El Rosario expone la doctrina de la fe a la luz de la participación de la B.V.María em el misterio de Cristo y de la Iglesia
LCO 129
Blog de: Fray Antonio Praena Segura, OP

Chandalismo Ilustrado

miércoles, 28 de febrero de 2007 | Hay 1 comentarios

            La expresión se la escuché a un amigo que la había oído no sé dónde, y me hizo mucha gracia: chandalismo ilustrado. Al parecer es una moda que viene desde hace años de Inglaterra y que consiste en vestir de chándal para todo: chándal para estar en casa, para pasear, para ir de compras; chándales glamorosos para ir al teatro, para salir en televisión... Tan es así que me cuenta María del Mar -mi contacto en Londres- que en los colegios ya han tomado serias medidas contra esta costumbre y en el suyo, concretamente, aparte del obligado uniforme para los colegiales, han dado normas de atuendo a los profesores en las que estas coloristas prendas de licra o de algodón quedan terminantemente prohibidas.

 

            El vestir es una forma de lenguaje. Un lenguaje que va por delante de nosotros, en cuanto nos presenta antes de abrir siquiera la boca. No es lo mismo una clase de gimnasia que una clase de religión. No son lo mismo unas pruebas de laboratorio que una clase de teología.

 

            Los códigos del vestir son convenciones, es verdad, pero las convenciones no son tan convencionales como parecería, pues, por el simple hecho estar creadas por los hombres como una forma más de sus relaciones y su comunicación, sirven a las mismas comunidades humanas a comprenderse y mostrarse respeto.

 

            Cierto es que cuando las convenciones se vuelven inhumanas, sirven para canalizar un comportamiento hipócrita o hasta para expresar superioridad económica o de clase, es el momento de romperlas o cambiarlas. Pero hasta esto tiene su cauce y su lenguaje y su momento. Y, además, hoy en día, tan dogmático o más es que haya que vestir siempre vaqueros o ropa deportiva para ser aceptados como que haya que ir de corbata para ser respetados. Se puede dogmatizar el chándal o el vaquero tanto como la corbata. Y esto sin entrar en los precios que algunas prendas informales, pero de marca, alcanzan.

 

            La belleza reside también en la adecuación y armonía entre contenido y expresión. Lo bello es el respeto al otro y a al medio. No se pede confundir creativdad y originalidad con banalización y falta de sentido del contexto.



Narcisismo

lunes, 19 de febrero de 2007 | Hay 17 comentarios

             Mi amiga Mercedes es arquitecta. Enseña, además, arquitectura en la Universidad de Sevilla. Es creyente, comprometida profundamente consigo misma como primer lugar donde resuena la palabra de Dios para su propia salvación, y comprometida con los demás: con su mundo y con la Iglesia.

 

            Ella es generosa y ha volcado desinteresadamente toda su sabiduría en el diseño de un templo para su ciudad natal, Sanlúcar de Barrameda, en el que los costes de construcción sean los mínimos y los recursos arquitectónicos logren una cota de habitabilidad óptima. Pero mi amiga es artista. Ella no se ve a sí misma como tal, pero lo es. Y yo sé que lo es: una artista cristiana.

 

            Como es artista, su iglesia, que ya está terminada, procura ser un espacio bello, cosa que consigue. Como es creyente, su edificio nace inspirado en su experiencia de oración, de celebración, de silencio, de contemplación... Procura crear espacios donde la luz desnuda ayude a desnudar el alma e iluminarla por Dios.

 

            En la capilla del Santísimo abre una ventana al nivel del suelo por la que se contempla un pequeño estanque de agua que refleja la luz y la proyecta al interior del edificio.

 

            Sobre el cuerpo del crucificado, que preside el altar mayor, el techo de la iglesia se parte como se parte el pecho del Padre arrojando la luz de su amor sobre el rostro de su hijo.

 

            Mi amiga es una profunda creyente y una profunda artista y muy humilde.

