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Fray Antonio Praena Segura, OP
Antonio Praena Segura es dominico. Nació en 1973 en Purullena, Granada. Actualmente, como una dimensión más de su predicación, se dedica a la enseñanza e investigación teológicas en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. Allí ha impartido también algún seminario sobre fe y cine contemporáneo.
Ha sido seleccionado en alguna antología poética, la última, 12 voces al sur (existe una versión digital). Ha recibido alguna distinción por su poesía, como el Accésit del Premio de Poesía Iberoamericana Víctor Jara por su obra Humo verde. Ha sido varias veces finalista de premios como el Adonais y el de la Academia Castellana de la Poesía.
En el 2006, su poesía Poemas para mi hermana ha sido reconocida con un Áccesit del premio Adonais. En la actualidad, prepara un nuevo libro.
sábado, 21 de noviembre de 2009
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Nos ha costado, pero al final hemos sacado adelante unas nuevas jornadas de Poesía y Música en los Conventos. Este año el tema será la paz y se celebrará coincidiendo con el Congreso de Poesía para la Paz que el centro UNESCO de Andalucía celebrará en Granada. Os dejo nuestro cartel y me marcho de viaje, por lo que en unos días este blog estará un poco desatendido.

viernes, 20 de noviembre de 2009
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Este pasado verano tuve la ocasión de ver alguno de los programas que ponen en la tele después de mediodía.
En esos días de asueto pude comprobar la calaña de algunos de los programas que llenan las distintas cadenas televisivas y, francamente, con alguno de ellos quedé horrorizado. Se trata de los programas de cotilleo o del corazón. Uno especialmente me espeluznaba; uno que ya no se llama El tomate (o algo así) sino que tiene otro nombre que ni recuerdo y que ni aunque recordara diría, pero que me pareció la basura de todas las basuras. Su impresentable presentador y su contertulia se dedicaban a airear las miserias más míseras de la vida de los enemigos de la susodicha contertulia, la cual, histérica, violenta, resentida, maleducada, sin gracia (hay maleducados con gracia), soez y demás etcéteras, aireaba trapos sucios –o los inventaba-, amenazaba, tenía ataques de histeria, de delirio… de todo.
Todo era indignante, sucio, rastrero. El presentador le preparaba el terreno y, escondiendo la mano y bajo un aspecto de falsa dignidad, a su manera la azuzaba.
Pero hacían las delicias de los espectadores y su trama parecía una de las aventuras más importantes del verano. ¿Cómo pueden los espectadores soportar esto y alentarlo con su audiencia y sus sms? No hagamos juicios. Supongamos, benévolamente, que la cosa al menos les divertía.
Pero el colmo es que al presentador le han dado un premio televisivo. Uno de esos premios que crean las cadenas para ponerse estrellas y patrocinar su excelencia, que ellas se guisan y ellas se comen.
Lo más sórdido era leer las declaraciones del presentador premiado, quien defendía que lo que él y su programa hacen no es telebasura, término ya desfasado, sino “realismo sociológico posmoderno” (o algo parecido).
Sobra decir más. Seguro que alguien hasta lo defiende como una nueva manifestación artística. Bueno, vale, pero recordemos que el sainete ya está inventado. Sólo que no ensucia a nadie ni escarba en las basuras de las personas para venderlas en shares de pantalla tan rentables.
Y tampoco digamos nada de lo que eso refleja de nuestras propias vidas.
lunes, 16 de noviembre de 2009
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La editorial Sígueme acaba de publicar el guión cinematográfico que Carl Theodor Dreyer (1889-1968) escribió para rodar una película titulada Jesús de Nazaret.
