Blog de:
Fray Antonio Praena Segura, OP
Antonio Praena Segura es dominico. Nació en 1973 en Purullena, Granada. Actualmente, como una dimensión más de su predicación, se dedica a la enseñanza e investigación teológicas en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. Allí ha impartido también algún seminario sobre fe y cine contemporáneo.
Ha sido seleccionado en alguna antología poética, la última, 12 voces al sur (existe una versión digital). Ha recibido alguna distinción por su poesía, como el Accésit del Premio de Poesía Iberoamericana Víctor Jara por su obra Humo verde. Ha sido varias veces finalista de premios como el Adonais y el de la Academia Castellana de la Poesía.
En el 2006, su poesía Poemas para mi hermana ha sido reconocida con un Áccesit del premio Adonais. En la actualidad, prepara un nuevo libro.
miércoles, 30 de abril de 2008
|
Hay 1 comentarios
El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía ha organizado en el Monasterio benedictino de Silos una exposición de esculturas y dibujos de Xavier Mascaró.
Es la exposición número 23 que el
MNCARS organiza en este monasterio, convirtiendo este espacio en un lugar que, sin dejar de ser un espacio para el encuentro personal con Dios, para la consagración de la existencia sin resquicio a Dios, sea un ámbito para el arte.

El Abad ha declarado que es una muestra que realmente impresiona y que espera que el visitante salga de ella enriquecido. Por su parte, el director del Reina Sofía manifiesta que exponer en un contexto así es algo único, porque no se trata de un mero espacio, como los museos, donde la obra queda aislada de cualquier referencia espiritual y temporal. Es un lugar con historia, con símbolos que dotan al espacio de sentido.
Los artistas suelen quedar prendados de nuestros antiguos conventos. Y, si estos siguen siendo un lugar de culto y de entrega a Dios, más aún. Parece que captan algo, que la belleza de la casa creada les sigue hablando de la belleza de las almas que la construyeron, de la belleza de la alabanza para lo que la construyeron, de la belleza de Aquel para entregarse al cual nacieron estas galerías, patios, capillas, bóvedas...

Pero ¿quién entregaría su tiempo sin fisura a la Belleza absoluta? Mascaró es un artista del hierro. ¿Quién se dejará fundir por el amor de Dios en obra de compasión, de mansedumbre, de dulzura, de integridad, de paz, de recta intención... de santidad, en definitiva? ¿Ayuda una obra de arte a convertirse?
Si la santidad alumbra el arte, el arte debe alumbrar santidad. Pero ¿no nos parece anticuada la palabra santidad a los mismos que vivimos en edificios que se levantaron para ello? ¿Tendrán los tiempos que desamortizarnos esta palabra, como fueron desamortizados los edificios, para poblarla de contenido, como han sido iglesias y conventos convertidos en espacios para el arte, la contemplación... la belleza?
viernes, 18 de abril de 2008
|
Hay 3 comentarios
Todos estamos invitados es el título de la última película de Manuel Gutiérrez Aragón. Junto a él, firma el guión Ángeles González Sinde, la presidenta de la Academia de las Artes Cinematográficas. Parece como si al cine español, tan criticado por salir a la calle para algunas causas y no para otras, criticado por su silencio políticamente interesado para con el terror y la extorsión terroristas, le hubiera llegado de pronto la necesidad de redimirse y, con esta película, hubiera optado por tomar partido clara y decididamente a favor de las víctimas del miedo, la amenaza y la persecución.
La película se moja, ciertamente. Sus intenciones son valientes. No quiere centrarse sólo en las víctimas o en los asesinos, sino, sobre todo, en tanta gente que mira para otro lado. Bienvenida sea al séptimo arte la valentía (algunas excepciones sí que había, pienso en el excelente documental de Elías Querejeta Asesinato en febrero).
Pero el resultado deja bastante que desear. El guión está mal hecho: es previsible, deja lagunas importantes. Los personajes son planos, llegando a tópicos y perdiendo credibilidad. Parece como si estuviera escrita con demasiada prisa e intención de salir al paso de las acusaciones de, pues eso, mirar también a otro sitio... Repito que la misma presidenta de la Academia firma el guión. Los diálogos están sobrescritos sobre los labios de los personajes. Estos dicen lo que les han puesto, y en lo escrito habla demasiado el yo del director y la guionista.
Pero insisto: la película es valiente. Es clara. Es directa. Es necesaria. Para ser vista y ser hablada. Para sentir el miedo, la falta de libertad, el vivir con la vida escoltada, con impotencia. Para vivir una vida en la que te hacen el vacío, te tratan con ira impune, se meten en tu casa para que tú salgas de ella. Para poner en imagen y sonido la mentira, enrocada sobre sí misma como la serpiente etarra... Pero también para sentir a los que resisten.
Y me despido con un ejemplo de entrevista capciosa, mal hecha, malintencionada, inobjetiva... Les copio un trozo de la entrevista hecha por El País al director del film. Habla por sí misma:
Pregunta. En su película, y siempre dentro de ese enfoque descriptivo o didáctico, el personaje del cura resulta especialmente despreciable por adoptar deliberadamente esa siniestra actitud ante lo que ocurre. Es de un fariseísmo tan perverso como fácilmente comprobable en buena parte del clero y la jerarquía eclesiástica vasca.