 

            Pero en Andalucía seguimos siendo barrocos: nos gustan las imágenes, los retablos, las flores, las cortinas, los oropeles... La sobriedad minimalista del templo levantado por Mercedes casa mal con esta estética neobarroca, que no es ni mala ni buena, sino simplemente distinta. Por eso, en una conversación con ella, hacíamos consciente que, como creyente, el último regalo de Mercedes a la comunidad eclesial de Sanlúcar sería, quizá, el del olvido de que ese templo lo ha pensado ella misma: “cambiará el párroco y otro vendrá que ponga unas cortinas en el lugar que más te duela. O una escultura almibarada con molduras de escayola sobredorada alrededor que te dañen la vista. Pero tu mejor regalo será renunciar a ti misma, a lo que tú querrías...”

 

            El artista tiene su látigo donde mismo tiene su brillo. Renunciar a la propia obra es doloroso. El narcisismo amenaza con hacer aparición empañando nuestra capacidad de donación. Mi amiga lo sabe y se prepara espiritualmente para ese momento. Pero ¿somos conscientes todos de ello? ¿Nos preparamos interiormente para donarnos y olvidarnos de lo que hemos dado? ¿Somos, en todos los órdenes, conscientes de que lo más bello que realizamos en el mundo, en la vida de los otros... pueda un día no pertenecernos y hasta incluso acabar siendo lo opuesto a la inspiración de donde nació?



Más allá

martes, 13 de febrero de 2007 | Hay 1 comentarios

(...) bajo el azul denso

algún pájaro de mar se va del cielo;

ni se para nunca:

porque todas las imágenes llevan escrito: “más allá”.

 

 

            Son versos de Eugenio Montale (1896-1981) que el profesor Wael Farouq, docente de Ciencias Islámicas de la Facultad Copto-Católica de Sakakini, El Cairo, cita al aceptar la invitación de Benedicto XVI a desarrollar el diálogo a través de la relación fe-razón.

 

            Es un ejemplo alentador de cómo las más bellas realizaciones de la condición humana, cuando buscan sinceramente y se dejan llevar por la fuerza que en misterio las hace surgir, nos ayudan a encontrarnos con nosotros mismos, entre nosotros los hombres -por más alejados que estemos los unos de los otros- y con Dios, abriéndonos caminos comunes incluso dentro de nuestras diversas confesiones religiosas: no creo que Montale pensara nunca en que un verso suyo pudiera ser usado así. Pero es hermoso y el hecho anima a seguir escribiendo: quizá algo algún día llegue a alguien y alguien lo sienta suyo.

 

            La poesía -porque la poesía es el fruto de una razón emocionada y de una emoción que busca su comunión y comunicación razonable- nos abre un espacio para la escucha de Dios. Abriéndonos a Dios, la poesía nos abre más deslumbrantemente a la realidad.

 

            Y aún más: como apuntan los versos de Montale, la poesía nos lleva más allá de esa realidad: no se trata sólo de llegar a estar en la realidad, sino de ir, dentro de ella, más allá. Esta es la tarea de la libertad. Según el profesor egipcio, esta concepción se puede encontrar como intuición en las expresiones literarias y poéticas más conmovedoras. Es aquí donde cita a Montale: ...todas las imágenes llevan escrito: “más allá”.

 

            Acaba de aparecer la obra completa de Eugenio Montale en edición bilingüe (Galaxia Gutemberg / Círculo de lectores). No estaría mal echarle un vistazo con los ojos de un cristiano que también busca en todas las afueras al Dios que encontramos tan adentro.

 



El gran silencio

lunes, 05 de febrero de 2007 | Hay 5 comentarios

Por fin ayer El gran silencio. A Granada llega poco cine y tarde, excepto las cosas que llegan a todos lados a tiempo de promoción. Valió la pena esperar. No me ha defraudado nada, es más: ofrece cosas que, al menos yo, no esperaba.

Como no hay luz añadida y artificial, el director rueda con una película de sensibilidad extrema que le da a algunas escenas una trama grumosa que nos hace presente la textura del estar ahí.

 

Hay canto, oración, rostros..., el cuerpo de Cristo. No es una cinta sobre espiritualidad: son hombres ante el Dios de Jesucristo por completo. Cuando leen, meditan, miran al sol... hay un discurso interior en el que los movimientos de la mente, del sentimiento... se hacen palabra no dicha pero plena de luz hacia una verdad que está siempre abierta.