Sabíamos que este fue un proyecto que finalmente Dreyer no materializó, pero que consideraba una de sus más grandes iniciativas y que se iba a filmar en Hollywood. Lo que no sabíamos es lo avanzado que llegó a estar el guión y todo el planteamiento: años de trabajo e investigación, búsqueda de financiación, viajes a Hollywood, promesas no cumplidas… De haberse rodado habría sido, seguramente, una de las mejores películas sobre la vida de Jesús, especialmente teniendo en cuenta la mediocridad (y a veces hasta la vulgaridad y empalagamiento) de los rodajes de este tipo.
No he leído el guión, que al parecer da cuenta detallada de cómo quería rodar las escenas, de su esfuerzo por comprender y plasmar el contexto de la vida de Jesús..., pero estoy deseando hacerlo y me felicito por esta iniciativa de publicar este trabajo de no sólo uno de los mejores directores de la historia del cine, sino de los más profundamente espirituales y que mejor supo transformar en imágenes el inaudito hecho de la fe.
El libro deja dos consejos para quien quiera rodar la vida de Jesús de Nazaret que podemos extrapolar a cualquier otra tarea artística: buscar la verdad y trabajar bien.
viernes, 13 de noviembre de 2009
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Pensando normalmente, si se declarase una guerra, mi amigo Rafa y yo estaríamos en trincheras enfrentadas. Aunque, pensándolo mejor, gracias a que Rafa y yo somos amigos, será más difícil que algunas guerras se declaren. Y hasta, ejércitos de bandera diferente, invertimos nuestro mejor armamento en una misma cruzada. Eso sí: que no derrama sangre.
Rafael Calero acaba de publicar un nuevo libro: Versos de alambre y espino. Lo presentó el otro día en Granada e intercambiamos municiones con las que cada uno proseguir la común lucha por los frentes que cada cual tenemos abiertos. Uno y otro intercambiamos estrategias bélicas de estilos completamente diferentes. Aquí hasta el espionaje se contraespía a sí mismo para que los diversos ejércitos no desconozcan ni la más mínima técnica que conduzca a una victoria inauditamente compartida: la de un mundo más justo.
Les dejo una bala de las que me surtió mi amigo enemigo.
GRUPO SALVAJE
Los niños son la esperanza del mundo
José Martí
Teníamos once o doce años
y nos reuníamos por las tardes
a jugar en la calle.
Era casi el final del otoño,
cuando los días se acortan
drásticamente y el tiempo
empieza a mudar de piel.
Un perro de raza indefinida,
de color negro y manchas blancas,
y con unos ojos repletos de miedo,
llevaba tres o cuatro días
deambulando por el barrio.
Seguramente había sido abandonado
por sus dueños al irse de vacaciones.
Estaba completamente escuálido.
Lo llamamos y le ofrecimos un pedazo
de bocata de salchichón.
El animal miraba agradecido
mientras engullía la comida.
Le pusimos en el cuello
un trozo de cuerda que alguno
de nosotros había encontrado
tirado en la basura.
Nos fuimos al descampado
que había detrás de las casas,
donde jugábamos al fútbol.
Alguien le dio una patada fuerte,
luego otra y otra y otra y otra más, y muchas más.
El pobre animal no se quejaba.
Bueno, algún quejido, pero poca cosa.
Se notaba que estaba acostumbrado
a que la vida lo maltratase.
Entonces alguno de nosotros,
no importa quien, dijo:
Me cago en la hostia. Es duro el hijoputa.
Y alguien, no importa quien, sugirió
que sería una buena idea ahorcarlo.
Fuimos hasta una de las porterías
y pasamos la cuerda por el palo
que hacía las veces de travesaño.
Creíamos que el palo no resistiría,
que se rompería sin remedio
o que la cuerda se partiría.
Lo colgamos y esperamos allí,
de pie, en absoluto silencio,
con los ojos como platos,
como si aquello fuese la mejor
película de la historia del cine,
hasta que el perro dejó de respirar.
Luego volvimos a nuestras casas.
Hacía un poco de frío
y ya era casi de noche.