Respuesta. Por una vez, voy a defender a la Iglesia vasca. Tenga usted en cuenta que la represión franquista afectó también al nacionalismo vasco, al democrático y al totalitario. De esa igualdad de represión a unos y otros han venido no pocos equívocos heredados en la época democrática. ¿Se acuerda usted de cuando nosotros, en el franquismo, llamábamos a los chicos de ETA valerosos luchadores por la libertad de Euskadi? Aquí hay para todos. Recuerde usted también que muchos de los hoy perseguidos por ETA colaboraron en publicaciones abertzales. Nadie tiene obligación de ser profeta, pero por lo menos hay que tener memoria.
lunes, 14 de abril de 2008
|
Hay 1 comentarios
La publicidad es una expresión artística característica de nuestro tiempo. Su arte consiste en incitar, de la manera más original y efectiva, hacia un determinado comportamiento o una determinada acción.
Les comento un anuncio que, con sentido de la ironía, nos ilustra un asunto importante para los cristianos. La revista FP anunciaba, con la imagen que les pongo aquí, su último número, dedicado al mayo del 68. Los artículos de esta edición analizan qué queda de aquellos ideales y cómo el consumismo ha ido ganando para su causa a no pocos de los que en su juventud militaron en los diferentes frentes en que se combatía en nombre de la libertad. Yo no lo viví, faltaban unos años para nacer, pero muchas veces he conversado con los hermanos sobre cómo el escenario que a mi generación y las generaciones más jóvenes que la mía nos toca vivir es diferente al que vivieron nuestros padres o los frailes que nos preceden en una cierta edad.
Si el Evangelio ha de tener en cuenta el contexto en que se predica, creo que, desde el punto de vista religioso, en el contexto español, europeo, occidental, democrático, liberalizado, consumista... (otros contextos son otra cosa) la misión del cristianismo no será primeramente la de comenzar por romper supuestas opresiones familiares, políticas, sociales, de clase o falta de libertad de pensamiento, opción política, religiosa o moral,... cuanto la de liberar a la persona de la esclavitud de vivir sin Dios o de espaldas a él, que es, si queremos ir al fondo de las cosas, la fuente principal de la infelicidad humana desde la antropología cristiana y su primado de la persona. Pues son las personas las que hacen las estructuras y las estructuras sólo pueden cambiarse desde el cambio en las personas. Sólo después de esto, que supone conversión poco a poco del corazón, podrán cambiarse realmente el mundo y las ideas.
El escenario de la predicación ha cambiado, para bien o para mal. Basta añadir una lista de precios a una fotografía para ilustrar en qué sentido cambian los tiempos: del idealismo al consumismo. Pero ilustrado con gracia.
miércoles, 02 de abril de 2008
|
Hay 0 comentarios
“Gritos de niños gritos de mujeres gritos de pájaros gritos de flores gritos de maderos y de piedras gritos de ladrillos gritos de muebles gritos de camas de sillas de cortinas de cacharros de gatos de papeles gritos de olores que se arañan gritos de humo...”
Pablo Picasso
A veces, lo de menos es que nos guste mucho o poco un artista. Es probable que Picasso no sea del agrado de todos, que incluso haya personas que queden con muy mal sabor de boca después de ver una obra suya. Ello es comprensible y hasta es lo normal, porque la belleza es difícil, como decía Platón, y además tiene caminos extraños.
El arte no siempre tiene que buscar crear belleza.
Tampoco resulta interesante la fealdad por la mera finalidad de provocar, llamar la atención o hacerse pasar por genio. Pero parece que el arte antes surge de la necesidad de comunicar, especialmente aquello que es más difícil de comunicar -entre ello lo espiritual, lo religioso- que de la intención de recrear la mirada. En este sentido, hay artistas que son capaces de abarcar la amplia gama que va desde la belleza por la belleza a la expresión de lo más horrible con la intención de conmover, provocar la reflexión, provocar la reacción, suscitar inquietud, molestar, denunciar, despertar ámbitos dormidos de la conciencia, enriquecer los recursos expresivos y comunicativos... etc.
La exposición que de Picasso encontramos hasta el 5 de Mayo en el Museo Reina Sofía es, en este sentido, única. Se trata de los fondos del Museo Picasso de París junto con la colección que el mismo Reina Sofía tiene del artista malagueño. Una ocasión irrepetible. La recomiendo encarecidamente, porque es la crónica de un siglo y porque después de Picasso la pintura ya no será la misma. Lejos de la pedantería, reconozco que por primera vez he podido comprender realmente el cubismo. Además, tras hacer el esfuerzo de verla entera y seguir las explicaciones, te das cuenta enseguida de que Picasso toca los diversos estilos que encontraremos en el arte de su época y abre bastantes nuevos territorios que aún hoy son explorados.
Quizá la personalidad de Picasso no sea ejemplar. Si nos ponemos así, tampoco lo era la de Lope de Vega, Quevedo, Miguel Ángel, Tiziano... Muchos teólogos son importantes por abrir a la razón puertas hacia Dios. En qué medida ellos se acercaron a Dios por esos mismos caminos, es algo de lo que cada uno personalmente deberá dar cuentas a Dios. Como debe dar cuanta cada cristiano, cada predicador, cada teólogo... Cada artista.