miércoles, 18 de julio de 2007
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Una tarea de la literatura es hacer versión de sí misma, de sus temas y sus tópicos, que es algo así como hacer versión de experiencias y tonos y formas de lo que han vivido otros.
En el libro de Juan Meseguer, del que ya hemos hablado, he encontrado una versión muy original del antiquísimo tema del beatus ille que me sirve para despedirme del blog por unos días de vacaciones.
BEATUS ILLE
POR diversas razones
lo aconsejan:
descansa, amigo mío,
y vete con los tuyos
unos días al campo;
estrena un traje nuevo
(de sport a ser posible),
escucha tus cedés
favoritos,
disfruta del verano,
de las heladerías,
y déjate querer
al sol que más calienta.
Lo tienes merecido:
has trabajado duro
estas semanas.
Si quieres yo te dejo
mi coche,
o te busco una casa
en el monte,
o en la playa,
es lo mismo,
pero cambia de ambiente,
pasea,
estira las piernas,
anda,
haznos a todos el favor.
De Bancos de arena
Lo dicho, santo y feliz descanso veraniego.
jueves, 05 de julio de 2007
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El teólogo llega a las verdades después, mucho después de que el hombre santo haya llegado. Y el filósofo llega también a una verdad, cuando es verdad, mucho despuésde que lo haga el poeta.
A veces hasta se cruzan las relaciones: el poeta puede llegar antes al fulgor de una verdad antes que el teólogo. Puede ser, quizá, porque el poeta, por su camino de palabras, se andentra más rápido en el sendero de la luz.
Les ofrezco, como ejemplo de lo dicho, un poema de Juan Meseguer Velasco. Disfrútenlo y hagan propio su mensaje: dice lo que alguna teología aún se resiste a decir.
BANCOS DE ARENA
Hemos fracasado
sobre los bancos de arena del racionalismo,
ha dicho con acierto Urs Von Balthasar.
Pero
no se detiene aquí el perspicaz teólogo,
y añade:
demos un paso más y volvamos a tocar
la roca abrupta del misterio.
Los sentidos del mundo
entran en convulsión;
revientan en pedazos contra muros de piedra.
Mientras tanto,
los filósofos racionalistas se entretienen
en su meditación de estufa.
Hace frío.
(La razón desconoce
alternativas dignas al misterio).
Afortunadamente el siglo XX
-explica Ignacio Sols,
catedrático de ciencias exactas-
fue, en parte, como una bocanada de aire fresco.
Convenía.
Desde hacía dos siglos
el pensamiento estaba muy cargado.
Había que volver –añade-
a la filosofía abierta al ser,
nacida
en las playas soleadas del Egeo.
Demos un paso atrás y volvamos a tocar
la arena de las playas del Egeo.
Devolvamos al ser su consistencia,
su carne de misterio.
Levantemos, como una sola torre,
nuevos bancos de arena.
De Bancos de arena. Rialp 2006