Al día siguiente teníamos
que ir a la escuela.
martes, 10 de noviembre de 2009
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Hoy han pasado 20 años desde la caída del muro de Berlín. Para no dejar pasar por alto la celebración, para refrescar la memoria o, al menos, para fraguar la memoria de los que no la tenemos, vimos anoche en comunidad la película La vida de los otros.
Al volver a ver esta maravillosa historia descubro significados nuevos. Descubro que nacer en libertad no es algo tan obvio. Descubro que hasta hace nada –y aún en muchos lugares del mundo- la existencia de infinidad de personas ha sido arruinada por muros ideológicos. Que familias enteras no volvieron a encontrarse jamás. Que algunas existencias transcurrieron, desde su primer día hasta el último, en una ciudad gris y blindada; gobernados por unas ideas que no eran las suyas; en un silencio enloquecedor o en la alternativa de tomar el camino del suicidio como única forma de escape.
El agente de la Stasi que protagoniza la película descubre el vacío de su vida al asomarse a la vida de los otros, de aquellos a quienes espía. Descubre que no tiene libertad, que no tiene amor, que ha entregado su inteligencia y sus enteros días al servicio de una clase política perversa. Es la frágil situación de la existencia de los demás, que depende de sus manos, de la información que él transmite, la que, paradójicamente, hace trizas su sólida ideología. Y, al final, ha de arrostrar su destino de hombre bueno como un ciudadano más, siendo, como es, un héroe que ha contribuido a cambiar la historia desde los cotidianos recovecos de lo que nunca se contará.
Recomiendo esta película encarecidamente. Siempre estará viva. Siempre será un aldabonazo de libertad en las puertas de tantos muros como aún quedan en pie. Porque La vida de los otros filma que la vida nuestra no comienza sino en la de los otros. Que nuestra libertad es menos libertad cuanto menos libertad es la libertad de los otros.
Y decir estas cosas sólo puede acabar en una oración.
viernes, 06 de noviembre de 2009
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Y aquí el nuevo temazo de Keane: Perfect symmetry. La cosa viene a decir que vivimos la vida en simetría perfecta, que aquello que hacemos, será hecho sobre nosotros.
Ingenua mentira. ¿Que no? Desde luego que sí. Bueno, vale: si lo aplicamos a que en esta vida, según la actitud con que vayamos, suscitaremos en los demás una actitud simétrica, parecida, vale, lo acepto.
Pero la cosa va más allá. Afirmar que aquello que hagamos será hecho sobre nosotros, bien sirve como máxima ética. Se tratará de hacer lo que postulaba Kant, que digo Kant, el Evangelio mucho antes: tratad a los demás como queráis que los demás os traten. Pero que tenga una respuesta simétrica, que en este mundo reciba cada uno lo que merece ...puro ensueño. Pues la vida es profundamente asimétrica.
Raramente el justo recibe en esta tierra toda la justicia. Hay una absurda desproporción entre el llanto del que llora, la pobreza del pobre, la paz del pacífico, la mansedumbre del manso, la misericordia del misericordioso… y lo que aquí la vida le retribuye.
No en vano la escatología también argumenta que la justicia que las víctimas de la historia no reciben… ¿quién se la hará?
Bien, amigos de Keane, por esparcir en bytes y en i-pods eso de ¿quién eres tú? ¿para qué vives? ¿para qué luchas? Pues, como decía ya ni sé quien, hay que sospechar de quien nunca se ha preguntado por el suicidio (ver el segundo video, con letra en español).
