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Fray Antonio Praena Segura, OP
Antonio Praena Segura es dominico. Nació en 1973 en Purullena, Granada. Actualmente, como una dimensión más de su predicación, se dedica a la enseñanza e investigación teológicas en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. Allí ha impartido también algún seminario sobre fe y cine contemporáneo.
Ha sido seleccionado en alguna antología poética, la última, 12 voces al sur (existe una versión digital). Ha recibido alguna distinción por su poesía, como el Accésit del Premio de Poesía Iberoamericana Víctor Jara por su obra Humo verde. Ha sido varias veces finalista de premios como el Adonais y el de la Academia Castellana de la Poesía.
En el 2006, su poesía Poemas para mi hermana ha sido reconocida con un Áccesit del premio Adonais. En la actualidad, prepara un nuevo libro.
miércoles, 28 de noviembre de 2007
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A Pablo le sentaron mal aquellos comentarios. -Son unos retrógrados y unos cursis –pensaba de vuelta al piso. Si de ellos dependiera, un poema no sería más que una sarta de rosas ripiosas y alegres claveles. -Pero, bueno, y a mí qué; que escriban como quieran. Esa tertulia huele a naftalina. Siempre dando vueltas a los mismos lugares comunes.
En el fondo a Pablo no le daba igual:
-Una cosa es que no se enteren y otra que su sensibilidad acartonada sea la medida de lo que un poema puede y debe decir.
-¿Por qué no hablar de las cunetas, de los puertos oxidados? ¿Qué se creen que hacía San Juan de la Cruz buscando a Dios por fuertes y fronteras? ¿A qué le tienen miedo? ¿A palabras como alambre, grúa, gasolina...? ¿farola caos orgullo. Neones podredumbre grasa, barra fija?¿Champú gomina viernesnoche? Ellos y su romanticismo trasnochado.
-¿Acaso no se han dado cuenta de cómo Federico, el rojo, el homosexual, el egocéntrico, vale,... cantó como nadie, en su Oda al Santísimo Sacramento, el contraste entre la pureza admirada y anhelada de Cristo Sacramentado y la brutalidad violenta, banal, ciega y obscena del mundo circundante... precisamente porque lo dijo con otras palabras, otras imágenes?
-¿Y cómo les digo que poner en verso las cunetas, los arrabales, las plazas de barrio, los polígonos industriales... es una forma de buscar decir el mundo en su totalidad, buscar los túneles internos -porque existen y alguien tiene que encontrarlos, si el mundo, de verdad, es una unidad de destino- que han de unir el cielo con la tierra...?
Cuando llegó por fin al piso, Pablo ya había exorcizado en parte su cabreo. Quizá porque en los pensamientos del camino lo había ido comprendiendo. Quizá porque sus ganas de ser poeta eran más fuertes.
lunes, 19 de noviembre de 2007
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Y el ultimo video con una canción que quiero proponer es Resurrección, de Amaral. Canta este duo la resurrección que provoca en nosotros el amor. Pero ¿por qué no hacemos la prueba de escucharla, e incluso utilizarla pastoralmente, con un sentido religioso, vocacional? ¿Acaso no se entiende la Resurrección cristiana sino como, precisamente, el acontecimiento por el que el amor, el Amor de Dios, derrota a la muerte? Los muñequitos del video me parecen muy simpáticos y todo tiene un aire de inocencia, de claridad, de optimismo muy acorde con nuestra fe. Aparecen campos, amapolas, cielos, horizontes, nubes, espigas, mariposas, cruces y flechas en el suelo... El cristianismo hizo importante una idea tan marginal y minoritariamente aceptada como la de Resurrección. Y ahora, quizá desamortizada a su contexto, se nos presenta viva en videoclips, i-pods, conciertos...: No se lo impidáis, diría el Señor. Que lo que es bueno es siempre bueno y conviene que esté vivo y cantado y recordado y anhelado...
Y como en el reto de elegir unas canciones se trataba de invitar y dar paso a otros blogs, me gustaría invitaros a los blogs de Francisco Cenamor, poeta amigo. De Antonio Colinas, maestro. De Sor Lola, de Sixto y de Martín Gelabert, compañeros de portal, para que, al menos, nos den el título de sus canciones significativas desde la fe, la vida, la poesía., la experiencia, el recuerdo, la esperanza... Lo que ellos quieran.
martes, 13 de noviembre de 2007
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Continuando con el reto de elegir unas canciones que nos hablen de nosotros mismos, de nuestro tiempo y sus buscas, aun cuando sean éstas inconscientes, propongo dos nuevos temas.
