Blog de:
Fray Antonio Praena Segura, OP
Antonio Praena Segura es dominico. Nació en 1973 en Purullena, Granada. Actualmente, como una dimensión más de su predicación, se dedica a la enseñanza e investigación teológicas en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. Allí ha impartido también algún seminario sobre fe y cine contemporáneo.
Ha sido seleccionado en alguna antología poética, la última, 12 voces al sur (existe una versión digital). Ha recibido alguna distinción por su poesía, como el Accésit del Premio de Poesía Iberoamericana Víctor Jara por su obra Humo verde. Ha sido varias veces finalista de premios como el Adonais y el de la Academia Castellana de la Poesía.
En el 2006, su poesía Poemas para mi hermana ha sido reconocida con un Áccesit del premio Adonais. En la actualidad, prepara un nuevo libro.
domingo, 26 de noviembre de 2006
|
Hay 6 comentarios
La poesía es, a veces, una playa. Dios, el mar, ha llenado esa playa y a veces la ha formado. Forma la playa el mar con su infinito. La poesía ha albergado al infinito y el infinito ha formado, con su presencia y su estar siendo simplemente mar sobre la tierra, este lugar en el que tierra, mar y hombre se encuentran.
Pero ya el mar está muy lejos; su azul intenso lejos de esta playa. Aunque la playa sigue siendo playa: sin marea, sin vértigo, sin violencia, sin fondos abisales, sin sugerencia de travesías.
Esta playa, cierta poesía contemporánea, no deja de ser bella: es apacible, tranquila, doméstica, burguesa, previsible, tibia, segura, estacional, colorista. Pero su origen está en la irrupción del mar. Por eso su belleza es melancólica: nostalgia del absoluto, ha dicho G. Steiner. La belleza de lo rotundo, de lo hondo, de lo imprevisible, de lo rugiente, de lo tormentoso, lo infinito, lo de nadie, lo libérrimo, lo extramental, lo apasionante... queda lejos.
Y donde la furia azul y fuente de la vida estuvo, hoy crecen sombrillas y hamacas, más cómodas y útiles, sin duda, pero expresión de nuestra depotencia espiritual.
A veces ese espacio sagrado de la playa, la misma forma que el mar esculpió sobre la tierra, viene a ser llenado por remedos de mar.
Un ejemplo: Acaba de aparecer la poesía completa de Luis Eduardo Aute. No es, para nada, ni mi cantante, ni mi pintor, ni mi poeta favorito, aunque conecto con alguna de las exigencias morales de su obra, como la denuncia de la injusticia. Su poesía nos brinda un ejemplo de cuanto venimos diciendo. Toda su obra poética está sostenida por un léxico religioso forzado a decir algo distinto, incluso lo contrario, de aquello a lo que servía (que era el ser abrazo por el que el mar se nos adentra). Un ejemplo:
El Verbo se hizo carne
tuya
y carne
mía
y conjugó entre nosotros.
Para Aute, el sexo, el cuerpo, son hechos cuerpo sacro por la divinización del amor. No digo que no, más bien digo que sí... Pero un amor muy playero. Y yo, la verdad, muero de ganas de otras costas que ni siquiera he imaginado, muero de ganas de lo que aún no he conocido. El mar me saca de esta playa tan pisada.
miércoles, 22 de noviembre de 2006
|
Hay 6 comentarios
¿Y el arte de vivir? No ha de ser otro que la forma en que vamos convirtiendo los motivos de muerte en ganas de vivir. Después de muchas vueltas, me rindo ante la evidencia y vuelvo a lo más simple: ganas de vivir. De esa guisa se me ha quedado la definición de la esperanza después de recortarle, bisturí en mano, cuanto el saldo de los días nos arroja en negativo.
Y sí: acabo de leer un artículo que apunta por dónde va a ir la próxima poesía y me han entrado unas terribles ganas de vivir (adviertan la amenaza que va implícita en ello). Les resumo:
1º: La poesía se convertirá en el no género por excelencia, pues va a vivir al margen del mercado literario y del universo mediático. (¿Hay algo más tentador, para cualquier poetastro, que militar en el no-género?)
