El estudio es parte de nuestro peregrinar hacia la contemplación de Aquel en quien encontraremos la felicidad plena
Cap. Bogotá n. 100
Blog de: Fray Antonio Praena Segura, OP

La cinta blanca

jueves, 25 de febrero de 2010 | Hay 6 comentarios

Algo se mueve en el norte de Europa: algunas de las películas más maduras de los últimos años están llegando de Suecia, Finlandia, Dinamarca, Alemania. La cinta blanca, coproducción alemana y austríaca, de Michael Haneke, es una de ellas.

 

En un pequeño pueblo del norte de Alemania, en los meses previos a la I Guerra Mundial, todo parece discurrir según los ideales pietistas de rectitud y bondad que han de regir desde la más pequeña comunidad a toda una gran nación (que quiera encarnar en el tiempo el Espíritu Absoluto de Hegel). Pero la piadosa convivencia no esconde sino crueldad, rabia, angustia, resentimiento, envidia, rencor y odios contenidos que dejan su huella en una serie de acontecimientos violentos de los que no se sabe quién es el autor. Da igual, porque todos sabemos quién es, y porque lo que a Haneke le importa no es lo que se cuenta, sino el porqué de todo lo que se cuenta.

 

 

 

La violencia no estalla nunca dentro de la película. ¿Sabéis donde estalla? Fuera de la pantalla, en la historia misma de Europa. Porque tanta crueldad contenida, de la que se hace eco una generación de jóvenes, sólo podía conducir a otra violencia mayor (aunque, según mi acompañante, no es que desemboque en la I GM, sino que la Gran Guerra no hace más que encubrirla y reprimirla con más violencia sobreañadida).

 

Por pedante que parezca la frase, creo que esta obra maestra pertenece a la memoria colectiva de Europa. Es la línea que continúa la narración de los grandes cineastas europeos. Es, visualmente, Dreyer y Bergman. Es Visconti: la narración de un tiempo a punto de cambiar... para que nada cambie. Es tan compleja que no necesita ni una explicación. No tiene color, no tiene música; a veces se ilumina sólo con un quinqué. Pero no te das cuenta de nada de eso. La cámara está parada largos minutos, pero lo que no se ve es más cruel que cualquier efecto, porque hurga en nuestra alma y en nuestra historia colectiva.



¿Entierro ateo?

domingo, 21 de febrero de 2010 | Hay 3 comentarios

 

Con palabras más o menos parecidas, porque pensamos con palabras, los pensamientos de la madre fueron estos:

 

 



Lamento de Pol Pot

martes, 16 de febrero de 2010 | Hay 3 comentarios

Este año los Reyes Magos se han portado conmigo mejor de lo que merezco. Unos amigos me dejaron un vale por el libro que quieras, independientemente de su precio, en la cuenta nº **** de la Librería Babel.

 

He tardao en ir a por el libro. ¿Por cuál me decido? Venía directo a por Aquí, de Szymborska. Pero, la verdad, tiene muy pocos poemas, viene en bilingüe y no tengo ni idea de polaco. Además me han dicho que casi todos los poemas están en internet.

 

Me voy a por lo último de Juan Gelman. Gelman es necesario, pero su sintaxis traslada demasiado bien a la poesía las roturas y las abolladuras de la vida, y, como lo leas antes de dormir, te vas a la cama con la cabeza llena de abolladuras y de fracturas y la pegas en la almohada y te duele por el mismo sitio que los poemas y piensas cosas que no habías pensado, pero las piensas en desorden y no puedes hacer nada y a la mañana siguiente quieres escribir pero no puedes y... No, esta vez no.

 

¿Qué tal Como la lluvia, de José Emilio Pacheco?  Venga, vale, que lo he leído poco y además es el último Premio Cervantes. Además, lo escuché recitar cuando el Premio Federico García Lorca, en Granada, y me dejó con ganas de más. Es el momento.

 

Y en la primera acometida, al azar, este Lamento de Pol Pot en su lecho de muerte:

 

LAMENTO DE POL POT EN SU LECHO DE MUERTE

Intenté hacer el bien, propagar la bondad,
sembrar la justicia, hacer la dicha de todos.

Con tan noble propósito engañé,
asesiné, encarcelé, torturé, oprimí.
Yo, que era compasivo y solidario,
me convertí en uno más de los monstruos.
 
Ahora sólo puedo pedir perdón.
Y es en vano: los muertos no resucitan,
las heridas nunca se curan.

Así, al buscar la luz y la verdad,
aumenté con la suma de mis crímenes
el plural sufrimiento de este mundo.
 

Pd: El poema se lo prometí a mi querido amigo y profesor Martín, por un comentario que le hice a propósito del resultado final de algunos de los movimientos que se llamaron humanistas.

