¿Quién será capaz de imitar en todo la virtud de este hombre? Podemos admirarla y a la luz de su ejemplo, apreciar la flojedad de nuestro tiempo
Testigos de canonización
Blog de: Fray Antonio Praena Segura, OP

La vida más pequeña

sábado, 25 de julio de 2009 | Hay 4 comentarios

Sí, sí: ya sé que aquí copio la letra de la canción de la Oreja de Van Gogh. Es que no puedo dejar pasar eso de la vida más pequeña vale…, ni lo de yo soy de la humanidad.

 

Pues venga, para que nadie diga que no me lo curro, la pongo con colores, que lleva su tiempo. Y llamadme frívolo, ¿pero a que la canción es toda una lección?

 

 

 

 Europa VII

 

Comienza la desconexión se acaba el aire y la energía
No queda
nadie en el control la nave flota a la deriva
Y yo con
melancólica visión repaso ciencia y religión
Señalo el sol por la ventana allí vivía yo
Un
diminuto punto azul se pierde en un millón de chispas
Es mi planeta a un día luz y una lección de
perspectiva
Y yo muerta de miedo en un rincón pienso en
mi civilización
Susurro en el puente de mando que allí vivía yo
Y
entonces rompo a llorar y miles de gotitas violan la gravedad
Me
quito la bandera de mi traje espacial y escribo en el reverso
Que soy de la humanidad
Según indica el monitor me va quedando menos tiempo
Para
sufrir la colisión que me devuelva al firmamento
Y yo escucho el eco de mi voz grabando esta retransmisión
Para que suene en el futuro y sirva la lección
Y entonces
rompo a llorar y miles de gotitas violan la gravedad
Me quito la
bandera de mi traje espacial y escribo en el reverso
Yo soy de la
humanidad la frágil
existencia milagrosa y casual
La vida más pequeña vale mil veces más que la nación más grande
que
se invente jamás.

 



Ética y estética

jueves, 23 de julio de 2009 | Hay 1 comentarios

 

De ética no entiendo demasiado –tampoco de estética, lo sé, (a lo mejor mi vecino de blog, Sixto, nos podría ayudar)-, pero yo es que esa contradicción entre estética y ética aún no la entiendo.

 

Vayamos a la liturgia, por ejemplo. Parece que es una cuestión ética decir misas rápidas –todo por la gente, ya se sabe, que tiene prisa-, sin canto, sin demasiadas florituras... Si el presidente lo hace todo, mejor, menos complicación. Si nos ahorramos solemnidades –silencios, inclinaciones, símbolos, gestos-, pues también mejor: así estamos más cerca del mundo. Y el triste resultado es que las iglesias se vacían cada vez más y más. La que es la celebración de todo el pueblo de Dios se convierte en el monólogo del actor, director y escenógrafo de su propia obra. Claro: frente a un teatro rápido, mal interpretado, feamente presentado, existen otras ofertas más atractivas.

 

El lenguaje (–todo rito, silencio, canto, vestidura, símbolo… es lenguaje y mucho más-) sigue al conocer y a la experiencia del ser de las cosas. Si se trata de celebrar, decir, predicar a Dios, ¿qué conocimiento, experiencia de Dios, manifiestan tantas celebraciones como a veces encontramos? ¿Nos hemos preguntado si la falta de estética celebrativa no responde, en el fondo, a una falta de convicción, de profundidad, de compromiso serio con la Palabra de Dios, de espiritualidad, de celo por el propio ministerio y la propia vocación? Y, lo peor, que bajo la excusa pastoralista –según no sé qué pastoral y de no sé cuando- estemos escondiendo nuestras propias desidias. ¿Es eso más ético?

 



De entre todas las formas

miércoles, 15 de julio de 2009 | Hay 4 comentarios

 

De entre todas las formas de inteligencia, sólo la humildad es definitiva.

 

De entre todas las formas de memoria, sólo el olvido permanece.

 

De entre todas las palabras, sólo la escucha culmina en comunicación.

 

De entre todas las capacidades del hombre, su pobreza es la que lo salva. (Por eso creó Dios las pollillas, los amigos que prometen devolverte un libro y nunca lo hacen, los hermanos que te quieren contar algo importante y nunca saben qué es, el IRPF, la amnesia paragüística... Para que así el último trance no nos pille por sorpresa).