2º: Por fin se aparcarán las tensiones entre escuelas y tendencias, que han dominado el panorama poético reciente, y volverá a hablarse de obras y propuestas concretas. Se abre el camino a la búsqueda de nuevos territorios, para los que no existen aún etiquetas ni banderas. (¿Se acabará la dialéctica entre los poetas de la experiencia y los de la diferencia, que en Granada han intentado ahogarse los unos a los otros en ríos de tinta periodística?)
3º: La poesía se escribirá cada vez menos en verso. Cada vez habrá más poesía prosificada, versículo extralargo, hibridación con otros medios expresivos de carácter electrónico, visual..., fotopoemas, videopoemas, infopoemas...
4º: Habrán muchas más mujeres poetas, dice el augur.
No me lo pienso perder. Yo quiero verlo y hacerlo. A ver si mi regente toma nota y me manda a estudiar lo audiovisual, por ejemplo, a Edimburgo. Aunque, según García Montero, la mejor poesía que hoy se hace en Europa es la española. Y en Granada, ni les cuento... Quizá me quede, pues.
Definitivamente, ganas de vivirlo y contar la parábola del hijo pródigo en un road-movie poema. O hacer un poema a María sobre formato transparente. O recortar mantel escrito y pespuntearlo sobre folios rojos en un poema eucarístico...
¡Hay tanto por hacer, tanto el Espíritu soplando...!
jueves, 16 de noviembre de 2006
|
Hay 7 comentarios
Paul Auster, en su reciente alocución al recibir el Premio Príncipe de Asturias, recordaba el valor que tienen las cosas que no sirven para mucho en un mundo en donde todo se valora según su rentabilidad. La rentabilidad, como criterio, acaba afectando al valor de las personas mismas.
La poesía, por su pura inutilidad, es una potente radiación del excedente de gratuidad con que el Creador ha pensado y alumbrado a su amigo, el hombre.
En realidad, lo que no sirve para nada es lo que más nos fundamenta, si hacemos caso al mismo Lorca y admitimos que es el misterio lo que nos mueve y nos mueve y no deja de movernos. Pues, ¿para qué sirve en realidad la vida? Es el misterio la fuente de todo verdadero conocimiento, y todo es misterioso para quien ha optado por vivir sabiendo que vive.
La poesía es de esas cosas que no sirven para nada pero nos abren al misterio. ¡Cuánto misterio le hace falta al hombre de este tiempo para vivir mirando hacia el Misterio¡
Ha pasado estos días por Granada Lorenzo Oliván, un poeta que me gusta, y esto ha dicho de la finalidad de la poesía:
“Un poeta tiene que invitar al lector a levantar la piel de la realidad, aunque se haga sangre, porque de no ser así viviremos en una sociedad mortecina”. A este poeta santanderino lo que más le interesa de la poesía es “lanzar interrogantes y crear preguntas, despertar la capacidad de sorprendernos sobre los matices del mundo, las preguntas sobre el ser y la existencia”.
La pregunta contiene una fuerza que ninguna respuesta puede amortiguar. El signo de interrogación es un cuerpo que hace algo más que preguntar: es una actitud, la entraña de un hombre que se yergue para mirar.
Las palabras que no sirven, sirven al menos para preparar nuestra atribulada condición de hombres a lo que ya no se podrá decir con palabras.
jueves, 09 de noviembre de 2006
|
Hay 7 comentarios
El cuadro Numero 5 de Jackson Pollock es, hasta ahora, el cuadro más caro de la historia. La obra ha alcanzado los 140 millones de dólares (109,6 millones de euros).
Del comprador, el mexicano David Martínez, apenas se conoce mucho. El vendedor, David Geffen, es un tipo dedicado a los negocios discográficos que ha ido dando cambaladas en su carrera y que últimamente quiso limpiar su imagen reconvirtiéndose en filántropo liberal. Al parecer, su filantropía se ha hecho muy rentable, a la vista de las suculentas ventas realizadas con estas inversiones en pintura.
