Antonio Praena Segura es dominico. Nació en 1973 en Purullena, Granada. Actualmente, como una dimensión más de su predicación, se dedica a la enseñanza e investigación teológicas en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. Allí ha impartido también algún seminario sobre fe y cine contemporáneo.
Ha sido seleccionado en alguna antología poética, la última, 12 voces al sur (existe una versión digital). Ha recibido alguna distinción por su poesía, como el Accésit del Premio de Poesía Iberoamericana Víctor Jara por su obra Humo verde. Ha sido varias veces finalista de premios como el Adonais y el de la Academia Castellana de la Poesía.
En el 2006, su poesía Poemas para mi hermana ha sido reconocida con un Áccesit del premio Adonais. En la actualidad, prepara un nuevo libro.
viernes, 05 de febrero de 2010
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Hay 5 comentarios
Parece que estos tiempos son propicios para la lírica. ¿Tendrá que ver con la crisis? ¿Será un refugio más, una evasión? ¿Será que el ingenio se agudiza? A lo mejor, ya que no nos sobra dinero para pasar la tarde de compras, para elegir el nuevo coche, el próximo viaje, la renovación del ropero..., tenemos que emplear el tiempo libre en actividades más baratas, pero más sencillas, necesarias y profundas, como leer, escribir o encontrarnos con nosotros mismos, lejos de lo superficial y lo banal... Aunque tampoco es cuestión de hacer pasar por excelencias las consecuencias de la crisis, ya que hay mucha gente pasándolo muy mal, muchos amigos y familiares pateándose las agencias de trabajo, presentando currículos en todos sitios... Padres y madres peleándose por un trabajo de ochocientoseuristas... ¡Esto es muy serio, no se puede trivializar. Se trata del pan de cada día!
Estas situaciones la literatura también las refleja: la angustia de quien no puede trabajar, los pensamientos de quien recorre los supermercados buscando la mejor oferta, las artimañas para racionar hasta el último euro. Cariño, ahora no podemos comprarlo, seguro que te puedes apañar con el chándal de tu hermano. Me parece que tendremos que dar de baja la conexión a Internet.
Afortunadamente la poesía no es el lugar de las flores y las porcelanas. Es también la cola del paro, la colada sin suavizante, la calefacción cortada y una manta en las rodillas. Al fin y al cabo la palabra es gratis porque la tenemos dentro y porque sólo necesita del aire para vivir.
Quizá por ello, porque nacen para difundirse gratis, es de agradecer el gran número de revistas de poesía que proliferan. Revistas hechas a base de colaboraciones desinteresadas (-no como la SGAE, que quiere cobrar a un instituto 95 euros por representar a Lorca. ¡No tienen nombre! Bueno, sí que lo tienen: ********** ** ***** -). Por aquello de seguir dando cuenta de este resurgimiento y de la gran cantidad de publicaciones de poesía que sigue apareciendo, hoy presentamos una más. Se llama Poe+. Junto a los poemas escritos, me gustaría fijar la atención sobre los poemas visuales. Alguno es una verdadera delicia y un oportuno aldabonazo.
Hay que ir al siguiente vínculo y pinchar en descargar. Ah: y colaboro -¡oh vanidoso insoportable!- con un inédito dedicado a J. A. González Iglesias.