 

De entre todas las formas de libertad, tan sólo la obediencia nos hace libres de uno mismo y de los muchos -legión- que somos para encontrarnos con los muchos -legión- que habitan en los otros.

 

Sí, sí: seguimos de Capítulo y todo lo dicho tiene mucho que ver. El primer fruto de este Capítulo es que ya no soy el mismo de antes, el de hace 7 días. Creo que este año ya he hecho ejercicios espirituales. Y verbales, mnemotécnicos, caritativos, libertarios, introspectivos, socializadores, matemáticos, gimnásticos, auditivos y oftamológicos. ¿Se puede pedir más?

 

Deberían enterrarnos arrodillados, pues no basta una vida para dar gracias ni para pedir perdón. Por eso creó Dios los Capítulos Provinciales. Y el hambre de vida eterna.



¿Belleza en un Capítulo Provincial?

sábado, 11 de julio de 2009 | Hay 1 comentarios

Qué abandonado está este blog. Es que estamos de capítulo y no queda tiempo para nada. Ni siquiera tengo información de lo que ocurre en el mundo de fuera. Para centrarse en las tareas capitulares, hay que olvidar las cosas del arte y la belleza, que es de lo que va el blog. ¿O quizá no? ¿Hay belleza aquí? Pues sí, y mucha.

 

Los hermanos trabajando codo con codo. Los mayores que conocen a los jóvenes y les cuentan su vida. El contraste entre quienes tomaron el hábito veinte años antes de que alguno de los más jóvenes naciéramos y el milagro de que tengamos tantas cosas en común: que puedan soñar juntos, que lleguen a hacerse, además de hermanos, amigos.

 

La belleza emocionante de que una votación democrática no sea sólo eso, sino un verdadero acto religioso. Saber que estás participando de uno de los actos más libres de la Iglesia, repetido a lo largo de ocho siglos.

 

Darse cuenta de que el Espíritu Santo nos pone frente a tan alto ejercicio de responsabilidad, es tan presente y actúa con tanta fuerza, que se pone en nuestras manos.

 

La inteligencia del P. Pascual Saturio quien, en medio de los nervios, nos hace estallar en carcajadas y cumple lo que decía Chesterton: que las cosas verdaderamente serias hay que tomarlas con humor. Porque esa es la forma caritativa e inteligente de afrontar lo importante.

 

Hay belleza en cuantos aspectos esta experiencia está madurando dentro de nosotros. Mirad que belleza: el amor de los hermanos.



Soledad en medio de la gente

miércoles, 01 de julio de 2009 | Hay 0 comentarios

 

 

Seguro que no se hablará tanto de ello, pero ha muerto –últimamente se muere demasiado- Pina Bausch. Esta bailarina y coreógrafa ha sido un referente en la danza contemporánea.

 

Con una sólida formación clásica, decidió abrir nuevos caminos en vez de repetir, versionar o perfeccionar creaciones ya conocidas. Algunos no entendieron que caminar tropezando entre sillas, repetir mecánicamente un abrazo, caerse como una marioneta a la que le cortan las cuerdas, retorcerse desde la violencia que brota del interior… fuese danza. A lo sumo sería “teatro” en el más peyorativo de los sentidos. Pero a ella le interesaba recorrer las pasiones, las obsesiones, las lindes de la condición humana con el ritmo que ellas mismas generaban. Cosa que muchos intentamos intentar, pero que, sin verdadero arte, puede quedarse en una pantomima ridícula. Ahí radica la diferencia.

 

Me ha sorprendido leer en algún comentario que han habido suicidios por la muerte de Michael Jackson. No creo que nadie se suicide por la muerte de Pina Bausch. Quedémonos con el auxilio que el arte de estos dos creadores haya podido dar a cualquier persona, pues es eso lo que ya forma parte de nosotros.

 

Y, como homenaje, dejemos este video –perdón por la mala calidad de la imagen- en que Bausch, casi autista en un café, consigue expresar esa soledad que tantas veces hemos sentido en medio de la gente que va y que viene.

 

Y demos gracias a Dios por el hecho de que haya personas que reconviertan lo que les hace sufrir, lo que los aísla en una soledad interminable, lo que los tortura, en un manantial de belleza y de comunicación. Porque, si es cierto lo que decía Capote, que cuando Dios da un don a alguien le da a la vez un látigo con que fustigarse, también es cierto que el látigo con que nos torturamos a lo mejor no es sino la cara B del don más especial que se nos ha dado.