Que bella es la filantropía, el amor, amistad hacia la humanidad. Y si encima nos hace millonarios... Parece que con el dinero obtenido, Geffen quiere comprar un importante periódico. ¿También por filantropía?
Si yo fuera un artista de verdad, dedicaría mis experimentos materiales y metafísicos a encontrar la manera de crear cuadros, esculturas, instalaciones o libros autodestructivos en inversa proporción a su precio en el mercado. Aunque ahora que lo pienso bien, eso ya existe: es el arte mismo. El arte, en genérico, se ensucia y entra en una esfera que no es la suya cuando queda atrapado en el negocio de las inversiones. ¿Cómo reaccionaría Miró al ver una de sus obras en el cuarto de baño de un corrupto político marbellí?
Sabemos que el mercado hace de filtro de tanta producción, que surte de obras mejores a las instituciones. Pero deja a muchos artistas en la cuneta y eleva a las alturas no pocas mediocridades, a veces de forma empresarial y mediáticamente planificada.
El cuadro Número 5 de Pollock, cargado de rojos, amarillos y negros, está considerado una de las obras clave del expresionismo abstracto estadounidense. ¿Qué pensaría el mismo Pollock? Posiblemente cualquier barbaridad en sus ebrias horas.
Él, al menos, ya no puede decir nada, pero no sé hasta que punto el artista tiene derecho a hacerse el despistado acerca de las implicaciones éticas en las que queda implicado su arte. Máxime si es un despiste al precio de la gloria... de este mundo.
sábado, 04 de noviembre de 2006
|
Hay 4 comentarios
No sé ustedes, pero yo no sabía de ella hasta su colaboración en la película Hable con ella de Almodóvar. Es Pina Bausch, coreógrafa alemana nacida en 1940 y una de las grandes renovadoras de la danza contemporánea. Anda por Madrid, ciudad en cuyo teatro de la Zarzuela presenta uno de sus últimos trabajos, Nefes, que significa respiración, aliento.
Durante el proceso de creación de esta obra, en Estambul, estalló la guerra de Irak. Pina confiesa en un diario nacional: “la realidad de lo que estaba ocurriendo era tan fuerte que yo me preguntaba hasta qué punto tenía sentido realizar una obra de arte”.
Interrogada acerca de cuál es, pues, el papel del arte en el mundo actual, responde que “es importante propiciar el acercamiento entre nosotros. Ver que estamos juntos, que nos reímos de lo mismo, que lloramos con lo mismo. Que estamos cerca los unos de los otros. Que nos reconozcamos, que descubramos la ternura. Y no hay que renunciar ni tirar la toalla. Hay que sentir que estamos juntos”.
Si esa es la finalidad del arte, me apunto. Jodorosky –perdonen la pedantería- poeta, pintor, ilusionista..., en una etapa nueva de su arte abierta tras la muerte de su hijo, declaraba que ya no le interesa el arte que sólo mostraba la neurosis del artista, sino tan sólo el que sirve a lo humano. También me apunto, si es que se trata de servir a lo humano.
Mas luego me pregunto ¿qué es lo humano? Stalin quería salvar a la humanidad. También Hitler, y Pol Pot y Ahmadeniyad, y Bin Laden y Bush... ¿Qué es lo humano? ¿Dónde el modelo de humanidad?
Ecce homo -he aquí el hombre- nos dice el evangelio, ante el magullado y azotado manso e inocente. ¿Cómo puede servir el arte a los ecce homos de hoy y de mañana? ¿Es un bello prototipo de humanidad el cuerpo de un hombre torturado, manchado...? ¿Qué arte servirá a este hombre y no a un modelo de hombre inventado?
Pina Bausch danza lo que no se puede decir más que retorciendo el cuerpo. Porque hay cosas que sólo se pueden decir retorciendo el torso, los renglones, los trazos, el hierro...
Yo me apunto a expresar lo inexpresable, porque la predicación tiene que llegar y hacer parir cosas que el hombre tiene mu pa dentro. Y en eso es arte.
Y si hay alguien que busca también alumbramientos con su arte, bienvenido... Porque para cualquiera que busca la verdad entrañal dijo el Señor: ¡no se lo impidáis!