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Fray Antonio Praena Segura, OP
Antonio Praena Segura es dominico. Nació en 1973 en Purullena, Granada. Actualmente, como una dimensión más de su predicación, se dedica a la enseñanza e investigación teológicas en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. Allí ha impartido también algún seminario sobre fe y cine contemporáneo.
Ha sido seleccionado en alguna antología poética, la última, 12 voces al sur (existe una versión digital). Ha recibido alguna distinción por su poesía, como el Accésit del Premio de Poesía Iberoamericana Víctor Jara por su obra Humo verde. Ha sido varias veces finalista de premios como el Adonais y el de la Academia Castellana de la Poesía.
En el 2006, su poesía Poemas para mi hermana ha sido reconocida con un Áccesit del premio Adonais. En la actualidad, prepara un nuevo libro.
lunes, 29 de diciembre de 2008
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Jorge Barco es un poeta amigo en la distancia. Ganó el Premio de la Academia Castellano-Leonesa de la Poesía 2007 y me acaba de mandar su libro, Algún día llegaremos a la luna, que me ha gustado. Es un poeta que rezuma ironía pero que, al contrario de otros en los que esta ironía se resuelve en pura superficialidad, consigue inocularnos una visión personal del mundo, la cual, a la vez, hace pensar y está llena de sentido del humor. Antes de enviarme el libro, me avisó para que no me escandalizara. Y yo le dije que he leído de todo, incluso entre líneas. Os dejo con un poema suyo. Pero que nadie se asuste.
NI SIQUIERA DIOS PUEDE CAMBIAR
Qué equivocado estaba el filósofo Agatón
cuando dijo que ni siquiera Dios
puede cambiar el pasado.
Si vas a Inicio, Programas, Accesorios
y Herramientas del sistema,
tienes la opción de Restaurar
para dejarlo todo como antes.
Qué equivocado estaba el filósofo Agatón.
Tú sí que puedes cambiar el pasado,
Windows Millenium.
martes, 23 de diciembre de 2008
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La angustia de las influencias es una cosa muy cursi que les ocurre a los poetas. Se trata de la influencia excesiva de uno o varios maestros sobre la propia voz, el propio estilo. Por ejemplo: de mucho leer a Lorca, puede que acabes cantando verde que te quiero verde por todas las esquinas, o el exceso de Colinas te haga concitar a la luz en cada verso. Los maestros tienen mucha fuerza.
Para evitar esa angustia de las influencias es bueno mezclar lecturas distintas. La otra noche, entre la Poética de Aristóteles y las obras de César Vallejo, encontré un poema de éste último que casi daba miedo por lo que de premonición tenía:
¡Cuídate, España, de tu propia España!
¡Cuídate de la hoz sin el martillo,
cuídate del martillo sin la hoz!
¡Cuídate de la víctima apesar suyo,
del verdugo apesar suyo
y del indiferente apesar suyo!
¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo,
negárate tres veces,
y del que te negó, después, tres veces!
¡Cuídate de las calaveras sin las tibias,
y de las tibias sin las calaveras!
¡Cuídate de los nuevos poderosos!
¡Cuídate del que come tus cadáveres,
del que devora muertos a tus vivos!
¡Cuídate del leal ciento por ciento!
¡Cuídate del cielo más acá del aire
y cuídate del aire más allá del cielo!
¡Cuídate de los que te aman!
¡Cuídate de tus héroes!
¡Cuídate de tus muertos!
¡Cuídate de la República!
¡Cuídate del futuro!...
miércoles, 17 de diciembre de 2008
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Por supuesto: siempre que el dinero con que se financia el arte no se detraiga de fondos para el desarrollo.
También me parece exagerado decir que la cúpula de Barceló es la Capilla Sixtina del siglo –del siglo que sea: no sé si aún estamos en el 20-, pues son el tiempo y la mirada de los hombres quienes disciernen el verdadero y último valor de una creación. Se necesita la perspectiva de la vida y de la historia.
Pero, a propósito de esta frase grandilocuente -sin duda propagandística-, me divertían las afirmaciones de un conocido locutor de radio hace unas cuantas mañanas. Con tal de meterse con la cúpula, locutaba que para él la Capilla Sixtina no es lo mejor del Vaticano –vale: no tiene por qué serlo-. Pero es que él añadía: donde se ponga esa Piedad, o esas columnas berninianas... (no recuerdo si decía berninianas o salomónicas, la cuestión es que engolaba la voz y buscaba un término de más de tres sílabas, que queda siempre más majestuoso). Perfecto. Lo malo es que, como siempre, lo mezclaba todo, pues no es muy riguroso comparar calidades en artes distintas, poner en la misma palestra para su comparación unas pinturas con una escultura o con unas columnas…
Y proseguía afirmando que, además, no le gusta cómo ha quedado la Capilla Sixtina después de su restauración: ¡con tantos colorines! Entiendo que a él le gusten más las cosas empañadas, oscurecidas, ensuciadas por el humo y el polvo adherido que las cosas con los colores con que salieron de las manos del artista. El color debe ser para él algo poco serio.
