y cine contemporáneo.
Ha sido seleccionado en alguna antología poética, la última, 12 voces al sur (existe una versión digital). Ha recibido alguna distinción por su poesía, como el Accésit del Premio de Poesía Iberoamericana Víctor Jara por su obra Humo verde. Ha sido varias veces finalista de premios como el Adonais y el de la Academia Castellana de la Poesía.
En el 2006, su poesía Poemas para mi hermana ha sido reconocida con un Áccesit del premio Adonais. En la actualidad, prepara un nuevo libro.
domingo, 14 de diciembre de 2008
|
Hay 2 comentarios
Varios siglos antes de que algunos imperios –el británico, el francés- comenzaran su voraz colonización, el imperio español ya había tratado de discernir la legitimidad de su conquista y colonización de América. En esa tarea fue fundamental la aportación de la Escuela de Salamanca. Nuestros hermanos dominicos de San Esteban, con la firme base antropológica y moral de Santo Tomás de Aquino, aportaron lo que se considera el fundamento de los Derechos Humanos. Pensareis que soy exagerado. Quizá sí un poco apasionado. Pero creo que esa es la primera y mayor aportación de España a la cultura universal.
La segunda es nuestra lengua y literatura, fértilmente crecida y enriquecida en las lejanas tierras de las que debimos retirar nuestra codicia y nuestra opresión.
La tercera aportación de nuestra cultura al patrimonio común de la humanidad creo que es nuestro arte: las obras más inquietantes del siglo XVII son las de Velázquez. Las del siglo XIII, las de Goya. Las del XX, las de Picasso. Llamadme españolista, chovinista… Sin complejos. Cada cultura aporta, y reconocer lo de cada una no resta a las
demás en una pluralidad constructiva y permeable.
Por eso creo que es bueno seguir aportando visión y reflexión –siempre que su financiación no provenga de ninguna partida para los países pobres- al patrimonio de la humanidad. En ese sentido, la apuesta del Ministerio del Interior por aportar la cúpula del pintor Barceló a la sede europea de Naciones Unidas me parece elogiable. Quizá no sea la Capilla Sixtina del siglo XXI, pero Barceló es un artista mayúsculo. Sus ilustraciones de la Divina Comedia, sus acuarelas, sus cerámicas, la Capilla del Santísimo en la Catedral de Mallorca, etc. son joyitas que debemos valorar. (Continuará).