Antonio Praena Segura es dominico. Nació en 1973 en Purullena, Granada. Actualmente, como una dimensión más de su predicación, se dedica a la enseñanza e investigación teológicas en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. Allí ha impartido también algún seminario sobre fe y cine contemporáneo.
Ha sido seleccionado en alguna antología poética, la última, 12 voces al sur (existe una versión digital). Ha recibido alguna distinción por su poesía, como el Accésit del Premio de Poesía Iberoamericana Víctor Jara por su obra Humo verde. Ha sido varias veces finalista de premios como el Adonais y el de la Academia Castellana de la Poesía.
En el 2006, su poesía Poemas para mi hermana ha sido reconocida con un Áccesit del premio Adonais. En la actualidad, prepara un nuevo libro.
lunes, 08 de enero de 2007
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Hay 12 comentarios
Miren que les cuente. Aquí ando siguiendo el rastro de Dios por los renglones musicales (una forma de decir poesía). ¿Por qué se empeñan tanto los poetas? A la autora le importa más de lo que parece. Por algo el tono bíblico es el que sostiene el poema. Dios le importa aunque sea como salvaguarda de Occidente. Insuficiente, ya lo sé, porque Dios no es eso: un Dios funcionalizado no es Dios. Dios es Dios, gracias a Dios. Pero lean a Carmen Jodra:
Y DIJO LA BIBLIA...
Y dijo la Biblia:
“el hombre es un ser creado por Dios
a su imagen y semejanza,
con un alma inmortal que es aliento
que el creador le insufló”.
Y dijeron todos:
“No nos lo creemos”.
Y dijo el poeta:
“el hombre es un ser extraño,
con penas y alegrías incontables,
con grandezas y miserias y deseos
que él mismo no comprende”.
Y dijeron todos:
“Es verdad, pero bueno,
que le vamos a hacer,
no merece la pena preocuparse”.
Y dijo la ciencia:
“El hombre es un ser vivo
porque nace, crece, se alimenta,
se reproduce y muere,
y pertenece al reino animal,
metazoos superiores, tipo vertebrados,
clase mamíferos”.
Y dijeron todos:
“Sin duda. Tiene razón”.
Y así nació Occidente.
La poeta lo escribió con 15 tiernos añitos. A mí me hace pensar. Decía Heidegger que lo que perdura lo fundan los poetas. Espero que la intuición de la que, con cierta ironía, se levanta el poema perdure. Porque nos hemos achicado mucho, digo Occidente. ¿O ya no existe Occidente?