Finalmente sentenciaba que a Miguel Ángel no se le habría ocurrido pintar una cúpula o un fresco tridimensional. Creo que esto no necesita comentario. En todo caso, señalar que, de habérsele ocurrido, esto no hubiera hecho sino engrandecer desproporcionadamente su ya desproporcionado talento.
En fin, cosas de la radio y del directo, supongo.
domingo, 14 de diciembre de 2008
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Varios siglos antes de que algunos imperios –el británico, el francés- comenzaran su voraz colonización, el imperio español ya había tratado de discernir la legitimidad de su conquista y colonización de América. En esa tarea fue fundamental la aportación de la Escuela de Salamanca. Nuestros hermanos dominicos de San Esteban, con la firme base antropológica y moral de Santo Tomás de Aquino, aportaron lo que se considera el fundamento de los Derechos Humanos. Pensareis que soy exagerado. Quizá sí un poco apasionado. Pero creo que esa es la primera y mayor aportación de España a la cultura universal.
La segunda es nuestra lengua y literatura, fértilmente crecida y enriquecida en las lejanas tierras de las que debimos retirar nuestra codicia y nuestra opresión.
La tercera aportación de nuestra cultura al patrimonio común de la humanidad creo que es nuestro arte: las obras más inquietantes del siglo XVII son las de Velázquez. Las del siglo XIII, las de Goya. Las del XX, las de Picasso. Llamadme españolista, chovinista… Sin complejos. Cada cultura aporta, y reconocer lo de cada una no resta a las
demás en una pluralidad constructiva y permeable.
Por eso creo que es bueno seguir aportando visión y reflexión –siempre que su financiación no provenga de ninguna partida para los países pobres- al patrimonio de la humanidad. En ese sentido, la apuesta del Ministerio del Interior por aportar la cúpula del pintor Barceló a la sede europea de Naciones Unidas me parece elogiable. Quizá no sea la Capilla Sixtina del siglo XXI, pero Barceló es un artista mayúsculo. Sus ilustraciones de la Divina Comedia, sus acuarelas, sus cerámicas, la Capilla del Santísimo en la Catedral de Mallorca, etc. son joyitas que debemos valorar. (Continuará).
jueves, 11 de diciembre de 2008
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Aunque creo que ya es conocido, presentamos aquí unas pinturas de Ivan Marco Rupnik, jesuita, autor que me parece muy original. Sus declaraciones me parecen muy acertadas.
Para él los edificios que construimos son reflejo de nosotros como Iglesia, ya que el templo de Cristo y la Iglesia somos nosotros. Si los edificios son feos y están desnudos, vacíos, de cemento armado, son un reflejo de cómo somos nosotros. No estoy del todo de acuerdo. Por ejemplo, el gótico desnudo, el más puro gótico cisterciense, está, en su vacío, lleno de trascendencia. Y a veces una iglesia excesiva y mal decorada puede ser un obstáculo a la celebración y a la oración.
Rupnik cita la Carta a los artistas, de Juan Pablo II. Para él Juan Pablo II es el primero en Occidente, desde el Renacimiento, que afirma abiertamente que el arte es el camino del conocimiento, de la verdad. Occidente lleva siglos optando por la reflexión, por los procedimientos científicos para alcanzar la verdad, y considera el arte como algo relativo a los sentimientos.
El arte ha sido empujado al mundo de la decoración. Sin embargo, Juan Pablo II indica que una Iglesia sin arte es aburrida.
Opina que la Iglesia tiene necesidad de recuperar la belleza, porque la belleza atrae y, si te dejas atraer por ella, la belleza te llevará por los caminos de la sabiduría y te revelará la verdad. Y continúa declarando que no existe el arte, sino los artistas. El artista tiene un nexo orgánico con su obra. Si queremos que el arte tome vigor, no deberíamos celebrar congresos sobre arte, sino buscar a los artistas. Si los encontrásemos, no deberíamos preocuparnos por hacerlos cristianos perfectos. Ésa no es nuestra tarea. Debemos llevarlos al umbral de la salvación y que sean ellos quienes vean cómo pueden redimir sus vidas.
jueves, 04 de diciembre de 2008
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Después de un tiempo ausente de este blog por problems técnicos –pido disculpas, podía haber escrito desde un cíber-, vuelvo. Y quiero hacerlo con uno de los poemas del libro que me tiene el sueño quitado, pues avanza muy lentamente. Ese libro aún no tiene título. Pero quiero compartiros un poema, un adelanto, a ver si así gano vuestro perdón.