I´ve seen it all, de Björk: la banda sonora de mi película favorita entre las de Lars von Trier: Bailar en la oscuridad. Rompiendo las propias normas de su propio Manifiesto Dogma, von Trier utilizó decenas de cámaras simultáneas para rodar, precisamente, esta escena. El tema de la canción es: he visto todas las cosas del mundo –la protagonista que la canta es ciega- porque amo. No necesito más.
En el seminario sobre Fe en Jesucristo y cine contemporáneo que alguna vez he propuesto en la Facultad de Teología he intentado que los alumnos descubran la estructura sacrificial y salvífica que sostiene esta obra maestra... La protagonista sacrifica cada uno de sus días por dar a su hijo la operación quirúrgica que necesita.
La película reinventa el musical. Sendas Palmas de oro a la mejor película y actriz en el festival de Cannes... aunque eso es lo de menos. Después de verla, hay que pensar la bondad en unos términos tan inquietantes como nuevos.
Thank You, de Alanis Morissette. La he elgido en este video de un directo, para ver este canto de acción de gracias coreado por una multitud de jóvenes... gracias silencio, gracias providencia, gracias fragilidad, gracias desilusión, gracias consecuencia... No dice Dios; pero la cantante fue invitada a un concierto en el Vaticano -pueden encontrar el video-. Por algo será.
jueves, 08 de noviembre de 2007
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Me lanzan un reto y lo acepto. Se trata de elegir cinco canciones que signifiquen algo para mí. Y, como no sólo de pan vive el fraile (dijo el retador) estas son las que elijo. Y digo porqué.
Salvation, de The Cramberries: es una canción para decir que la salvación, lejos de lo que algunos puedan pensar, es más divertida que la perdición. Va dirigida a quienes andan en los perímetros de las drogas, jóvenes que empiezan a coquetear con ellas. Los Cranberries saben dejar un testimonio de raiz cristiana en sus letras sin caer en los tópicos ni en sentimentalismos.
Everybody´s Changing, de Keane: ando pensando mucho en ello. Everybody´s Changing... y yo no me siento el mismo, dice la letra. Y es curioso que, entre la música comercial, que estudiadamente busca no profundizar mucho en el argumento de sus temas para llegar así a un público más amplio, se hable del paso del tiempo, del humano cambio, del dolor, de sus marcas en la pupila... y miles de jóvenes se identifiquen con ello.
No sólo de gregoriano vive el fraile... es cierto. No puedo cargar más videos, así que en el próximo ponemos las otras canciones, ya que me ha costado tanto aprender a cargarlas.
viernes, 02 de noviembre de 2007
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¿Podemos celebrar el día de difuntos con un poema que no habla de Dios?
¿Creía Ángela Figuera en Dios?
Para un cristiano, morir es nacer de nuevo, Porque Jesús vive. No puede haber día de difuntos sin referencia a la resurrección. ¡Pero cuánto nos ayuda buscar "semillas" del Verbo, huellas de la resurrección, en la voz de quienes, guiados por la búsqueda de la belleza, amando intensamente la vida, se acercaron muy mucho a esa nuestra experiencia de Vida tras la vida!
EL DÍA QUE ME MUERA
El día que me muera
no quiero el llanto al uso ni las flores
cortadas al efecto ni los cirios
de lento gotear en los sufragios.
No quiero el luto inútil de las ropas
ni las miradas tristes ni el silencio
ni el ramo de laurel correspondiente.
No quiero que la vida se detenga
cual si algo extraño hubiera sucedido
y el mundo ya no fuera como antes.
El día que me muera,
quiero que todo viva y continúe:
que broten flores en los mismos sitios,
que corra el agua por la misma acequia,
que los amantes trencen sus abrazos,
que nazca un niño en el portal de enfrente,
que mi vecino vaya a la oficina,
que los obreros vayan a la fábrica,
que salgan a la mar los pescadores,
que las mujeres vuelvan de la compra
con un ramo de acelgas en los brazos;
que el labrador entierre su semilla
cuando amanezca el sol y el estudiante
cierre sus libros cuando el sol se ponga;
que se oigan las sirenas de los buques,
los golpes del martillo, los motores,
las voces de los niños en el patio,
los ruidos de la calle, los jilgueros.
Y quiero que, a la hora de costumbre,
los míos se reúnan a la mesa,
partan el pan y cambien la sonrisa.
Que mis amigos beban unos chatos
y escriban un poema por la noche.
Ángela Figuera