No estudiamos para tener algo que hacer, sino porque la Palabra transforma nuestro entendiemiento de Dios
Cap. Bogotá n. 99
Blog de: Fray Antonio Praena Segura, OP

Conferenciantes

domingo, 16 de noviembre de 2008 | Hay 1 comentarios

 

El poeta conferenciante es bueno. He venido a escucharle porque me gusta su poesía.

 

Entre él y el presentador –que se entromete demasiado- han citado ya siete veces a San Juan de la Cruz. Bueno, genial.

 

Pero es que –en ocasiones sin venir a cuento- tampoco cesan de decir que no creen en una religión personal: sí a la espiritualidad, sí a la mística...

 

Luego que si el poeta es un ser siempre en contacto con el misterio, que si un ser que capta lo invisible... Y cita a Rothco. Y lee un buen poema sobre Rothco:

Rothco tiene la cualidad

de ver las cosas como son...

Pero eso de las religiones, de las verdades... que no, que no.

 

La oyente de los enormes pendientes triangulares entrecruza los dedos de sus manos bajo su mentón, se acurruca en su asiento, inclina un poco la cabeza, musita con los labios y hace gestos de asentimiento: así es, como yo pensaba... Parece rezar.

 

Pero me pregunto: ¿a quien le rezará?, ¿a la idea transcendental de la poesía?, ¿a la hipóstasis divina de la belleza?, ¿al espíritu transtemporal de Rothco?, ¿al polvo sideral imantador de corazones? ¿Quién la escuchará? ¿Qué rostro tiene en sus entrañas dibujado? ¿Cómo se llama?

 

Amigo poeta, señor presentador entrometido, amiga orante: su hasta siete veces nombrado Juan de la Cruz amaba unos ojos en sus entrañas dibujados, con nombre, día y lugar de nacimiento, sangre, piel, raza, religión, seguidores malos y buenos... Todo lo demás sí que no es más que nuestros sueños o vacíos proyectados sobre un plano infinito (Feuerbach).



Belleza terrible

martes, 11 de noviembre de 2008 | Hay 0 comentarios

Es un don amargo la belleza. Ya lo decía Terenci Moix. La belleza puede ser cruel, tirana en quien es demasiado consciente de que la tiene.

 

La belleza abre puertas. Subyuga las voluntades de los fuertes y los débiles. Convoca vasallajes. Hipnotiza inteligencias. Desarticula defensas.

 

La belleza alcanza a ser terrible. Según alguna teoría, en estas coordenadas se entiende la alianza entre belleza y religión: la belleza como rayo de lo divino y cárcel de la libertad.

 

Para un poeta actual, J. A. González Iglesias:

 

Rara vez la belleza es subversiva.
Rara vez la hermosura
es calidad moral.
Sólo en el equilibrio
cuando ya no es belleza transmitida
y
todavía no es belleza transmisible,
cuando
es sólo mensurable con las manos
de otro.

 

Si en la más reciente modernidad la inteligencia lo era todo, hoy la inteligencia es sólo el adorno de la belleza. Y, a veces, prescindible. Si eres bello, si creas belleza, el mundo es tuyo.

 

¿Cómo escapar a sus cadenas? ¿Cómo no ser abducidos? ¿Es lo mejor echarse en manos de lo feo?

 

No. Belleza obliga a misericordia. Aun cuando hayamos de cruzar los tramos de lo terrible.



Platónica

martes, 04 de noviembre de 2008 | Hay 0 comentarios

 

-Ahora resulta que te estás volviendo platónica.

-No, no, platónica yo nunca he sido. No sé qué quieres decir. Pero simpre le ha dado mucha importancia al cuerpo, a las cosas materiales...

-Me refiero a eso que dices de que una buena canción se encuentra, no se compone.

-Pues sí, lo mantengo. Te puedes pasar meses buscando la inspiración y, de repente, encuentras una melodía que suena sola. Cantas dos estribillos y el resto sale solo, viene una nota detrás de otra. Te lo va pidiendo. Es raro, pero es como si estuviera ahí, escondida. Tú te encuentras una esquina y sólo tienes que tirar para que salga el resto. Como tires demasiado fuerte, se rompe... Es algo que está y que se encuentra.

-Pues ahí tienes, Ángela. Eso no se diferencia de lo que dicen los platónicos. Que las ideas existen, ellas solas, en su mundo.

-Creo que simplificas mucho, pero si quieres verlo así, vale, soy platónica. Me da igual. Lo importante es que llevaba meses sin hacer una maldita nota, y en un segundo, sin buscarlo, se me apareció esta canción.

-Serán cosas de la mente. Del inconsciente, que trabaja sin nosotros.

-Déjate de chorradas. Sólo digo que hay que saber escuchar. Que el arte es más saber escuchar y percibir que inventar. Para ser artista hay que tener la mente limpia, los ojos limpios. Así es como se ve y se encuentran las cosas.

-Pues hay mucho artista que es muy mala gente. Vamos, pero mala, mala gente.

-A lo mejor es que su arte es la única parte de sí mismos que les queda para ser buenos. A lo mejor es el margen al resplandor que aún tienen donde fulgura todo lo bueno que se les ha ido cayendo por la vida.