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Blog El atril

Fray Antonio Praena Segura, OP

de Fray Antonio Praena Segura, OP
Sobre el autor

9
Dic
2006

JOAN MARGARIT

6 comentarios

Joan Margarit es un poeta que para ganarse el pan eligió el árido cálculo de estructuras arquitectónicas. Actualmente es uno de los profesionales que trabaja en la finalización de la Sagrada Familia de Gaudí. Pero su verdadera pasión es la poesía. Su libro Joana, en donde los poemas recorren la enfermedad terminal y la muerte de su hijita Joana, es un poemario estremecedor que no sucumbe ante el sentimentalismo, el dramatismo o la afectación en que desgraciadamente suelen caen los vates cuando quieren cantar el dolor que les afecta directamente.

No sé cómo Margarit lo hace, pero nada llora en Joana y, sin embargo, hasta las aspidistras del patio sienten la pérdida de la hija.

Su palabra brutalmente sincera llega a prescindir de la poesía y obliga al lector a replantearse su propia idea de lo que es poesía, de lo que es bello o de lo que está bien dicho.

Margarit, tras el éxito de crítica que supuso Joana, ha entregado el poemario Cálculo de estructuras, y, en estos días, adelanta algo de su inédito Casa de Misericordia.

No se lo he oído decir a ningún crítico, pero Margarit realiza una poética erguida sobre la médula de lo que yo llamaría la búsqueda de la verdad personal. Más aún: sobre la sinceridad y la desnudez. Algo debe de influir su profesión en este hecho: nos descarna el poema para dejarlo en sus desnudas estructuras.

(Pueden las estructuras parecernos horribles pero todos estamos sostenidos por estructuras y al meno una vez en la vida deberíamos adentrarnos en ellas. Cimientos en lo vivido, pilares de fe, zanjas en la memoria, respiraderos en la sangre, vigas acompañantes, contrapesos de consuelo, cinchas contra el tiempo, andamios oxidados, puntales de perdón...)

Entrevistado Margarit, confiesa que la literatura sólo sirve o para entretener o para consolar. Y consolar es muy difícil. Consolarte con un amigo, pase, pero con un papel... Ése es el problema de los poetas, (...) la verdad.

La verdad como problema de los poetas... Muy dominicano, ¿no? Y le preguntan: ¿Cuánta verdad podemos soportar?. Y responde: Toda. A la larga es lo único soportable. La lucidez no es gran cosa, pero no tenerla es todavía peor. Es como una casa de misericordia.

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1
monserrat
9 de Diciembre de 2006 a las 22:37

Ya lo dice otro Joan,tambien poeta : " nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio" Joan Manuel Serrat. Gracias P. Antonio por su sensibilidad

2
lola
10 de Diciembre de 2006 a las 12:13

a veces son los libros los que consuelan, porque nadie esta dispuesto a ello, por eso aumenta la venta de libros de autoayuda....esa es la triste verdad, yha que de verdad y de libros estamos hablando

3
Paco Rengel
11 de Diciembre de 2006 a las 19:51

Creo que todos a lo largo de nuestra vida deberiamos hacernos esa pregunta " ¿cuanta verdad puedo soportar?.Pero no queramos igualarnos todos ni en lo material ni en lo profundo. Cada individuo es capaz de soportar una cantidad de verdad, al igual que no todos somos capaces de enfrentarnos del mismo modo a la enfermedad o de expresar sentimientos o alegrias.He visto a mujeres y hombres enfrentarse marmoreamente a duras verdades y derrumbarse ante lo que desde fuera pudieran parecer pequeñeces.

4
LMDN
16 de Diciembre de 2006 a las 21:10

“A la larga es lo único soportable”… Buena respuesta, pues estamos hechos para la verdad. Ya decía santo Tomás de Aquino que ésta es exigencia de la naturaleza social del hombre y que sin ella se haría imposible la existencia de la sociedad. Pero me surge la duda de si lo equivocado no será la pregunta. Hubiera, tal vez, resultado más acertado interrogar acerca de cuánta mentira más (en sus diversos formatos) podemos llegar a soportar; y más aún, si somos todavía capaces de identificar y de combatir una mentira difusa, cómodamente instalada, que goza de “buena prensa” y que se guarnece bien desde un enorme aparato de intereses creados, haciendo que la verdad sea la desprestigiada e inutilizando cualquier argumento en su favor. Quizás el mejor método para evidenciar la falsificación consista simplemente en poner –sin más argumento, pero tenazmente- junto a ella la sencilla autenticidad, que por evidente se impone. La fuerza de la mentira reside en la pasividad de sus destinatarios … Todo un reto para los artistas.

5
Anónimo
19 de Diciembre de 2006 a las 01:44

Fr. Antonio:enhorabuena por ese premio de poesia; de hecho esa prosa poetica de EL ATRIL hace que con solo leerla, a veces sin profundizar en el contenido, que se se diluya en los momentos dificiles que a menudo pasamos como un dulce azucarillo en el amargo café.

6
DeEmily
25 de Diciembre de 2006 a las 19:30

Bien, me has dado a conocer un hombre y un nombre del que no sabía. He visitado su página: un hombre sincero y cabal. Estamos demasiado acostumbrados a los nombres de marca... Esa culturilla de suplemnto semanal que se vende y se regala y recibe premios, pero en la que no hay hondura ni garra. Prefiero la poesia que consuela a la que entretiene, y más aun la que interpela y desnuda nuestros propios dolores, y nos enseña a rezar con ellos en las manos. Porque, ¿para qué, si no, "poetas en tiempos de miseria"?, según la célebre referencia de Hölderlin y de Heidegger. Hoy es Navidad, la verdad hoy puede ser esa "casa de misericordia" -nuestra carne- en la que Dios ha plantado su tienda.

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