 



Subidón

martes, 09 de febrero de 2010 | Hay 4 comentarios

Me dicen que la subasta de obras de arte y manuscritos donados por artistas para recaudar fondos por Haití ha ido muy bien: 21.000,00 euros. Muchas gracias a quienes habéis colaborado y a quienes habéis difundido la convocatoria.

 

Por cierto, en la rueda de prensa tuve un subidón de orgullo dominicano -¡Dios me perdone!-. Resulta que el portavoz, un poeta muy conocido, vamos de los famosos de verdad en este mundillo, se preguntaba ante los periodistas y las cámaras cómo interpretar que los franceses en sus colonias no hubieran fundado universidades –no he comprobado el dato-, y que en las colonias británicas no hubieran sido fundadas universidades hasta muy tarde –no he comprobado el dato-, mientras que en las colonias españolas las universidades se fundan relativamente pronto. A ello se unían los problemas de segregación que llegaron hasta muy entrado el s. 20, así como la ausencia de mestizaje.

 

Recordaba yo entonces que algunas de esas universidades en colonias españolas fueron fundadas por dominicos, y que, muchos siglos antes de que otros imperios lo hicieran, ya en el s. 16 los españoles –algunos- se preguntaban por la licitud de la segregación y por la verdadera dignidad e igualdad como seres humanos de los nativos. Pensaba en la nunca suficientemente ponderable aportación de la Escuela de Salamanca, en Montesinos y sus hermanos, en Vitoria, en Las Casas... Y el pensamiento me llevaba a Santo Tomás y su antropología, sobre cuya base estos dominicos defendieron la dignidad de los indios y la hicieron sentir sobre la corte y la política de su época.

 

Lo que digo: un subidón de chovinismo y orgullo dominicano –que la muerte me sorprenda reconciliado con la humildad-. Seguramente he comprobado demasiados pocos datos -vengan sobre mí las críticas que haga falta-. Pero así lo pensé y así lo comenté posteriormente con quienes por allí estábamos. Lo siento.

 



Subasta

lunes, 08 de febrero de 2010 | Hay 1 comentarios

Me dicen que la subasta de obras de arte y manuscritos donados por artistas para recaudar fondos por Haití ha ido muy bien: 21.000,00 euros. Muchas gracias a quienes habéis colaborado y a quienes habéis difundido la convocatoria.



Ochocientoseuristas

viernes, 05 de febrero de 2010 | Hay 5 comentarios

 

Parece que estos tiempos son propicios para la lírica. ¿Tendrá que ver con la crisis? ¿Será un refugio más, una evasión? ¿Será que el ingenio se agudiza? A lo mejor, ya que no nos sobra dinero para pasar la tarde de compras, para elegir el nuevo coche, el próximo viaje, la renovación del ropero..., tenemos que emplear el tiempo libre en actividades más baratas, pero más sencillas, necesarias y profundas, como leer, escribir o encontrarnos con nosotros mismos, lejos de lo superficial y lo banal... Aunque tampoco es cuestión de hacer pasar por excelencias las consecuencias de la crisis, ya que hay mucha gente pasándolo muy mal, muchos amigos y familiares pateándose las agencias de trabajo, presentando currículos en todos sitios... Padres y madres peleándose por un trabajo de ochocientoseuristas... ¡Esto es muy serio, no se puede trivializar. Se trata del pan de cada día!
 

Estas situaciones la literatura también las refleja: la angustia de quien no puede trabajar, los pensamientos de quien recorre los supermercados buscando la mejor oferta, las artimañas para racionar hasta el último euro. Cariño, ahora no podemos comprarlo, seguro que te puedes apañar con el chándal de tu hermano. Me parece que tendremos que dar de baja la conexión a Internet.
 

Afortunadamente la poesía no es el lugar de las flores y las porcelanas. Es también la cola del paro, la colada sin suavizante, la calefacción cortada y una manta en las rodillas. Al fin y al cabo la palabra es gratis porque la tenemos dentro y porque sólo necesita del aire para vivir.

 

Quizá por ello, porque nacen para difundirse gratis, es de agradecer el gran número de revistas de poesía que proliferan. Revistas hechas a base de colaboraciones desinteresadas (-no como la SGAE, que quiere cobrar a un instituto 95 euros por representar a Lorca. ¡No tienen nombre! Bueno, sí que lo tienen: ********** ** ***** -). Por aquello de seguir dando cuenta de este resurgimiento y de la gran cantidad de publicaciones de poesía que sigue apareciendo, hoy presentamos una más. Se llama Poe+. Junto a los poemas escritos, me gustaría fijar la atención sobre los poemas visuales. Alguno es una verdadera delicia y un oportuno aldabonazo.

 

Hay que ir al siguiente vínculo y pinchar en descargar. Ah: y colaboro -¡oh vanidoso insoportable!- con un inédito dedicado a J. A. González Iglesias.