Pero de verdad: la vida es más bien perfectamente asimétrica. Y en esa asimetría debe abrirse camino nuestra esperanza pues, por otro lado, asimétrico es el corazón y los estrábicos ojos que más quiero. Asimétrico -como mi amor mismo- es todo lo que amo.
lunes, 02 de noviembre de 2009
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Una vez desaparecidos The Cranberries, en lo que a pop se refiere, los Keane pasaron al número 1 de mis favoritos. Sus letras reflejan lo perdido que se puede llegar a estar. Pero aún están llenas de poesía. Dan cuenta de la pérdida del amor, de la pérdida de la identidad, de la pérdida… No comparto su desazón, pero es que hay que entenderlos. Yo creo que lo cantan porque en el fondo saben que una vez las cosas fueron de otra manera. Me explico: dar cuenta de lo que se pierde es levantar acta de lo que se tiene pero no se encuentra. Si, por ejemplo, hablo de mi paraguas perdido, es porque alguna vez hubo un paraguas. Mutatis mutandis, si yo, si mi amor, si mi fe, si mi esperanza... se esfumaron, no hay forma más memorable de afirmar ese amor, esa fe, esa esperanza que cantarlos.
Sus letras se resignan al aquí y a la fatal condición de ser hombres perdedores. Hombres que lo van perdiendo todo y que repiten: no importa, eso es así, no hay otro remedio. No busques otra cosa, disfruta de lo que hay.
Los Keane han sacado nuevas canciones. Y ya ando buscando en los mantas de la calle el disco. Porque lo que he escuchado… ¡qué bonito!, aunque no me resigne a sus letras, pues mi esperanza tiene un fundamento que yo no me he dado.
En el próximo post hablaremos del nuevo disco. Pero aquí dejo su Crystal ball, una de mis antiguas favoritas. Y es que, prescindiendo del video y fijándonos en la letra de esta canción, ¿hemos pensado qué significa que todo lo que creemos, lo que creemos ser, lo que creemos tener, se puede deshacer cuando menos lo esperamos? Y qué decir de los que están a nuestro lado y son nuestra vida. No siempre estarán.
Si hablo de los Keane es porque me parece que todavía se hacen preguntas cuyas respuestas, nunca encontradas, ni tan siquiera imaginadas, nos pueden ayudar a profundizar en el misterio de la vida.
No la he podido insertar en español. Para verla con letra traducida y mejor calidad, pinchar aqui: http://www.youtube.com/watch?v=TyDpaFH0qBs
domingo, 01 de noviembre de 2009
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El post de hoy se sale del cometido de este blog. No habla de arte ni de cultura, aunque quizá en el fondo no esté tan lejos del significado último de la belleza, que al principio produce vértigo, terror incluso, desconcierto, pero que al final fascina y nos conduce hacia otra manera de contemplar las cosas, siempre que no nos atrincheremos en nuestros prejuicios.
Se trata del reportaje que el suplemento El País Semanal dedica al monasterio de Clarisas de Lerma y a su abadesa, Sor Verónica. Se pueden decir muchas cosas y, para muestra, basta acercarse al torrente de comentarios que ha provocado en su edición digital. Me aburro de leerlos y, al final, saco la impresión de que la fe es un milagro. Gracias a Dios estamos en un país libre, pero en el mismo país del que decía Antonio Machado que es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza, que son palabras de doble filo y cortan por los dos lados. Aunque quienes deben sentirse aludidos son aquellos que en sus comentarios embisten descalificativa, burda y groseramente, pues embestir dista mucho de ser sincera y constructivamente críticos. Embestir es siempre un acto ciego cuya finalidad es el derribo y el daño. Cuando no, una mera arma de defensa.
Y nada nunca ha cabido menos en la cabeza de nadie -porque no puede caber, porque es de las pocas cosas que aún nos llevan más allá de nosotros- que la fe. Uno de los comentarios pide que alguien les diga a estas monjas que no recen por él. Como usted desee.
Cuando algo no se entiende y desconcierta, ¿qué menos que nos haga pensar? Y no decir qué pena me dan. Mejor decir: Pues a mí, aunque soy agnóstico me alegra que a estas señoras les vaya tan bien. Creo que ponen un contrapunto interesante en esta sociedad en la que todo es tan volátil, relativo y veloz. Y esto aunque, repito, no sean de mi cuerda. Mientras ellas estén felices y no se metan en mi libertad, creo que hacen bastante más bien que mal. Es honesto.